Un alegre y colorido piso de 65 m²

Un estilo retro suavizado con toques femeninos moldea los ambientes de este pequeño piso malagueño, pleno de color y personalidad. ¡Sweet home!

Un interiorismo que podría ser funcional, resulta aquí mágico. El estudio Masfotogénica, encabezado por la decoradora Pili Molina, se encargó de personalizar este piso de poco más de 65 m², ubicado en la Costa del Sol. Su situación cerca de la playa y la influencia de la luz de esta zona inspiró a la interiorista para utilizar una gama cromática alegre y viva. “Me gusta crear paletas de color inesperadas —afirma Pili Molina— y dosificarlas para que convivan en armonía.” La autora, además, ideó un entorno que responde a un fresco estilo sweet vintage: piezas retro conviven con otras de diseño nórdico y actual, notas femeninas y golpes de color.

La interiorista Pili Molina ha concedido una pizca de locura a este piso con piezas cargadas de emoción. El original mix cautiva ya desde el recibidor, eje de distribución de todas las estancias: salón-comedor, con acceso a la terraza, cocina con office, baño y dos dormitorios, uno de ellos con acceso a otra terraza. A la hora de hacer realidad el proyecto, y dadas las dimensiones del piso, resultaba primordial escoger pocos elementos, de diseño liviano (calados, módulos abiertos, frentes ligeros, espejos que amplían visualmente…) y de dimensiones reducidas, que potencian una distribución fluida y dinámica. Junto al mobiliario destaca la selección de los complementos, rescatados muchos de ellos, de tiendecitas y mercadillos.

El suelo de tarima flotante en roble de toda la vivienda se transforma en gres en blanco y gris en el baño y en la cocina. Las paredes alternan pintura en neutros o color y papeles pintados llamativos, tanto en el salón como en el dormitorio principal. A partir de aquí, se abre la veda al color y a la pasión por el vintage más trendy. Es imposible resistirse a la sinfonía de luz, materiales y colores de este piso. ¡Cuánta vitalidad!

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Salón luminoso y colorido

Érase una vez un salón decorado con muebles y complementos con personalidad propia. Todos juntos narran una historia, la de un estar que aprovecha la luz natural para potenciar las vivas pinceladas de color. Sin ser pequeño, en esta estancia no sobran los metros, por lo que en la elección del mobiliario han jugado un papel importante tanto su tamaño como su diseño. A pesar de la sencillez de líneas, el color y la mezcla de acabados y texturas enriquece. Sofá, mesita auxiliar-revistero y estantería baja, de Maisons du Monde. Lámparas de pie y de mesa, adquiridas en un mercadillo y con pantallas de Ikea. Manta de cuadros multicolor, de Lexington. Cortinas, diseñadas por Pili Molina y confeccionadas por La Mandrágora con tela de Designers Guild. En la terraza: mobiliario, de Maisons du Monde. Los maceteros y plantas son de Viveros Guzmán.

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Complementos decorativos

Añaden valor a un interiorismo de piezas contadas. Sobre unas maletas metálicas, una composición de
vinilos enmarcados. Marcos, de Ikea. Maletas y jaula portafotos, de Maisons du Monde.

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Tapicerías protaginistas

Esta zona de tertulia y relax cobra vida gracias a los colores. El azul reina: la tapicería del sofá, de línea nórdica, destaca sobre la pared, teñida del mismo color aunque en un tono más suave, que aporta luminosidad. En la decoración de la pared, salpicada de objetos variopintos -espejos, láminas y estanterías cubo- destaca una lámpara de brazos articulados. Alfombra, de Ikea. Cojines, diseñados por Pili Molina y confeccionados por La Mandrágora con telas de Designers Guild y Lacroix. Lámpara de pared, de Thai Natura, en La Mandrágora. Butaca de fibra, adquirida en Mimub. Estanterías cubo, de Maisons du Monde. Lámpara de sobremesa con pantalla color mostaza, de la firma Ixia, de venta en La Mandrágora.

