Un dormitorio infantil de 12 m2

En este dormitorio, de planta rectangular y 12 m2, que antes de llegar el bebé era cuarto de invitados, los colores clásicos —el azul o el rosa— dan paso a tonos alternativos, como el blanco y el marrón chocolate.

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Muebles en blanco para potenciar la luz natural

Los muebles se distribuyeron en frentes paralelos, adosados a las paredes, para hacer más fluida la circulación. Delante del ventanal, una cómoda butaca para que la madre pueda sentarse con el bebé.

Los visillos, con cenefas verticales de vichy, cuelgan de una barra blanca rematada en forma de flor. Para hacer más acogedora la habitación, se colocó una alfombra alargada, que armoniza con la decoración. Conviene que para los primeros gateos y juegos del bebé, se opte por alfombras antideslizantes.

Y como jugueteros, contenedores ligeros y abiertos, para que pueda sacar y guardar sus muñecos con facilidad. Butaca con funda blanca y cortinas, de Ikea. Barra, de venta en Leroy Merlin. Cestos trenzados, de Pórtico.

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Cuna evolutiva

El blanco se alegró con divertidos toques de color. Junto a la cuna que, con el tiempo, se convertirá en cama, un armario empotrado con puertas correderas, que se personalizó con graciosas pegatinas. Cuando la falta de espacio impide contar con una librería, las baldas en la pared son una solución para tener todo lo necesario a mano. Cuna, de Meyoudecoracion.com. Vinilos y balda con perchas, de Ikea.

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Cambiador con todo lo necesario cerca

Sobre la cómoda de cajones, modelo Malm, de Ikea, se situó un práctico cambiador extraíble que se podrá retirar cuando no haga falta. En la balda se colgaron peluches para que el bebé se entretenga mientras le cambian.

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Un zócalo de rayas bicolor con pomos

Para romper la uniformidad de las paredes se realizó un zócalo de rayas en blanco y marrón chocolate. Se remató, además, con una moldura de madera decorada con prácticos pomos para colgar perchas. Pintura, de Valentine. Moldura, de Leroy Merlin. Pomosmarrones, de venta en Ferretería Ortiz. Láminas de letras, de Baby Deli. Marcos, de Fann.

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Plano e ideas

Muebles imprescindibles y funcionales son los protagonistas de este improvisado cuarto de invitados transformado en habitación infantil ante la llegada de un bebé.

CUNA. Se situó adosada a la pared para dejar espacio a los gateos y a los juegos en el suelo. A los pies, un amplio armario con puertas correderas que facilitan su apertura.

ÁREA DE DESCANSO. Junto a la ventana se dispuso un sillón para que los adultos puedan sentarse cómodamente, bien a leer mientras el bebé duerme, o para darle de comer cuando llegue el momento.

CAMBIADOR. Frente a la butaca se colocó una cómoda en color blanco, a juego con el resto del mobiliario. Sobre ella descansa el cambiador dispuesto a la altura adecuada para que la madre no fuerce la espalda. 

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