Un piso en Madrid de 105 m²

La distribución de este piso madrileño sufrió muchos cambios; todo ello con el objetivo de crear un dormitorio y un cuarto de baño nuevos.

image
1 de 12
Uno de los objetivos de la reforma era potenciar, en la medida de lo posible, la luz natural.

Por eso, el estar se pintó en un tono beis muy claro y los sofás se tapizaron con telas lisas en color crudo. De esta manera, aunque tras la reforma el salón se redujo en metros, da la sensación de amplitud y luminosidad. Los sofás son de herencia familiar y el diván, un diseño de la propietaria. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
2 de 12
Las paredes de la ducha de obra se revistieron con pizarra, y el suelo se cubrió con lamas de madera de teca.

Para cerrarla se eligió una mampara de cristal transparente sin perfiles, que resulta muy ligera visualmente. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
3 de 12
En el espacio ganado al salón se ubicó una habitación para los niños.

Cuenta con un original tabique circular que se aprovechó para incluir una zona de estudio y un armario. Mesas plegables, de Ikea. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
4 de 12
El ventanal que comunica con la terraza se vistió con unos estores translúcidos tipo pachetto, que resultan muy ligeros.

Con esta idea se saca más partido al único vano que queda en el salón después de la reforma. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
5 de 12
Como el espacio destinado a comedor era bastante reducido, se optó por colocar una mesa de líneas muy sencillas, diseñada por la propietaria en madera de roble.

Se completó con unas sillas con la estructura de madera y tapizadas en piel de color crudo. Se pueden adquirir en Camino a Casa. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
6 de 12
La antigua terraza se mantuvo intacta a pesar de que se redujo el espacio del salón;

todo con el objetivo de contar con un pequeño rincón al aire libre. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
7 de 12
El recibidor se comunica visualmente con el salón, ya que, tras la reforma, el tabique que los separaba se redujo a un único pilar.

Esta zona de paso se amuebló con una butaca diseñada por la propietaria y unas telas antiguas enmarcadas. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
8 de 12
En la zona de entrada a la vivienda se ubicó uno de los nuevos armarios con los que ahora cuenta la casa.

Éste, con cuarterones de cristal, se pintó en el mismo color de la pared y se vistió con tela para ocultar su interior. Al estar abierto al salón, el recibidor cuenta con una agradable luz natural. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
9 de 12
Una vez redistribuida la casa, la cocina tiene una planta rectangular; de esta manera resultó más fácil de amueblar.

Además, incluye una agradable zona de comedor junto a la ventana. Muebles, de C. Humanes. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
10 de 12
En el dormitorio se optó por una decoración sencilla y en tonos neutros.

Cabecero tapizado con lino natural; todo, de Lienzo de los Gazules. Colcha, de Sandra Marques. Plaid de seda, de Antennae. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
11 de 12
Para no restar luz al dormitorio principal, tan sólo la ducha y el inodoro se ocultaron tras un tabique.

El lavabo, junto a la ventana, se integró en la habitación. PLANO >

Publicidad - Sigue leyendo debajo
12 de 12
PLANOS

Puntos clave: el salón se redujo para crear una nueva habitación. También se redistribuyeron la cocina y el dormitorio principal para incluir otro baño.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Reformas