Una casa familiar que revive los años 50

El diseño de aquella década prodigiosa caracteriza la decoración de esta casa. La paleta de color utilizada y las referencias al mundo de la ilustración infantil dibujan una casa… de cuento.

El universo creativo de sus propietarios se plasma en cada rincón de esta casa. Aurélie Guillerey, ilustradora de libros infantiles, y Vincent Menu, diseñador gráfico, buscaban un espacio en el que pudieran conciliar sus respectivas profesiones y su vida familiar. Padres de Clovis, de 10 años, y de la pequeña Ambroise, de seis meses, en cuanto descubrieron esta casa supieron que en ella podrían conciliar trabajo y familia.

La casa se edificó en 1953 pero, deshabitada durante años, necesitaba una renovación completa. Los propietarios decidieron recuperar los elementos arquitectónicos originales, y completaron la decoración con materiales y muebles de los años 50 para potenciar el estilo de aquella época. Piezas que llevaban décadas en la familia, que rastrearon a lo largo de almonedas y tiendas de anticuarios o que descubrieron como joyas olvidadas en las subastas de eBay.

La fusión entre trabajo y vida familiar se aprecia en la elección de los tonos que revisten las paredes. La paleta de colores que Aurélie utiliza en sus ilustraciones infantiles se reproduce a lo largo de la casa, con tonos atrevidos y vitales: mostaza en el salón, azul en la cocina, amarillo en la habitación de Clovis… Y la pasión por el diseño gráfico de Vincent deja su huella en el cabecero del dormitorio principal, todo un guiño al puntillismo. Pasado y presente se funden en esta casa en la que los años 50 conviven con detalles de inspiración dieciochesca y toques futuristas: un juego de realidades digno de un cuento fascinante.

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El color en el salón: fondo mostaza

La pared pintada en este color, con gotas que parecen caer desde el techo, proporciona frescura al salón. Un espejo con forma de sol completa el efecto de encontrarnos en un luminoso día de verano. El contraste entre la pared mostaza y la alfombra a rayas negras y blancas es un guiño al universo creativo y gráfico de los propietarios. En el techo, la lámpara tipo Sputnik, de herencia familiar, añade un aire retro al salón.

Sofá nórdico de los años 50, adquirido en eBay. La mesa Boomerang se compró en la tienda de antigüedades Mimi. Alfombra, similar en Ikea. Las gotas son obra de Florence Doléac. Encontrarás un reloj sol muy parecido a este en la firma Christopher Guy.

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Una casa con personalidad

Permite que la decoración hable sobre tus gustos y aficiones. En este caso, el cuadro con el divertido personaje que parece vivir en la basura nos recuerda que la dueña es ilustradora de libros infantiles.

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Muebles revival de los años 50

El aparador vintage del salón nos traslada al estilo decorativo de los años 50. Aparador diseñado en los 50’ por Gérard Guermonprez, adquirido en la tienda de antigüedades Mimi. Sobre él, jarrones de los años 60.

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Una lámpara de diseño

Si tienes una zona difícil de amueblar, como una escalera, busca una lámpara llamativa. El diseño Bau, de la firma Normann Copenhagen, tiene tanto valor decorativo que no necesitarás más muebles.

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La chimenea original

En la zona de comedor se aprecia la chimenea que se realizó en la casa, en 1953, con azulejos típicos de la época.

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Un comedor al natural

La madera da calidez a la zona de comedor, situada a continuación del salón. La lámpara, inspirada en el mítico diseño Arco de la firma Flos, soluciona la iluminación y delimita el ambiente. La mesa es un diseño nórdico de la familia, y las sillas son originales de los años 60, adquiridas en eBay. La lámpara se compró en Mimi.

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Encuentro generacional

El contraste entre la vajilla de inspiración dieciochesca -que seducía a nuestras abuelas- y la banda neón que la atraviesa, une pasado y presente en esta vajilla, de la firma Seletti.

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La iluminación perfecta

El comedor debe tener una iluminación adecuada. La opción más habitual es colocar un punto de luz centrado sobre la mesa. Esta lámpara sitúa la pantalla en la misma posición que un diseño de techo, pero sin modificar la instalación eléctrica.

