Piso reformado y decorado con estilo nórdico

Ganar espacio y luz natural fue el objetivo de la reforma de esta casa, amueblada a la medida de sus propietarios con un marcado estilo nórdico y excelentes ideas para copiar.

Salón comedor de estilo nórdico
Micasa

Tener las ideas claras, tanto en gustos como en necesidades, facilita mucho el trabajo a la hora de plantearse una reforma. Buena prueba de ello fue la llevada a cabo en esta casa madrileña. Cuando sus propietarios, una joven pareja, la adquirieron tenía cuatro dormitorios pequeños, salón-comedor, cocina y dos baños. Demasiadas habitaciones compartimentadas para ellos dos, amantes de los espacios abiertos. Por eso, decidieron ponerse manos a la obra, con el fin de adaptar la casa a sus necesidades reales. De entrada, el pequeño vestíbulo se amuebló lo justo con unos estantes volados y un espejo heredado. Sus prioridades: dotar de mayor luminosidad a la cocina, crear un despacho y un vestidor, ahora inexistentes, obligaron a eliminar tabiques.

Dicho y hecho. De esta forma la cocina quedó abierta al salón-comedor con lo que la iluminación natural estaba garantizada con creces. En lo que antes era un baño se creó una zona de despensa y lavado que se comunica con la cocina mediante una puerta corredera. En el salón se ideó una ingeniosa solución para incluir un despacho que queda a la vista o se oculta, según necesidades, mediante unas originales puertas antiguas, que ahora lucen impresionantes, decapadas y fijadas a una estructura corredera.

El dormitorio colindante al comedor se sustituyó por el deseado vestidor. Para ganar en amplitud, en lugar de armarios se colocó una práctica estructura que combina estantes con barras. Una cómoda con cajones y un espejo de cuerpo entero completan esta nueva adquisición. Por último, al cuarto de baño de aspecto tristón, a pesar de su llamativo suelo verde, se le intentó sacar mayor partido. Para ello, se empapeló una pared con unas bonitas láminas de botánica y se llevaron a cabo prácticas ideas que convirtieron este espacio en un lugar más alegre y lúdico.

En cuanto a los revestimientos, las paredes se pintaron de blanco y el suelo se renovó por un parqué de roble, a excepción de la cocina, con baldosas cerámicas. Para la decoración de la casa se eligió un estilo fiel a sus dueños: a ella le encanta el look nórdico y a él, el mundo del cine y el cómic. Por eso en toda ella se aprecia este doble guiño. Los muebles siguen la estela nórdica: funcionales, sencillos y en blanco y madera. Los cuadros son originales pósters de películas o tebeos enmarcados. Una vez cumplidos los objetivos, el resultado final, como se aprecia en las imágenes, es una casa fresca y actual donde sus propietarios se sienten felices. Porque ahora, además de habitarla, la disfrutan.

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Amplio salón, comedor y cocina

Un sofá con chaise-longue es el elemento elegido para separar tres ambientes: el salón, el comedor y la cocina. Anteriormente tabicados, ahora comparten espacio, totalmente integrados. Y así se ha conseguido uno de los principales objetivos de la reforma: ganar en metros y en luminosidad. ¡Prueba superada!

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Vídeo Tour

Alejandra nos explica las claves de la reforma que se llevó a cabo en este coqueto apartamento. Cómo se logró más luminosidad y se ganaron metros, y los trucos de las estilistas para lograr una decoración fresca y muy actual.

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Recibidor despejado

Contar con un espacio desahogado donde aparcar la bicicleta de uso diario complicaba la ubicación de muebles en el vestíbulo. Se solucionó con un armario empotrado, mimetizado con la pared, y unas prácticas baldas. La alfombra circular amplía visualmente la zona.

Cajitas y jarroncitos de cerámica, de Søstrene Grene. Alfombra circular, de Leroy Merlin.