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Una decoración retro vintage

El estilo colorista con guiños retro que decora este piso huye de los convencionalismos. Atrevimiento y diversión son las pautas que guían el proyecto, siempre en piezas de reducidas dimensiones y diseño ligero.

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Salón comedor

Con una arquitectura actual, este piso de nueva construcción se distribuye en estancias cuadradas o rectangulares muy luminosas, que facilitan la disposición del mobiliario, pero sin elementos estructurales reseñables. Este proyecto pone énfasis en el interiorismo para contrarrestar la sencillez de los espacios. Con una base neutra de revestimientos de calidad, perfecta para llevar a cabo esta arriesgada apuesta, el resultado resulta equilibrado y vibrante. Mesita étnica de madera azul, de Maisons du Monde. Mesa redonda de metal y lámina, adquiridas en Mimub. El cuadrito de Frida Kahlo proviene de un mercadillo. En la pared, espejos, de la firma Ixia, de venta en La Mandrágora.

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Un comedor alegre y vital

Variopintas, especiales y coloristas. Las piezas que decoran y ambientan el comedor nada tienen que ver entre ellas y, sin embargo, encajan en este rincón, donde se recrea un pasado a todo color con sillas de jardín, otros diseños de interior e, incluso, un sofá en capitoné. En la pared, un jardín vertical particular: las flores invaden la vajilla que se exhibe en baldas de madera. La iluminación procede de una singular lámpara con tres bombillas y cables en rojo. Mesa, sillas (gris y azul) y platos de flores, de Maisons du Monde. Sofá, diseño de Pili Molina, realizado con tela de Designers Guild y charol rojo por La Mandrágora. Sillas de caña, mantel de flores, bomboneras de cristal y estantes de madera, de Ikea. Espejo redondo de pared, de la firma Ixia, y escultura de erizo, de Thai Natura, ambos en La Mandrágora.

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El camino de salida

En la pared que comunica el recibidor con el comedor, una flecha metálica indica la dirección de salida. El uso de carteles es plena tendencia. Señal Exit, de Maisons du Monde. Papel Barcino, de la firma Güell Lamadrid, color grosella, adquirido en la tienda Mandrágora Decoración.

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Un recibidor femenino

Una pared con mucho fundamento, empapelada con un diseño geométrico, da continuidad a recibidor y comedor. Masfotogénica, el estudio encargado del interiorismo, sacó partido a esta zona de paso con un mueble realizado a medida, que hace las veces de consola y mesa de trabajo, gracias a la encimera volada en un lateral. El mueble, en color rosa chicle, es un diseño de Pili Molina realizado por Raíces con Arte. Incluye zona de almacén y su sobre está rematado con un zócalo de espejo, que se prolonga en la pared. Papel pintado Barcino, de la firma Güell Lamadrid, adquirido en La Mandrágora. Perchero Clifford y señal roja Exit; ambos, de Maisons du Monde. Cestos y flexo, de Ikea. Taburete, de venta en Mimub.

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Un recibidor coqueto

El recibidor da la bienvenida, pero sus metros se rentabilizan también con una consola que se utiliza como improvisada mesa de trabajo. Al fondo: banco de madera y espejos, de Ikea. Cojín amarillo, de la firma Lexington.

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Sencillez en la cocina

El blanco total de la cocina se alejaba del concepto planteado en el resto de la vivienda. La interiorista transformó en un plus tanta neutralidad ya que los acabados permitieron añadir colores. Al fondo, un ventanal por el que se accede al tendedero y zona de lavado. Mobiliario, de la firma Xey. Mesa de cocina, de Ikea. Sillas, de Maisons du Monde. Sobre la encimera: fuentes de cobre, adquiridas en Mimub.

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Una cocina alargada

Aunque la planta de la cocina es estrecha, se ha creado un mini office con una mesa tipo consola adosada a la pared, frente a la zona de trabajo. El guiño retro lo ponen las sillas. Paño, de Zara Home. Sartén, de Masol. Reloj de pared, en Mimub.

