Una habitación blanca, muy dulce y luminosa para dos hermanos

El diseño nórdico está presente en la decoración de este dormitorio abuhardillado que invita a soñar, donde tampoco falta una zona de juegos con todo lo necesario para que los peques pasen horas de diversión.

habitación infantil abuhardillada decorada en blanco con dos camas
Natalia Marchal

    La interiorista Natalia Marchal diseñó esta habitación infantil para la pequeña Clara y su futuro hermanito. Se trata de una estancia abuhardillada y rebosante de encanto, donde resultó imprescindible ampliar el espacio y planificar una zona de juegos dentro del mismo dormitorio. Siguiendo la gama cromática del resto de la casa, se eligieron tonos claros y empolvados para la decoración.

    El mobiliario, de color blanco, exhibe líneas modernas que aportan un look nórdico al interiorismo. Junto con la madera y las fibras naturales que protagonizan algunos elementos decorativos, el resultado es una habitación sumamente cálida y acogedora al mismo tiempo, ideal para los peques.

    Natalia Marchal
    Natalia Marchal

    Para decorar la pared del cabecero, la interiorista seleccionó un papel pintado con motivos botánicos en tonalidades empolvadas que combinan con los textiles. Estos últimos, de tejidos naturales como el algodón, muestran distintos estampados y texturas y se completan con la suave alfombra de pelito.

    Por otro lado, para aprovechar al máximo el espacio de las mesitas de noche, Natalia Marchal optó por instalar dos apliques blancos como puntos de lectura.

    Natalia Marchal

    Enfrente se dispone una cómoda con tiradores de cuerda y unos estantes con forma de cubos, además de tres percheros de madera. A su lado, una lámpara de pie con la base de madera proporciona iluminación de ambiente.

    Natalia Marchal
    La decoración incluye elementos como un banderín, diversos juguetes y peluches, y plantas y flores que otorgan frescura. ¡Qué gozada de cuarto infantil!
    Natalia Marchal

    Natalia Marchal

    Proyecto e información: Cortesía de Natalia Marchal.


    Publicidad - Sigue leyendo debajo