Hemos actualizado nuestro Aviso de Privacidad. Puedes consultar el nuevo texto aquí.

Propuestas para integrar la cocina en el salón

El open concept es la mejor solución para unir cocina y salón en un mismo espacio sin restar identidad a ninguno. Juntos sí, pero por partes.

1 de 11
Con dos vanos

Una solución para dotar de luz natural a una cocina que carece de ventanas fue realizar en el tabique que la separa del salón dos vanos. Gracias a ellos, los espacios se comunican sin perder independencia y ahora la luz llega donde, en origen, era impensable. El sofá  rojo refuerza visualmente la separación de

Publicidad - Sigue leyendo debajo
2 de 11
Apuesta cromática

A través del color se logra dar continuidad a ambientes diferentes; aquí, el blanco y el beis de los muebles de la cocina y del salón son el hilo conductor de cada espacio. La integración se ha conseguido al derribar parte de un tabique de la cocina y convertirlo en un vano con barra de desayunos. Por otro lado, la ausencia de puerta en la cocina permite también la completa integración del recibidor. Alfombra Victoria 2, de Nanimarquina. Mesa de centro Apu 2, en madera y sobre de cerámica, de Zeitraum. Taburetes, de Hay.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
3 de 11
Revestimiento continuo

Instalar suelos idénticos en la cocina y el salón resulta un excelente recurso para unificar y ampliar visualmente ambas estancias, más aún si en tu casa escasean los metros. Integrarás mejor los dos ambientes si pintas todas las paredes en un mismo tono o si combinas elementos decorativos de un espacio en otro: un jarrón con flores en la cocina o un centro con frutas en el salón. Lograrás así un equilibrio perfecto.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
4 de 11
Juego de contrastes

Mantener la absoluta independencia de los ambientes, aunque compartan un mismo espacio, se consigue pintando la cocina de un color diferente al elegido en la zona de estar. En este caso, se aprovechó un recoveco del generoso salón para instalar en él la cocina, a la que se le dio protagonismo pintándola en un tono arena, en contraste con el blanco que impera en el resto de la casa. Una antigua consola de estilo oriental limita la zona de estar, mientras que del salón se ha escapado una silla como señal inequívoca de que, aunque autónomos, ambos espacios se compenetran bien.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
5 de 11
Encimera y sobre de mesa

Puestos a integrar, qué mejor que unir tres ambientes a la vez en un mismo espacio: cocina, comedor y salón. Una vez más, utilizar el recurso del color sirve para dar continuidad. Aquí el frente de armarios, la mesa y el sofá en blanco se funden en un todo homogéneo, con la única salvedad del negro, que aporta profundidad al espacio. El comedor adosadoa la pared es el encargado de separar la cocina del salón, sin obstaculizar el paso entre uno y otro. Encimera y sobre de la mesa, de Silestone. Sillas Eames, editadas por Vitra.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
6 de 11
Murete de obra

Sustituir el tabique tradicional por un murete de obra a media altura independiza la cocina del salón, crea sensación de amplitud y consigue que la luz circule libremente. Además, con esta prolongación de la cocina en forma de L ganarás una barra de desayunos por un lado mientras que por el otro, puedes instalar armarios bajos, el fregadero y el microondas, como aquí, todos situados a un nivel inferior para evitar que se vean desde el salón. Lámpara, de Mimub.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
7 de 11
Estética retro

En estancias donde hay espacios integrados conviene equilibrar los estilos decorativos. Elegir una cocina en tonos neutros facilitará actualizar el salón siempre que quieras. Los azulejos blancos, el frigorífico años 50 y los armarios con puertas de cristal le dan a esta cocina un encantador aire vintage que casa a la perfección con las tapicerías de las butacas y las mesitas de centro superpuestas del salón. En medio de ambos, el comedor se vistió de punta en blanco para evitar desentonar. Frigorífico, de la firma Smeg.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
8 de 11
Panel de cristal

Colocar en lugares estratégicos un mueble, un biombo o una hoja de cristal que aporte algo de intimidad. En este caso un panel de cristal separa visualmente la cocina.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
9 de 11
Vanos para obtener luz

Las cocinas carentes de ventanas resuelven su aparente oscuridad con la apertura de vanos en la pared. El de esta foto, además de conectarla con el salón, permite que la luz natural llegue a ella. La superficie de trabajo sirve de práctico pasaplatos ya que, adosada al muro, se colocó una mesa abatible y sillas plegables que hacen las veces de mini comedor de quita y pon para cenas o desayunos.  

Publicidad - Sigue leyendo debajo
10 de 11
Paneles japoneses

Una alternativa para separar/integrar ambientes es
instalar puertas correderas o, más decorativos,
paneles japoneses. Estos últimos se desplazan de forma independiente a través de rieles y permiten regular la entrada de luz si se solapan. En esta cocina se colgaron del techo unos paneles que la delimitan del salón-comedor sin apenas ocupar espacio. Los paneles cerrados ocultan la cocina mientras que desplazados hacia un lateral la dejan a la vista. En Leroy Merlin disponen de paneles japoneses con tejidos translúcidos o semi translúcidos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
11 de 11
A distintos niveles

Colocar uno o dos peldaños en una misma estancia es una buena solución para diferenciar distintos ambientes y, además, proporciona una sensación de profundidad visual. El cambio de nivel es el elemento recurrente de esta cocina-comedor cuyos dos escalones la separan del salón, que queda a una altura inferior. El murete de obra, que divide el comedor y la cocina, permite la comunicación con los comensales.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Reformas