Una casa luminosa y natural

Suelos de barro, paredes blancas que reflejan la luz del Mediterráneo… La decoración de esta casa parte de la arquitectura tradicional para crear un estilo personal con muebles actuales, piezas recuperadas y vistosos toques étnicos.

Aunque la construcción de esta vivienda data de los años 70, su estructura y materiales son típicos de la costa mediterránea. Ubicada en una urbanización de la localidad valenciana de Jávea, sus propietarios —una familia belga enamorada del paisaje y el clima levantinos— decidieron rehabilitarla sin alterar su esencia arquitectónica. Para ello recurrieron a la interiorista Jessica Bataille. Las vigas vistas de madera que adornan los techos se mantuvieron, así como los arcos de tosca, un material natural de la zona que se extrae de los acantilados de la costa. Para el suelo se eligieron losetas de barro, y en el porche se recurrió a persianas de esparto que potencian aún más el estilo decorativo del Mediterráneo. A la hora de decorar la casa, la interiorista decidió pintar las paredes en blanco para reflejar la deslumbrante luz de Jávea. Incluso las puertas, de estilo castellano, también se pintaron en ese color, para lograr ambientes más luminosos.

Pero esa claridad que ilumina el interior de la casa también se potenció a la hora de elegir el mobiliario. Los sofás, tanto la pareja que decora el porche como el modelo con chaise longue de la zona de estar, se escogieron con tapicerías en tonos muy claros. Lo mismo sucede en los dormitorios, en los que la ropa de cama, blanca, refleja y multiplica la luz natural. Sobre esta base, Jessica Bataille aplicó pinceladas de color para añadir calidez a cada ambiente. Cojines en la gama del rojo y suaves mantas de lana en tono azafrán dinamizan la decoración. Junto a ellos, los detalles en madera y fibra garantizan la sensación de confort.

Pero en esta decoración mediterránea no podían faltar las referencias al mar. Algunas piezas recuperadas, como la vitrina del comedor o el aparador situado junto al arco que da paso a la zona de estar, se pintaron en turquesa para evocar el color del agua. Detalles como las tinajas encaladas en el porche o las cortinas de esparto completan una decoración personal con encanto.

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La vida en el porche

Las cálidas temperaturas de Jávea permitieron organizar una agradable zona de estar en el porche de la casa. Para amueblarla, se combinaron piezas modernas, como la pareja de sofás, con la mesa, realizada con la hoja de una puerta antigua. Los toques étnicos, como las tinajas encaladas, añaden encanto. Las persianas enrollables de esparto frenan la incidencia directa de los rayos del sol y garantizan el frescor.
Sofás, de Point. Mesa, alfombra vinílica y cojines, del estudio de Jessica Bataille. Las tinajas se adquirieron en El Rastro madrileño y en Marruecos. Taburete, de Let’s Pause. Persianas, de un espartero.

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Materiales naturales para el espacio exterior

En el jardín, junto a la piscina, se colocó un banco para disfrutar del sol en los días más frescos. Los materiales naturales, teca envejecida de Indonesia en el caso del banco y lana marroquí en el del plaid, se integran con el césped y las palmeras.

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Alfombra práctica

Si, como en el caso de los dueños de esta casa, quieres hacer vida al aire libre, recurre a una alfombra vinílica o de plástico. Aunque caigan sobre ella manchas, basta con pasar una fregona para que quede impecable. Esta es del
estudio de Jessica Bataille.

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Juego de simetrías en el salón

En el salón, el marco del gran espejo -idéntico en grosor y acabado al de la ventana- refleja ésta, en un interesante juego decorativo que amplía e ilumina, aún más, el espacio. Los taburetes de madera se utilizan a modo de mesas auxiliares. Fáciles de desplazar, se pueden aproximar
a cualquier punto del sofá con chaise longue sin apenas esfuerzo. Sofá, de VYM Sofás. Taburetes de teca, de Montgo Verd. Cuenco y jarrones, de PTMD. Lámpara, de Vical Home. La alfombra y los cojines proceden de Marruecos.

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¿Cuál es la diferencia entre un asiento extra y una mesa auxiliar?

Este taburete de teca es versátil. Pero el jarrón y las piezas de menaje que decoran su superficie indican que, en este caso, se usa como velador. Cerámica, de Jessica Bataille.

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Un arco para conectar espacios

La zona de estar y el comedor se comunicaron mediante un gran vano en forma de arco. Al carecer de puertas, se potenció la sensación
de profundidad en ambos ambientes. ¿El resultado? Cuando se está en cualquiera de ellos, la vista se prolonga hacia el fondo y los dos se perciben más grandes que su tamaño real.
El aparador era un antiguo modelo castellano que se pintó y decapó en turquesa. Sobre él se colocó una lámpara, adquirida en Vical Home, cuyo pie es una damajuana. La vajilla es del estudio de Jessica Bataille.

