Distribuye los puntos de luz

Elige el sistema de iluminación adecuado para cada zona en función de la actividad que desempeñes en ella.

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Cada zona precisa una iluminación específica.

Sobre la barra de desayunos se situaron dos lámparas de techo, mientras que un diseño alargado aporta luz a la superficie de trabajo. Lámparas de Ikea: cónicas Kvintett y de contrachapado Strimma.

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Dale una función útil a un foco de luz puntual.

La firma Bossia fabrica este escurreplatos que se fija a un perfil de aluminio anodizado con focos integrados. Todo, en Studio 56. Así, además de iluminar el fregadero, el calor de los haces de luz acelera el secado de los platos.

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Coloca una balda con luz incorporada.

Así dispondrás de una buena iluminación puntual sobre el fregadero pero además, obtendrás un espacio de almacén extra. Asegúrate de que la luz sea estanca para evitar que las salpicaduras de agua provoquen cortocircuitos. Balda de aluminio con luz en Calvo y Munar.

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Combina sistemas en función del efecto que quieras conseguir.

Unos focos halógenos empotrados en el techo de una hornacina aportan una agradable luz ambiental. Puedes alternarla con regletas situadas sobre el fregadero, y encenderlas sólo cuando vayas a lavar. Todo, de venta en Calvo y Munar.

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Pon una linestra debajo de un armario alto, sobre el fregadero;

te resultará muy práctica en esta zona de trabajo. Estas lámpara funcionan con bombillas incandescentes -menos duraderas que las fluorescentes- pero ofrece una luz más cálida y de mejor calidad que éstas últimas. Linestra en Esil & de Alba.

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Con halógenos y plafones conseguirás una buena iluminación general.

Los halógenos ofrecen una luz intensa, pero consumen más que los plafones empotrables equipados con fluorescentes en Studio 56.

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Evita accidentes en la zona de cocción

con una campana extractora que incorpore luz, y que garantice una iluminación puntual sobre sartenes y cazuelas muy necesaria, incluso, por el día cuando la iluminación general no está conectada. Campana de Smeg.

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Los rieles con focos dirigibles

son muy versátiles ya que cuando se orientan hacia la zona de trabajo, ofrecen una iluminación puntual e indirecta, si se proyectan sobre la pared o el techo. Aquí se combinaron con lámparas de techo en el office, situadas a 3 alturas para abarcar con sus haces luminosos la mesa y lo que la rodea. Riel con halógenos y lámparas Tretakt de Ikea.

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No olvides la zona de almacén:

una iluminación escasa te hará perder mucho tiempo cada vez que intentes localizar un ingrediente. Lo mejor es situar focos de luz puntual, que emitan un haz directo sobre los envases. Mueble Evora Alacena de Bossia, con focos en Studio 56.

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Los focos empotrados en los muebles son estéticos,

por lo que -a diferencia de las linestras- no es necesario ocultarlos a la vista con un faldón de madera. Sin embargo, evita colocarlos sobre encimeras o frentes de acabado metálico, ya que, al reflejarse la luz en la superficie pulida, podría deslumbrarte. Cocina de Santos, en Radisa.

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