Reforma en un apartamento de 80 m²

Este apartamento madrileño se reformó para adaptar su anticuada distribución a las necesidades y gustos de un joven matrimonio.

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REFORMA

"La gran longitud del pasillo y su estrechez marcaron el punto de partida. Para resolver esta cuestión, la cocina se situó en el centro del recorrido y la parte superior del tabique se sustituyó por una mampara de cristal."

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En el salón, se apostó por una decoración en tonos neutros y beis

para crear una atmósfera natural y envolvente. Esta base ayuda a realzar las piezas de madera laqueada en rojo, que ponen un medido y alegre contrapunto cromático. Mesa de centro, de Fernando Oriol. Sofás, de La Oca, con tapicerías de Becara. El cuadro con marco es de Marta Corsini y el otro, de Isabel Alonso. PLANO >

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El dormitorio,

con cuarto de baño y vestidor, se ubicó al fondo, en la zona más tranquila del apartamento. PLANO >

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El comedor comparte espacio con la zona de estar,

aunque, para que ambos quedasen visualmente delimitados, se recurrió a alfombras de distintos estilos y colores. El salón es el mejor ejemplo de la importante función decorativa que cumplen los cuadros en este apartamento. Mesa, sillas, vajilla y cristalería, de Becara. Lámpara de techo, de Iluminalia. Cuadro, de Badri. PLANO >

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La librería de obra,

realizada a medida, se remató en forma de curva, para no obstaculizar el acceso al pasillo. PLANO >

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Para evitar la sensación de tubo en el pasillo,

se optó por sustituir parte del tabique de la cocina por una mampara de cristal. PLANO >

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La cocina se situó en medio del pasillo

ya que, al ser largo y estrecho, era necesario darle sensación de desahogo. Para ello, se sustituyó medio tabique de la cocina por una mampara de cristal transparente. De este modo también llega la luz natural. La cocina se amuebló con armarios laminados, de la firma Forlady. PLANO >

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En el rincón más luminoso

se ubicó un comedor de diario amueblado con una mesa con patas cromadas y sobre de cristal, de El Corte Inglés, y con unas sillas plegables, de Ikea. PLANO >

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En el dormitorio,

el cabecero de cuero y las baldas de madera oscura destacan sobre las paredes y telas en tonos neutros. PLANO >

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El baño del dormitorio

se dividió en dos zonas. La ducha se cerró con una puerta de cristal transparente. Las paredes se decoraron con un zócalo de mármol envejecido y el restó se pintó de gris. Para ganar sensación de amplitud visual, se colocaron grandes lunas sin marco. Mármol, de Azulejos Peña. Grifería, de Trentino. Galán, de Pórtico. Armario de pared, de Ikea. PLANO >

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El vestidor es el nexo

de unión entre el dormitorio y el cuarto de baño. Éste se decoró con un mueble de lavabo que se ajusta perfectamente al entrante de la pared. Esa búsqueda por optimizar el espacio con una distribución pensada al milímetro es la clave del éxito de esta reforma. En la otra página, vista del dormitorio: cabecero de cuero, puf y cortinas, de Becara. A modo de mesilla, baldas diseñadas por Fernando Oriol. Estera de fibra de coco, de KP. PLANO >

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