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Estantes volados

Una balda recta bajo el espejo y otra enfrente, en forma de L, sirven de repisa para dejar las llaves, el sombrero o colocar piezas decorativas. Los estantes de pino, de Leroy Merlin, se han oscurecido con cera, de Annie Sloan, para un acabado aterciopelado. Un sencillo taburete sirve lo mismo de asiento como para dejar el bolso.

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Un espejo heredado

Junto a la puerta se dispuso un espejo amplio, ideal para echarse un último vistazo antes de salir. Los propietarios tenían especial interés en este modelo dorado de enorme valor sentimental. A pesar de sus imperfecciones, se decidió no restaurarlo para que mantuviera todo su encanto.

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Unos tiradores diferentes

El armario empotrado para dejar los abrigos pasaría inadvertido si no fuera por los originales tiradores que se han elegido: unos sencillos palitos de una rama de árbol atados con cordel. Para que se sujeten, se ha colocado en el interior del armario otro palito que hace de tope.

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Despacho escondido

A la entrada del salón, se aprovechó un retranqueo donde se ubicó un espacio de trabajo presidido por una amplia estantería de obra que va de pared a pared. Al otro lado y detrás del sofá, se aprecia la cocina con una práctica pared de pizarra.

Puertas rehabilitadas: a las robustas puertas antiguas se les dio una segunda oportunidad. Para ello, se decaparon y se actualizaron con unas guías que las convirtieron en correderas. Cerradas o abiertas, sirven ahora para ocultar ­-o no- el espacio de trabajo, según la intimidad que requiera el momento.

Sofá con chaise-longue, cojines amarillos, alfombra de piel de potro, de Ikea. Suelo de roble balsámico, de Seymar.

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Una consola de cine

Se vistió esta pared desnuda con un mueble pequeño de singular atractivo, una consola estrecha, que se pintó en amarillo para darle un toque exótico y llamativo. Sobre ella descansa un póster de película enmarcado, como guiño a los propietarios, cinéfilos confesos. Cesto blanco, de
Zara Home. Caballo de madera, de un mercadillo.

DIY: Cómo se restauró la cómoda

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Juego de mesas

En lugar de la típica mesa baja delante del sofá, se eligió un trío de mesas nido, de Søstrene Grene, que pueden trasladarse fácilmente de un lugar a otro o bien ocultarse una bajo otra, si se requiere más espacio. Sobre ellas, candelabros de la misma firma y jarrón blanco, de Zara Home.

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Salón comedor de estilo nórdico
Micasa
Blanco y madera

En un extremo del salón se ubicó el comedor, de marcado acento nórdico. Presidido por un póster de cómic, destaca una amplia mesa con el sobre en blanco. A su alrededor, sillas de diferentes estilos pero con un mismo denominador cromático.

Mesa y silla blanca, de Ikea. Silla de madera, de Los Peñotes y silla de cuero, de un mercadillo.

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Bodegón transparente

Las flores frescas siempre son un plus decorativo. Por eso, se optó por adornar la mesa de comedor con pequeñas composiciones de flor cortada. Repartidas en diferentes piezas de cristal, se ubicaron sobre una coqueta bandeja. Fanal, de Søstrene Grene. Piezas de cristal, de Zara Home, Ikea y Federica & Co. El arreglo floral es obra de Angel Magán.

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Adornos con gracia

A veces estos objetos cotidianos de cristal transparente pueden parecer algo anodinos. Para darles mayor atractivo, cuelga de su cuello adornos de cerámica blanca, como estos pajaritos o casitas, de la firma Søstrene Grene.

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Con denominación de origen

Vasos largos, pipetas, botellas, frascos... pueden ser perfectos sustitutos de los clásicos floreros. En ellos podrás introducir una única flor o un ramillete, dependiendo del tamaño de su boca. Anota en una etiqueta su nombre o sus cuidados y cuélgala del cuello con un trocito de cuerda. Además de práctica es decorativa.

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Flores frescas

Mantener los tallos derechos: las variedades elegidas para las composiciones: ranúnculos, anémonas, francesillas... cuentan con un tallo muy largo que soporta el peso desproporcionado de la corola, con lo que ésta tiende a vencerse. Para evitarlo, enrosca un alambre fino alrededor del tallo. ¡Y así lucirán rectas y lozanas!

