La guía definitiva para elegir tu colchón ideal

El colchón es el mejor amigo nocturno y pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, por lo que antes de comprar uno, merece la pena leer los consejos que te damos. ¡Te sorprenderás!

Colchón
Hearst

Comprar un colchón es una inversión importante para la salud, ya que lo usarás durante muchos años. Elige el que más se adapte a ti y duerme a pierna suelta.

¿DURO O BLANDO? No hay uno mejor que otro para la espalda. La firmeza del colchón es una cuestión de peso (a mayor peso, mayor firmeza), de costumbres (es preferibe duro, si duermes de espaldas) y de gustos personales.

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DE MUELLES, SI PASAS CALOR. Estos colchones son muy transpirables y frescos. Lo último en muelles son los ensacados, en los que cada uno, de forma independiente, va
metido en una bolsa textil. Este sistema hace que los colchones sean totalmente adaptables y con independencia de lechos. Los de firmeza media están indicados para personas ligeras. Si pesas más de 100 kg, necesitarás un modelo de gran firmeza, para no hundirte en él.

VISCOELÁSTICA, SENSIBLE AL PESO... Y a la temperatura, por lo que se adapta totalmente al cuerpo y suelen dar más calor. Los modelos de densidad alta son los mejores: 50 kg/m3 como mínimo, y es importante que tenga un buen
tratamiento termoregulador, con varias capas -algodón, bambú- aislantes.

FLEXIBLE CON BASE ARTICULADA. El colchón siempre debe ser de un material que se adapte a los movimientos de la base articulada, por lo tanto, opta por uno de espuma, de látex o de muelles embolsados.

NÚCLEO DE LÁTEX. Se consideran de látex natural los que tienen al menos un 85% en su composición. Resultan confortables y ofrecen un soporte adecuado, aunque no la mejor transpiración. En camas compartidas, un colchón de látex o uno de muelles embolsados mantendrán igualmente la independencia de movimientos.

La almohada es tan importante como el propio colchón: antes de comprarla, pruébala en la tienda adoptando la postura en la que duermes.
Cortesía de LA REDOUTE.

LO ÚLTIMO DE LO ÚLTIMO

- Renuevan la piel. La tecnología aplicada a la fabricación de colchones de nueva generación proporciona protección cutánea, revitalizante y regeneradora.

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- Ofrece propiedades higiénicas, elimina el olor y las bacterias.

- Atérmicos. Generan una sensación térmica neutra muy confortable.

- Retienen y evaporan la humedad tras la transpiración corporal, por lo que el colchón
se mantiene seco y se reduce la evaporación y la temperatura del cuerpo.

GUÍA PARA CAMBIAR EL COLCHÓN

¿Cuándo cambiarlo? Como máximo, cada 10 años. Los materiales se van deteriorando y pierden sus propiedades de confort, no garantizando el descanso.

Firmeza. Escoge dependiendo del peso corporal. Un colchón blando para personas de menos de 70 kg; uno medio hasta los 100 kg y uno firme si superas este peso.

Todo cuenta. La combinación del colchón, la almohada y la base (somier o canapé) es la que nos garantiza un sueño reparador. Elige todo a la vez.

Ancho y largo. Para que una persona duerma cómoda, necesita un ancho mínimo de
75 cm y 1,50 m si son dos. De largo, deben quedar unos 10-15 cm por debajo.

Materiales. Nos garantizan un descanso agradable con una temperatura uniforme. De látex, lana, fibra de coco o natural, como el modelo Hidrasund, de Ikea.

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