Un dormitorio abuhardillado

El tejado inclinado a dos aguas y los motivos pintados a mano alzada que decoran las paredes de este dormitorio recrean divertidas escenas infantiles que harán las delicias de cualquier niño.

Este dormitorio se instaló en la planta más alta de la vivienda. Sus características condicionaron la distribución: era abuhardillada y, además, incluía elementos arquitectónicos imposibles de eliminar; como el pilar redondo frente al ventanal, o el que está revestido con ladrillo visto junto a la zona de juegos. La distribución del espacio quedó así.
1. Zona de juegos. Se situó entre la puerta de entrada y el pilar revestido con ladrillos. Se decoró con una mueble bajo para guardar los juguetes, una mesa y dos sillitas. Esta zona se independizó del resto del dormitorio mediante una cortina.
2. Armario. Se adosó a la pared para no obstaculizar el paso hacia la cuna. Enfrente se colocó un puf donde vestir a la niña con comodidad.
3. Cuna. Para ella se reservó la zona más recogida, al fondo del dormitorio. A su lado se colocó una mesilla, una balda y una sillita para vigilar al bebé.

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La cuna

Se eligió un modelo que se transforma en cama cuando el bebé crece. Al situarlo en una zona retranqueada, junto a la mesilla, se logró una sensación muy acogedora, que se potenció con las paredes pintadas a mano por Ana Masllorens. Sobre la cuna se colocó una balda. En D’Abril: cuna, protector, nórdica, cojines, mesilla, lámpara y estante.

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Rincón de descanso

Se situó en la zona más amplia de la buhardilla. Los ventanales se vistieron con estores dobles: blancos, para matizar la luz durante el día, y color tabaco, que mantienen la habitación en penumbra cuando duerme el bebé. Estores en D’Abril. Junto a la cuna se colocó una silla para velar el sueño de la niña.

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La iluminación ambiental

es clave en un dormitorio de bebé. Ten cerca de la cuna una lámpara con luz suave que te permita buscar el chupete o el bibe del agua sin que el haz luminoso moleste a tu peque. Lámpara en Dijous.

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Armario en tonos claros

Para guardar la ropa de la niña se eligió un modelo en color marfil, que se integra en la decoración y no oscurece el espacio. Se trata de un armario con buena capacidad de almacén que seguirá siendo útil a medida que la pequeña crezca. Al fondo se aprecia una cortina a juego con los estores que independiza la zona de juegos y matiza la luz que entra por el ventanal rematado en arco. Armario en D’Abril.

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Paredes decoradas

Las paredes se pintaron en un tono crema, pero sobre ellas se dibujaron a mano motivos distintos para delimitar cada ambiente de la habitación. En la zona de descanso, se recreó esta valla de jardín con ramas de árboles y ratoncitos. Otra idea es decorarlas con una plantilla de estarcido y repetir el motivo. Balda en D’Abril. Pintura mural realizada por Ana Masllorens.

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Evita la sensación de caos con cajas.

Son imprescindibles para tener en orden y a mano peluches, productos de aseo, mantitas... Caja pintada a mano en Dijous. Edredón modelo Hunny Bunny, de la firma Treehouse. Oso en Rabasa.

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Zona de juegos

Se amuebló con una mesa y dos sillitas laqueadas en blanco, decoradas con un corazón troquelado. Los muebles a la altura del niño les permiten jugar y les facilitan la actividad del dibujo, esencial para desarrollar la escritura. En la pared de esta zona se pintó un carrito juguetero. Mesa y sillas, en D’Abril. Pintura, de Ana Masllorens.

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Un juguetero de tela

tiene la ventaja de que es ligero y mullido; si tu hijo se lo vuelca encima, no sufrirá daño alguno. Asegúrate de que sea lavable y de que tenga asas para trasladarlo. Juguetero Hunny Bunny en Treehouse.

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PLANO

Incluye elementos arquitectónicos imposibles de eliminar; como el pilar redondo frente al ventanal, o el que está revestido con ladrillo visto junto a la zona de juegos. La distribución del espacio quedó así.

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