La reforma de un piso céntrico

La eliminación de tabiques permitió crear ambientes amplios y diáfanos para que ningún muro obstaculizara el paso de la luz natural.

Sus propietarios tuvieron la suerte de heredar este piso cuya ubicación, en pleno centro de Madrid, era excelente. Sin embargo, su distribución correspondía a esquemas anticuados que no encajaban con las necesidades de los dueños: un joven matrimonio con dos niñas.

Silvia Chouciño y Francisco Ausin se encargaron de la reforma para adaptar el espacio a una distribución moderna y diáfana, con ambientes amplios bañados por luz natural. La idea era crear una gran zona común. Para ello se derribaron los tabiques del antiguo recibidor, el salón y la cocina, y ahora, desde la puerta de entrada, se accede a este espacio único. Para independizar la cocina actual, más pequeña, se instaló una panel corredero pintado de rojo, que permite aislar el salón-comedor de humos y olores cuando es necesario.

El dormitorio principal se realizó uniendo dos habitaciones pequeñas, de forma que quedó espacio suficiente para crear una zona de trabajo. Para que el dormitorio tuviera un cuarto de baño incorporado, se modificó la ubicación de la puerta de acceso de uno de los existentes. Además, la pared que separaba los dos baños se sustituyó por un panel acristalado que permite el paso de la luz hacia el cuarto de baño de las niñas. Para los revestimientos se partió de una paleta de color clara, animada con toques más atrevidos, como rojo o fresa. Un escenario perfecto para los muebles actuales que decoran la casa, muchos realizados por los propietarios.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
El salón se decoró en negro y rojo

En algunos muebles incorporaron ruedas y permiten desplazarlos para lograr un ambiente más versátil. Sofá y chaise-longue, en La Oca. Cojines, de Meridiana. Mesa de centro realizada por los propietarios. Lámpara de techo, de Artemide. Aplique de madera, de Santa & Cole. Cuadro, de Xurxo Oro.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Diseños propios

Los propietarios diseñaron y realizaron personalmente muchos muebles, como esta mesa auxiliar hecha con una orza y un sobre de cristal.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Comedor de madera

El comedor se separó de la cocina mediante un original panel rojo que se desplaza. De Ikea: mesa Norden y sillas Herma apilables en altura. Vajilla e individuales, de La Mediterránea.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

Cuando hay invitados, basta con desplazar el panel corredero para que la cocina quede oculta a la vista. El panel se pintó en el mismo tono rojo de la pared para integrarlo. Cuando el panel se abre, resulta muy cómodo transportar los platos preparados hacia la mesa de comedor. Además, se crea una sensación visual de gran amplitud al unir los ambientes.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Expertos en bricolaje, los dueños hicieron un mueble bajo de madera de iroco.

Sobre él colocaron el televisor y el equipo de música. El mueble, con ruedas, permite orientar el televisor hacia una zona u otra del salón.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Una cocina en blanco y acero

En la cocina, los muebles situados junto a la ventana se eligieron con menos fondo para no obstaculizar el paso hacia el tendedero, ya que esta zona es más estrecha. Para que el espacio no pareciera angosto, en lugar de armarios altos se colocaron estantes. Campana realizada a medida por Inox Orense.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Soportes de pared

Los estantes y los accesorios para colocar en barras fijadas a la pared solucionan el problema del almacenaje en espacios muy pequeños.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Zona se cocción

El frente de cocción, revestido con espejo, se prolongó hacia la zona de fregadero. Con este recurso se multiplicó el espacio. En los muebles se alternaron puertas blancas y en acero inoxidable para dar más dinamismo al ambiente. Los muebles son de Ikea.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Dormitorios para compartir

Aunque cada niña tiene su propia habitación, se colocaron camas-nido para que puedan invitar alguna amiguita a dormir. Cama en La Oca. Edredones, de Ágatha Ruiz de la Prada. Escritorio, de Ikea.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

El cuarto de baño de las niñas no tenía ventanas; para que entrara luz natural, la pared que la separaba del baño principal se sustituyó por un panel acristalado. Lavabo Kalahari, de Roca en Suministros Laguardia.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
El dormtitorio principal

Las paredes del dormitorio principal se decoraron en color rojo. Sobre ellas destacan los muebles blancos. Cama con mesa desplazable para leer o desayunar en la cama, de Domus. Cojines, de Meridiana. Estantería Lack, de Ikea.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Un baño de madera

En el cuarto de baño principal, la encimera de madera a medida se apoya sobre una estantería cromada con estantes, muy prácticos para almacenar toallas y productos de aseo. Lavamanos Bowl diseñado por Philippe Stark para Duravit. Cuadros, de Cecilio Madero.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Plano del piso e ideas de la reforma

Se redistribuyó el espacio al eliminar habitaciones pequeñas y crear ambientes más amplios. También se renovaron la electricidad, la calefacción, la fontanería, la cocina y los dos baños.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Reformas