Una cocina reformada bien aprovechada

Hemos comprado un piso en el centro de Madrid. Se accede directamente a un pasillo. Frente a la puerta de entrada queda la puerta de acceso a la cocina. Es muy amplia pero es la primera estancia que te encuentras al entrar en la vivienda. Me resulta raro. A continuación está el salón, que no cuenta con comedor. Sin embargo, me gustaría reformar esta zona para que quedase más equilibrada. ¿Se os ocurre algo original y práctico?

Vamos a ganar funcionalidad, luz, comodidad y estética. Te proponemos eliminar los tabiques divisorios de la cocina para que el pasillo no se sienta como tal y más como una zona de paso mucho más amplia. De esta manera, la luz de las ventanas que quedaban dentro de la cocina se reparte. A la derecha según se accede a la vivieda un aparador con un espejo o cuadros, a modo de auxiliar de recibidor. Justo enfrente un coqueto comedor, perfecto para diario y para comidas con más invitados. La cocina también se abre completamente y es el mobiliario el que define su espacio. Con muebles en forma de U, módulos altos solo en un frente y una barra de desayunos. Te resultará muy práctica para compartir charla y aperitivo con tus invitados mientras terminas de ultimar el menú en la cocina. El revestimiento del suelo de la cocina —diferente al del resto de la vivienda— también la delimita. Con esta solución, el salón se convertirá en un agradable estar sin necesidad de incorporar un comedor.

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