Un vestidor modular

Si tienes espacio disponible cerca del dormitorio verás qué fácil es conseguir ese anhelado vestidor. Utiliza un sistema modular que se adapta a cualquier espacio. Aquí los estantes y las barras se distribuyeron a lo largo de cuatro paredes; una opción que ofrece mucha capacidad de almacenaje.

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Zona despejada

La distribución del vestidor permitió disponer de un espacio bastante amplio y desahogado para moverse con facilidad. Además, se escogieron modulos abiertos, de manera que las puertas no entorpecieran. Para hacer más cómodo y completo el vestidor, se colocó un espejo de cuerpo entero y se creó un rincón de tocador. Espejo, de la tienda N&V. Alfombra, de Ikea.

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Espacio bien organizado

Se equipó con estantes para guardar las prendas dobladas, barras para colgar y cajas, que permiten tener localizados los objetos más pequeños. Estantería Expedit, en 1,49 x 0,40 x 1,49 m, baldas Lack, en 1,10 x 0,26 m y cajas estampadas y blancas. Todo, de Ikea. Ropa, de Accesorize.

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Soluciones creativas

En una de las paredes libre de muebles se fijó una práctica barra que permite mantener ordenados chales y bufandas. Además, este sencillo recurso evita que dichas prendas se arruguen. Barra Karm con cuatro ganchos, de Ikea. Chales, de Accesorize.

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Zapatero

Conviene prever un lugar independiente para los zapatos. Si es posible en un módulo aparte, alejado de la ropa. En este caso, el espacio que queda libre encima del mueble se aprovechó con una serie de ganchos para colgar los bolsos más bonitos. Estantería Lack, en 1,80 x 0,40 x 0,40 m con ruedas Rill. Bolsos, de Accesorize. Manta, de N&V.

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Rincón de tocador

Se instaló una balda volada, de poco fondo, a modo de mesa. La escasez de superficie de apoyo se solucionó con pequeñas cajoneras altas y estrechas. Silla y espejos, de venta en N&V. Balda Lack y cajoneras, de Ikea. Papel, de Laura Ashley.

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Distribución

1.- Zapatero y zona de tocador. A la izquierda de la puerta de entrada, se situó un módulo bajo con ruedas que hace las veces de zapatero. A continuación, en un pequeño retranqueo de la pared, se ubicó una zona de tocador. 2.- Camisas, faldas y pantalones. Se reservó un espacio de 1,10 m de ancho para colgar prendas cortas. Esta zona se dividió en dos alturas y se completó con un estante superior y otro con ruedas, donde poder organizar pequeños complementos en cajas. 3.- Prendas dobladas. Se colocó una estantería para almacenar jerséis y camisetas. La falta de cajones se solucionó con decorativas cajas. El espacio que queda libre sobre el mueble se aprovechó con una balda, donde almacenar la ropa de otra temporada. 4.- Abrigos, vestidos y mantas. Este frente, de 1,70 m, se dividió en dos zonas: en una, de 1,35 m de ancho, se instaló una barra para colgar prendas largas y un estante superior; el resto de la pared se aprovechó con un módulo de estantes, de 0,40 x 0,35 x 1,80 m, que se utiliza para almacenar mantas y prendas voluminosas.

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