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Un recurso decorativo para añadir calidez

El sofá tapizado con lino blanco refresca el salón. Sin embargo, los cojines marroquíes, con sus tonos en la gama del rojo, caldean el ambiente. Jarrón, de PTMD

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Muebles recuperados

La mesa de comedor se realizó con maderas recicladas de un andamio. A su alrededor se colocaron un banco de madera de teca lavada, un taburete rústico y una silla retro, de hierro y madera, adquirida en Francia. La alternancia de estilos añade dinamismo al ambiente. En la pared destaca una vitrina india cuyo interior se pintó en turquesa y verde musgo. Taburete, de Let’s Pause. Los vasos son del rastro de Jalón.

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Vitrina para guardar la vajilla

En la pared de la zona del comedor destaca una vitrina india cuyo interior se pintó en turquesa y verde musgo. Taburete, de Let’s Pause. Los vasos son del rastro de Jalón.

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Dos ambientes en uno

La cocina se integró en el comedor, para que no resultara angosta. Sin embargo, los dos espacios quedan bien delimitados gracias a la viga transversal del techo y a la barra de obra que se realizó debajo de ella. Tres bombillas sujetas por tensores proporcionan una iluminación cenital sobre la barra de desayunos; que, una vez apagada, pasa desapercibida.

Cuencos y platos, del estudio de Jessica Bataille

Escalera, de Let’s Pause.

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Espacio de almacén

La vajilla se guarda también en la estantería de obra realizada en la cocina. Algunos de sus estantes se cerraron con puertas elaboradas con la misma madera reciclada de un andamio que se utilizó para hacer la mesa de comedor. 

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La encimera, a juego con el suelo

En este caso se trata de piezas de barro, un material que potencia el estilo rural. El fregadero es una pieza de mármol recuperada. Losetas, de La Decorativa. Grifo, de Tres Grifería. El menaje es de la firma Pomax.

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Descansar al fresco

El cabecero de esparto, los suelos de barro y la ropa de cama blanca logran un ambiente sosegado que baja la temperatura unos grados. Solo la manta y los cojines añaden calidez al dormitorio con sus tonos naranja, fresa y rojo.
Cabecero y mesilla, de Let’s Pause, adquiridos en el estudio de Jessica Bataille. Cojines, de Montgo Verd. Lámpara de mesa, de Zara Home.

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Materiales afines sí, pero no idénticos

El juego entre acabados añade dinamismo al dormitorio. La textura del esparto es el contrapunto ideal para el conjunto de madera que forman la lámpara y la mesa.

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Espíritu eco

El cabecero, a base de lamas de madera reciclada dispuestas en horizontal, añade calidez al dormitorio. En la esquina destaca la escalera de pared, también realizada en madera. Cabecero diseñado por Jessica Bataille. Escalera, de Let’s Pause. Lámpara, de Vical. Mesilla de madera de roble, de la firma Ethnicraft. La colcha de lana es marroquí. Todo, del estudio de Jessica Bataille.

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El encanto de lo etéreo

Si el pie de esta lámpara fuese de cualquier material opaco, la pieza tendría un peso visual mayor. Sin embargo, la damajuana de cristal consigue dar al diseño una sensación de ligereza.

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Un baño amplio

Es la sensación que se tiene al entrar en él. Sin embargo, no lo es tanto. ¿Cómo se consigue ese efecto de amplitud? El gran espejo sin marco multiplica la profundidad del baño. Además, el color blanco de las paredes las aleja visualmente. El único elemento voluminoso que podría recargar el espacio -el mueble de lavabo-, se realizó de obra, con estantes, más ligeros que puertas, y en blanco, para fundirse con la pared y pasar desapercibido

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Claves del proyecto

◾ Aunque la vivienda está acondicionada para disfrutar de ella tanto en verano como en invierno, a los propietarios -una pareja belga-les resulta más fácil escaparse a Jávea en la temporada estival. De ahí que la decoración se centre en materiales y muebles veraniegos, con paredes blancas, que mantienen la casa
fresca, y fibras naturales.
◾ La reforma respetó los materiales originales: la piedra de tosca, las vigas vistas de madera en el techo y los suelos de barro. Incluso las puertas, de madera, se recuperaron y pintaron en color blanco para integrarlas mejor en el nuevo proyecto.
◾ La vivienda encaja a la perfección en el entorno gracias al predominio de materiales naturales: muebles de madera, piezas de esparto y detalles en color turquesa y verde que evocan la belleza
del mar y los campos.

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