Una cocina bien vestida

La distribución en forma de L y el office, revestido con un papel que reproduce el estampado de pata de gallo, caracterizan esta cocina, que gana calidez con toques amarillos.

En una cocina confluyen tres realidades: en ella se trabaja con ingredientes que manchan, agua que gotea y grasa que salpica; su capacidad de almacén es la de un colmado en versión mini, con verduras, carne, pescado, conservas, azúcar, harina, botellas de leche…

Y, si además cuenta con un office, en ella se desayuna-come-cena, se charla con los amigos e, incluso, se hacen los deberes. Esta cocina cumple todos los requisitos para solucionar cada una de estas realidades. Los muebles, de frentes lisos, son fáciles de limpiar.

Además, el zócalo debajo de ellos, retranqueado, deja un espacio para meter los pies que permite acercarse más a la encimera y, por lo tanto, manchar menos el suelo. Cajones, gavetas y armarios guardan menaje e ingredientes. Y el office, con su print de pata de gallo, crea una atmósfera acogedora que invita a entrar en la cocina y a salir de ella.

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En forma de L

El frente de trabajo se distribuyó en forma de L. La zona más larga incluye la placa, armarios y cajones, mientras que el fregadero se orientó hacia la ventana. La disposición en un ángulo de 90º facilita las tareas, ya que permite acceder al fuego o al agua con un sencillo giro. La capacidad de almacén se reforzó con muebles altos y bajos, ubicados en la pared de la derecha, acontinuación del pilar.  ¿Qué es lo primero que llama la atención en esta imagen? El llamativo revestimiento del office acapara nuestra atención. Sin embargo, el comedor de diario se encuentra en un segundo plano... En efecto: la intención decorativa es guiar nuestros ojos hacia el fondo, un recurso eficaz para prolongar la cocina visualmente y lograr que parezca más espaciosa.

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Sillas metálicas

El office se compone de una mesa heredada
y cuatro sillas. El sobre redondo, al carecer
de esquinas, facilita el paso desde la puerta
de acceso hacia la zona de trabajo. El ambiente resulta muy acogedor gracias al papel que reviste las paredes y a los toques amarillos de las sillas y de la parte inferior de la lámpara de techo. Papel, de Wallcovering. Sillas metálicas Terek (83,39 € c/u); se venden en SuperStudio.

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En blanco y amarillo

El color blanco transmite sensación de pulcritud.
A ella se une el diseño de los muebles, con frentes lisos, que facilitan la limpieza. Sobre la encimera, los utensilios de uso diario quedan al alcance de la mano dentro de una caja de madera, de estética country chic, pintada en blanco. Muebles, de Método. La zona de cocción se equipó con módulos bajos de cajones y  gavetas. Para que el frente resultase más ligero, en la pared solo se colocó una campana extractora decorativa
-en acero y de líneas sencillas- y dos vitrinas  con apertura abatible y puertas de cristal translúcido.
El color blanco de muebles y revestimientos multiplica la luz que entra desde la ventana.

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Añade color

Con utensilios de silicona que dejes a la vista. Escurridor de cubiertos, de Curver (5 €).

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Cáctus

Están de plena moda. Los de este centro, de Primark, no necesitan riego (3,5 €).

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Hierbas frescas

Tenlas a mano en tarros y botellas; de Muy Mucho (1,99 € c/u).

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