Cocina de 21 m² con zona de office

La originalidad de esta amplia cocina radica en una peculiar distribución del espacio, que permite rentabilizar al máximo la superficie y facilitar una circulación fluida de la luz natural.

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La mesa del comedor se adosó a la península.

Su ubicación, en paralelo a la ventana, cierra la zona de trabajo y facilita una circulación fluida por la cocina. Sillas y mesa, de Sirvent. Muebles One, de la firma Bontempi, adquiridos en Micocina. Menaje, de venta en La Oca.

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Una cocina tricolor

El ambiente ganó dinamismo al combinar los efectos de tres gamas cromáticas: la elegancia del gris en los muebles, la viveza del rojo en la pared y la luminosidad del blanco en la encimera, los estores y las puertas.

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La pared de la zona de cocción se protegió con un frente de Silestone,

el mismo material utilizado en la encimera. El contraste del panel blanco sobre la pared roja se repitió en las ventanas, vestidas con estores de screen. En el techo, una espectacular luminaria a tono con los armarios de cocina ilumina la zona de comedor. Lámpara de la firma Iguzzinni, comprada en Spot Lux. Los estores son de Bandalux.

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En la pared más larga se colocaron los electrodomésticos voluminosos,

como el frigorífico Bosch y el horno y el microondas, de la firma Küppersbush, ambos situados en columna. El resto del espacio se aprovechó con muebles de suelo a techo que multiplican la capacidad de almacenaje en la cocina.

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Los frentes

Para que los muebles no recargaran el ambiente, se alternaron puertas laminadas en gris con frentes de cristal. Ambos materiales armonizan a la perfección con los electrodomésticos de acero y dan un aire moderno a la cocina.

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El cuarto de lavado se separó del resto de la cocina mediante una puerta de cristal al ácido.

Así, la luz natural que entra en él a través de las ventanas pasa a la cocina. Además de la lavadora y la secadora, en esta habitación se instaló un fregadero y armarios altos y bajos donde guardar los productos de limpieza.

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Fregadero doble

Se instaló debajo de la ventana, una ubicación óptima que permite trabajar con luz natural. El fregadero se eligió con dos senos y escurridor. Si se dispone de espacio, es una excelente opción para lavar y aclarar por separado, ya que además de facilitar las tareas domésticas, ayuda a ahorrar agua.

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Junto al office se creó una superficie de apoyo,

muy útil para tener a mano las fuentes listas para servir, el frutero, las botellas… De este modo, la mesa para comer a diario se puede mantener más despejada. La superficie auxiliar se realizó en Silestone blanco Zeus, el mismo material de la encimera.

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Una cocina dividida en cuatro zonas

Patricia Gestoso, del Estudio IDE, proyectó esta cocina con distintas áreas que se distribuyen a lo largo de un pasillo en forma de T. Este eje permanece despejado para facilitar el paso de una zona a otra.

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