Rincones de juego: Zona recreativa

Los niños desarrollan sus habilidades más importantes divirtiéndose; por eso, en su dormitorio no puede faltar un espacio acondicionado para el juego. Inspírate en nuestras soluciones para crear un ambiente cómodo y ordenado.

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En línea

En habitaciones de planta alargada, donde la escasez de metros no es un problema, es posible adosar las camas a una de las paredes más cortas y dejar el resto del espacio despejado para montar una zona de juegos. Eso se hizo en este dormitorio, diseñado por Jordi Tejedor, donde se situó una mesa de dibujo con cuatro sillas, y dos muebles bajos colocados en L para almacenar muñecos y juguetes. Sillas, de Amat-3. Estores, de Cortinova.

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Con ruedas

Una solución para que el niño tenga fácil acceso a sus juguetes es guardarlos en un banco con ruedas. Además de contar con un asiento extra, al final del día, cuando haya recogido sus muñecos y trastos, se puede adosar a la pared para que no entorpezca el paso. Banco, en 95 x 45 x 46 cm, y cesta. Todo, de VTV.

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En una estantería

Elige un diseño que puedas colocar en horizontal y complétalo con unas ruedas con frenos. Al elevar la estantería unos centímetros del suelo, ganarás espacio para que tu hijo guarde sus peluches y otros muñecos almacenados en cajas. Mueble Casino, de Domus. Puf, de La Oca. Cajas, de Ikea. Juguetes, de Afizonia.

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Doble uso

Guarda los juguetes en cajas grandes con tapa, que a la vez sirvan de asientos extra. Estos contenedores serán el lugar perfecto para almacenar sus piezas de construcción y evitar que acaben desperdigadas por el suelo. Recuerda que este tipo de juguetes estimulan la motricidad y la coordinación de movimientos. Contenedores, de Zara Home.

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Pequeño taller

Convierte un rincón de la habitación en un taller donde tus hijos pinten y hagan sus manualidades. Cuando empiecen los deberes del cole, será su zona de trabajo. No olvides completar el ambiente con un balda donde exponga sus vistosos trabajos y, más tarde, almacene libros y cuadernos. Pupitre y silla, en Sandra Marques.

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Materiales

Elige muebles a prueba de golpes y trastadas, fáciles de limpiar y que casi no pesen para que tus hijos no tengan ningún problema a la hora de llevarlos de un lado a otro. Si son de colores intensos y de formas contrastadas, el niño desarrollará sus sentidos. Mesa y banco Glis y taburetes Mammut. Todo, de Ikea.

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Adaptable

A la hora de decorar su dormitorio es importante que pienses en un futuro no muy lejano, y que los muebles más significativos sean versátiles y se adapten a distintas edades. Por ejemplo, conviene que la librería tenga estantes regulables en altura y espacio para juguetes y libros, el equipo de música, etc. Muebles, de Ikea.

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A su medida

Incluye muebles similares a los de los adultos, pero de su tamaño. Además de divertidos, ocupan muy poco espacio y harán que tus hijos disfruten jugando a ser “mayores”. Una mesita y cuatro sillas no pueden faltar en una zona de juegos para pintar, jugar o merendar. Mesa Lack, de Ikea. Sillas, de Cache Cache. Alfombra, de Usera Todo Niños.

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Bien delimitado

Recurre a una estantería baja para crear dos ambientes: zona de juegos y de descanso. Lo ideal es que los niños puedan acceder a las baldas mientras juegan o estudian. Librería, en 1,30 x 0,40 m; mesita y sillas. Todo, de VTV. Espejo, de La Oca. Lámpara, de Kartell. Caja rosa, de Ikea.

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