Ideas decorativas para guardar la vajilla

¿Tienes donde guardar el menaje y el servicio de mesa? Fíjate en estas alacenas de gran capacidad y estudia cuál es la que mejor se ajusta a las dimensiones de tu comedor o cocina.

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Armario empotrado

En cocinas amplias, lo ideal es destinar un gran armario, cerca de la zona de comedor, para guardar la vajilla. Si ocupa todo un frente, conviene que las puertas sean de cuarterones de cristal para aligerar su aspecto. Forra el interior con unas cortinillas a juego con el acabado de las puertas.

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Si decides colocar un platero en la cocina,

procura que quede lo más alejado posible de la zona de cocción, a salvo de manchas y salpicaduras de grasa. Platero en Carrillo.
¿Te faltan cajones? Completa tu alacena con bonitos cuberteros y reserva los cajones para servilletas e individuales. Cubertero en Tendence.
Ten a mano una bandeja para la merienda. Bandeja en Carrillo. Juego de café, de Geneviéve Lethu.

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Para no desperdiciar ni un milímetro,

este platero cuenta con compartimentos de distintas formas y alturas que permiten organizar los platos por tamaños. Además, tiene un pequeño estante. Platero en Carrillo.
En alacenas de madera de color miel quedan muy bien los recipientes decapados en blanco junto a vajillas de loza en este mismo tono. Portavasos, de Sia.
Si colocas los platos apilados, para una vajilla de 12 servicios, necesitarás un estante de unos 35 cm de altura. En El Almacén de Loza.

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Una idea para sacar partido a un platero:

coloca en los estantes pequeños cestas en las que puedas guardar otros objetos, como cubiertos o servilletas. Platero, de Sia.
Hazte con un servicio de mesa en tonos coordinados. Individual, de Geneviève Lethu. Platos, de Sia. Cubiertos, en Carrillo.
Es imprescindible que cada objeto tenga su sitio. Si vas a completar el mueble con otros accesorios, elígelos del mismo estilo. Cubertero en Tendence.

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En el comedor

Procura elegir una alacena cuyo acabado no desentone con el resto del mobiliario. Una solución para conseguir que quede aún más integrada en la decoración es pintar la trasera en el mismo color de la pared o bien en un tono que combine. Si la habitación no es muy grande, opta por una alacena con las puertas correderas, de manera que la proximidad con otros muebles no dificulte su apertura. Muebles, de la firma MEC.

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Frentes de rejilla

Las armarios o alacenas de madera decapada con este tipo de puertas tienen un encantador aire rústico y su aspecto resulta muy ligero. El único inconveniente es que no protegen el interior de la luz y el polvo. Distribuye las mantelerías y el menaje menos atractivo en el interior de sus armarios inferiores.

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Soluciona la escasez de zonas de almacén

con un platero. Éste, de Sia. Tazas, de G. Lethu.
Expón las piezas más vistosas en vitrinas. Soperas Mathilde, de Geneviève Lethu.
Escoge recipientes de la misma colección. Botes en Tendence.

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Si no tienes sitio para una alacena,

busca un platero con espacio para vasos y copas. Platero en Tendence.
Pon la tetera, el azucarero y la lechera sobre una bandeja, y colócala al alcance de la mano. Juego de café en Tendence.
Si tienes espacio, evita hacer pilas enormes de platos, pues de esta forma se descascarillan con más facilidad. Vajilla, Boreale de Geneviève Lethu.

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Para manejar las botellas

con comodidad, colócalas en un botellero. Éste es de la firma Sia.
Si temes que las tazas apiladas se caigan, cuélgalas de un soporte como éste en Carrillo.
Para los vasos. Gracias a sus asas plegables, podrás meterlo en cualquier estante. Portavasos en El Almacén de Loza.

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Bien distribuido

Los armarios empotrados son los reyes del almacenaje. Pero, además de su gran capacidad, su distribución interior se puede adaptar a distintas necesidades. Un buen ejemplo es el armario de la foto, que la decoradora Oliva García Agea compartimentó en módulos con estantes y cajones para separar la vajilla de la cristalería, colgar las tazas en ganchitos y guardar manteles y cubiertos.

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De obra

Una de las paredes de este comedor se reservó para realizar un vajillero, largo y estrecho. El interior se organizó con estantes, ganchitos metálicos y cajones. Además, gracias a su frente acristalado y al marco de madera a juego con la puerta de entrada, queda perfectamente integrado. Es una idea del decorador Pascua Ortega.

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A medida

Cuando la escasez de metros no es un problema —como en este caso—, es posible dedicar dos paredes en ángulo para realizar un impresionante frente de armarios. Sus vitrinas altas aligeran el espacio, pero exigen mantener el interior en perfecto orden; una buena idea es agrupar los elementos según su función. Si no dispones de tanto espacio para poner esta idea en práctica, siempre puedes aprovechar un pilar, una esquina o un entrante de la pared.

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