La habitación va cambiando con el niño

Apuesta por tonos pastel y notas de color que den viveza al dormitorio de tu hijo. Busca muebles crecederos que te sirvan con el paso del tiempo.

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Primera opción: de 0 a 3 años. LA DISTRIBUCIÓN

Coloca los muebles junto a la pared para disponer de un espacio despejado en el centro. Evitarás tropezones cuando acudas junto al bebé, y cuando tu hijo crezca, dispondrá de una zona de juegos diáfana en la que podrá moverse con soltura. Aguza tu imaginación para que los muebles te sirvan con el paso del tiempo. Por ejemplo, aquí el cambiador se hizo con dos mesillas y un tablero de Ikea, y sobre él se colocó un cambiador de sobremesa en Minymo. Cortinas y lámpara de pie, de Amelia Aran. Alfombra, de Ikea. Cojín, de Textura.

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Primera opción: de 0 a 3 años. Reserva una zona

para darle el biberón Durante los primeros meses de vida de tu bebé su alimentación te va a ocupar muchas horas del día. Para darle el pecho o el biberón, hazte con una butaca confortable y con reposabrazos, que te permita apoyar bien toda la espalda y sujetar al bebé correctamente. No olvides tener una mantita a mano para abrigarle durante las tomas nocturnas. Butaca, de Amelia Aran.

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Primera opción: de 0 a 3 años. Decora su cuarto en tonos pastel

Los revestimientos son clave para crear un ambiente adecuado a la edad de tu hijo. Durante lo primeros años conviene proteger la pared de sus manitas con un zócalo rematado por una cenefa. Opta por tonos suaves en la pared y añade viveza con toques en gamas más atrevidas. Papel y cenefa de Sandberg en Pepe Peñalver.

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Segunda opción: de 4 a 8 años. Saca partido a la pared

con un perchero Sustituye el zócalo de papel por otro de rafia -un material que permite clavar en él dibujos y recortes- y remátalo con una moldura que incluya perchas; así tu hijo podrá colgar una mochila, la trencaOtra opción es situar un perchero de pie al que pueda acceder fácilmente. Perchero con siete perchas en Ikea. Rafia en Maison Decor. Bolsa, de Amelia Aran. Zapatillas, de VTV.

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Segunda opción: de 4 a 8 años. Recicla el cambiador

en un juguetero A partir de los 4 años, tu hijo habrá aprendido a romper parte de esa dependencia que le mantenía junto a ti y apreciará el placer de jugar solo. A menos que quieras encontrar sus juguetes esparcidos por todo el dormitorio, prepárale un juguetero donde pueda organizarlos. Como a menudo jugará en el suelo, completa la zona con una alfombra. Silla, de La Estrella del Bebé. Cestas. Muñecos en Kifil.

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Segunda opción: de 4 a 8 años. LOS CAMBIOS

La habitación se ha pintado en un alegre color rosa y se ha decorado con un zócalo de rafia, más resistente, rematado por percheros. La cuna se ha transformado en cama y se ha desplazado para crear una zona de juegos junto a la ventana. Las mesillas que sirvieron de cambiador se usan, ahora, como juguetero, y el tablero se ha convertido en pizarra con una pintura especial de Titan en Droguería Mavi. Cuadros: de muñecas en Amelia Aran y con coches en VTV.

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Tercera opción: de 9 a 12 años. La zona de estudio

ya es prioritaria Los deberes cobran una gran importancia en el día a día de tu hijo. Y para concentrarse, necesita un lugar aislado del resto de la casa. No hace falta un gran espacio: basta con que tenga una mesa, a ser posible iluminada con luz natural, una silla y algún estante donde colocar libros de consulta. También puedes incluir un taburete para que invite a estudiar a un amigo. Silla en Camino a Casa. Papelera, de Ikea.

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Tercera opción: de 9 a 12 años. Resérvale un lugar para sus tesoros

Aquel niño mimoso ha crecido y para desarrollar su personalidad debe afirmar su identidad. Los secretos -por ejemplo, cartas, postales, su diario, etc.- son, a partir de ahora, una parcela privada que le llena de pudor. Respeta su intimidad con una mesilla que incorpore un cajón. Potencia su afición a la lectura situando encima una lámpara que le permita leer en la cama.

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Tercera opción: de 9 a 12 años. EL CUARTO CRECE

Al ser más cuidadoso ya no hace falta proteger la pared con un zócalo; de ahí que se haya optado por un tono neutro que facilite la concentración. La cama se ha sustituido por una mayor, y junto a ella se ha colocado una de las mesillas usadas como juguetero. La otra sirve de base para la mesa de estudio, formada por el tablero que hacía de pizarra y un caballete. Esta zona se completa con una silla. Las cortinas se han elegido ligeras para iluminar mejor la superficie de trabajo. De Ikea: lámpara sobre la mesilla, cuadros, flexo, cajonera de mesa y marco.

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