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En las mesillas, también flexos

Aunque la función original de los flexos es como fuente de luz para la zona de trabajo, su pantalla orientable hace que sea perfecto también para la mesilla.

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Flexo modelo Forså

En este dormitorio decorado en blanco, la nota de color se logró con las mesillas y los flexos. Flexo modelo Forså, de Ikea, acabado en níquel y articulado. Cuesta 19,95 €.

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Todo un clásico que sigue vigente.

El flexo modelo L1, creado en 1937, fue una de las primeras lámparas de trabajo en incluir el sistema de brazos flexibles con muelles, que permite acercar la luz al punto de atención (345,30 € de venta en Biosca & Botey).

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Un diseño de líneas sencillas

caracteriza a este flexo con acabado cromado mate. Es el modelo Orión, de Camino a Casa (68 €). Cuenta con un brazo doble articulado y foco orientable que permite dirigir la luz hacia el lugar exacto.

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Para espacios demasiado pequeños

la solución es un aplique extensible como el modelo Factory, de House Doctor. No ocupa sitio en la mesilla e ilumina a la perfección (112,92 € en Estilo Nórdico).

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Este flexo ofrece luz puntual y ambiental

en una sola pieza ya que permite orientar cada foco en una dirección. Es el modelo Tommy, en metal recubierto de pintura en polvo. De Habitat (49 €).

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¿Y por qué no un flexo de pie?

Además de aportar la iluminación necesaria, puede convertirse en un referente decorativo en el dormitorio. Flexo de pie en rosa chicle, de Coriumcasa (243 €).

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