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Cocina abierta hacia el comedor

Los dueños suprimieron parte del tabique que independizaba ambos ambientes para facilitar el paso de la luz natural. 

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Cocina abierta

En la cocina los colores son los protagonistas. Prueba de ello es el mosaico multicolor en el fregadero.

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Cocina en amarillo y azul

Los muebles de Formica originales de la casa, típicos de los 50, se mantuvieron. ¿Te has fijado en el detalle amarillo que rodea el picaporte de la puerta? Para mantener el estilo, los propietarios buscaron piezas cerámicas vintage y pavimentaron con ellas el suelo. Sin embargo, los revestimientos de las paredes demuestran que estamos en el siglo XXI: pintura azul en el zócalo, un frente de acero en la zona de cocción.

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Juego de colores en el office

Detalle del office en la cocina; está formado por una mesa redonda cubierta por un mantel amarillo -a juego con los armarios- y taburetes azules y blancos, a tono con las paredes.

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Un dormitorio de cuento

La pintura en un vivo amarillo limón reproduce uno de los tonos que la dueña, ilustradora de libros infantiles, utiliza habitualmente en su trabajo. El resultado: el dormitorio del pequeño Clovis desprende frescura y alegría. El espacio, amplio, invita al juego. Pero una zona de estudio con muebles retro recuerda que, antes de divertirse, toca hacer deberes. El aparador vintage se adquirió en la tienda de antigüedades Mimi.

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Muebles de mimbre

El dormitorio del hijo mayor de la familia se decoró con muebles realizados en este material y con formas curvas, característicos del estilo decorativo de los años 50. La colcha de patchwork multicolor tejida a mano potencia el aire vintage del ambiente. En la mesilla, un flexo con pinza permite orientar la luz hacia la cama para que el niño lea sus cuentos antes de dormirse.

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En la buhardilla

Estudia los elementos arquitectónicos de tu casa e intégralos en la decoración. Un pilar visto, un retranqueo o una buhardilla, lejos de ser un problema, pueden añadir carácter al ambiente. Aquí, la cama de Clovis recibe luz natural bajo la ventana de tejado.

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El arte de la compensación

¿Acaso un ambiente decorado en blanco y negro ha de ser, por obligación, siempre duro? Aunque en el dormitorio de los propietarios predomina este binomio de color, la colcha rosa dulcifica el espacio. El contraste entre el grafismo del cabecero y la lámina frente a la ropa de cama -rosa, celeste y con toques turquesa-, resta seriedad al conjunto.

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Un clásico reinventado

Fíjate en el estampado de los cojines. Son paisajes y estampas cotidianas que evocan el estilo característico del toile de jouy, solo que con trazos modernos y tonos primaverales.

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Mezcla de estilos

En su dormitorio, los dueños colgaron un antiguo armario para el baño sobre una cómoda moderna. En primer plano destaca la silla plegable. Se estructura metálica pintada en verde y el tejido -una reinvención del clásico estampado toile de jouy, actualizado con pinturas flúor- potencian el intencionado contraste de estilos. Silla, de Mat & Jewski.

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Baño tricolor

Los azulejos blancos contrastan con el suelo negro y el techo rojo que se prolonga hasta el zócalo alicatado. La elección de estos colores realza las líneas del lavabo, un diseño retro original de la década de los 50. Sobre la silla, un diseño que podrás encontrar muy parecido en Maisons du Monde, cojín estampado, de Livette La Suissette.

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Plano e ideas de la reforma

- En el caso del dormitorio, el color blanco se ha utilizado para restar importancia a ciertos elementos de la decoración y centrar el interés en aquellas piezas sobre las que se quiere llamar la atención.
- Las paredes blancas desaparecen visualmente; incluso el pie de la lámpara se funde con ellas y solo apreciamos una pantalla azul que parece flotar en el dormitorio.
- En medio de este ambiente, el cabecero creado por el propietario -diseñador gráfico profesional- con pequeños puntos rosas sobre fondo oscuro, se convierte en protagonista de la decoración.

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