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Un office mini

Donde comen dos, lo hacen tres... En esta cocina se ha ganado un mini rincón para desayunos y comidas rápidas con una consola estrecha, apta hasta para tres comensales. ¡Un lujo en el mínimo espacio!

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El dormitorio infantil

La decoración del dormitorio infantil también hace gala de una mezcla de piezas que se adaptan a diversos estilos; aunque por encima destaca la funcionalidad de todas ellas, con varios usos y la posibilidad de adaptarse a diferentes distribuciones, según cambien las necesidades del niño.
Mapamundi y cama, de Ikea. Ropa de cama, manta y cojín, de Lexington. En la pared del cabecero, lámpara, adquirida en Mimub. Como mesilla, un carrito auxiliar, de Ikea. Alfombra, de Maisons du Monde. 

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Muebles para los niños

Práctico, funcional y con varios rincones.
Así es el cuarto infantil: mesa, taburetes y banco, de Maisons du Monde. Pili Molina diseñó los cojines para el respaldo. La Mandrágora los confeccionó. Flexo de pie y cortinas, de Ikea.

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Muebles prácticos

Estantería y perchero, de Ikea. Estrella metálica, de Lexington. Armario metálico, de Maisons du Monde.

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Un dormitorio lovely

¡Qué atrevido! El sosegado azul verdoso de la ropa de cama matiza la intensidad del azulón de las paredes, una combinación muy fresca para una vivienda que mira hacia el azul del mar. Una mezcla cromática arriesgada, que se ha resuelto con acierto gracias a las notas blancas, toques de luminosidad en una decoración limpia y ligera. Cabecero de bambú lacado en blanco, adquirido en el mercadillo de la Asociación Reto a la Esperanza. Ropa de cama, de la firma Lexington. Cojines rectangulares, confeccionados con tela de Designers Guild por La Mandrágora. Papel vinílico, de Moonsoon, en La Mandrágora, de donde procede también la lámpara de suelo a techo, de la firma Thai Natura. Alfombras, de venta en Ikea.

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Rincón con duende

Un escritorio tipo secreter guarda celosamente recuerdos, cosméticos y complementos a modo de improvisado tocador. Escritorio y cortinas, de Ikea. Alfombra de leopardo, de Zara Home. Sobre el escritorio, espejo dorado, recuperado en un rastrillo.

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Zona de vestidor

En el dormitorio principal, junto a la cama, un amplio armario de varios cuerpos ocupa todo el frente, con puertas en el mismo acabado que el suelo. Entre la cama y el armario, un accesorio imprescindible para comprobar la imagen antes
de afrontar el día: un espejo de pie. Espejo, de la firma Ixia, en La Mandrágora. Mesita auxiliar Jakkara, de venta en Maisons du Monde.

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Una estantería en el baño

Junto al lavabo volado se ha colocado una estantería alta abierta en color oscuro, que contrasta con los textiles y accesorios del baño, la mayoría en tonos grises y azulados.
Un detalle: el toallero se ha instalado en un lateral de la estantería. Estantería y cajas, de Ikea. Toallas y velas, de Lexington.

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Baño en blanco y negro

Un baño en gris pizarra y blanco. La vivienda cuenta únicamente con un baño completo de distribución actual: bañera, bidé, inodoro y lavabo, situados en forma de U. Barra y cortina de ducha, de Ikea. Cuadro, adquirido en un rastrillo.

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Plano e ideas del proyecto

La distribución del piso permitió separar la vivienda en dos áreas: zona privada, que incluye los dos dormitorios y el cuarto de baño, y espacio común, con la zona de estar, la terraza y la cocina.

- La luz blanca y cálida de la Costa del Sol se cuela por las ventanas en cada una de las estancias de esta casa. Su presencia influye en la decoración y permite conducir el proyecto por el atrevimiento de los colores intensos. Es uno de los detalles que definen su carácter.
- ¡Pasión por un estilo personal! La disparidad de modelos, estilos y colores de cada una de las piezas que decoran este piso hace que gane frescura. Los complementos y auxiliares enriquecen los contados muebles de líneas sencillas y tamaño reducido.

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