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En la cocina, una isla muy versátil

La cocina varió ostensiblemente tras la reforma. Se eliminó el tabique que la cerraba y la privaba de luz para abrirla al salón-comedor, esto permitió ganar metros y luminosidad. En el centro, una isla multifuncional reúne fregadero, zona de trabajo, almacenamiento y espacio para desayunos. Para iluminar la cocina se eligieron focos y lámparas de diseño que se distribuyeron por zonas.

Banqueta amarilla, de Maisons du Monde.

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Una pared para recordar

La cocina se vuelve más práctica al contar ahora con una pared pintada de pizarra que permite anotar la lista de la compra o intercambiar mensajes urgentes. Y además de útil, la pared luce coqueta con un reloj de pared de cerámica blanca.

Cocina, de Eggo. Encimera de mármol, de Levantina. Suelo, de Azulejos Peña. Reloj de cuco en color blanco, de Maisons du Monde.

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Zona de cocción

En un extremo de la isla se ubicó la vitrocerámica. Sobre ella se dispuso una campana decorativa, que absorbe los olores e impide que se extiendan al cocinar. La parte inferior de la isla se aprovechó como zona de almacenamiento y para instalar el lavaplatos.

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Superficie de trabajo resistente

Tanto la vitrocerámica como el fregadero van encastrados en una robusta encimera de mármol que, despejada en su parte central, permite manipular los alimentos con desahogo.

Mini cocottes, de Le Creuset y cuchillo cerámico, de venta en www.thekitchencraft.co.uk

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Lámparas regulables

Para iluminar la isla se optó por colocar originales lámparas colgantes, con casquillo de baquelita negro y cable textil en rojo, regulador de luz y bombillas decorativas en forma de globo y tamaño XL, que crean una atmósfera cálida. Para el resto del espacio se optó por focos en el techo. Lámparas colgantes, de www.vint-lights.com

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Visto y no visto

En la misma pared en la que se encuentra la ventana de la cocina se empotraron los hornos en columna y a la vista. Por el contrario, un módulo con baldas de cristal en su interior queda oculto gracias a su puerta de persiana. Así, la cristalería y la vajilla de diario que almacena quedan a buen recaudo de las miradas de los invitados sentados en la mesa de comedor.

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Huerto aromático

Bajo la ventana de la cocina se dispuso otra zona de armarios. La superficie de la encimera de mármol se ha reservado para plantar un mini huerto de hierbas aromáticas. Éstas, a la vez que enriquecen los guisos, perfuman la cocina y le dan un toque eco.

Macetas de cerámica con plantas crasas y hierbabuena y bandeja metálica, de Ikea.

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Despacho

Al salón se le restaron metros para crear un despacho alargado. Se amuebló con una estantería de pared a pared, de Ikea, una mesa y dos sillas. Se optó por customizar la librería forrando el fondo con papeles pintados diferentes; son los modelos Lile Sadi (42 €/m2) y Scandinavian (55 €/rollo), en http://tienda.puntosuspensivo.com

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Una mesa diferente

Las dimensiones especiales del despacho obligaron a idear una mesa a medida, formada por un tablero que va sujeto a un estante y dos únicas patas. Para facilitar el movimiento de los cables, en el sobre se realizó una hendidura en forma de U.

Librería Billy, de Ikea. Patas de la mesa, de Leroy Merlin. Sillas: roja, de Leroy Merlin y de madera, de Los Peñotes. Alfombra y flexos, de Ikea. Cajas de cartón, de Søstrene Grene.

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Cuadros en los cantos

Al ocupar la estantería toda la pared, fue necesario idear nuevos emplazamientos a la hora de colgar cuadros: los cantos fueron una excelente solución, ya que permitían una buena visibilidad. Cuadritos de animales con filo amarillo, de Ikea.

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Adornos de pequeño tamaño

Para que se pudieran apreciar los diferentes motivos y el colorido de los papeles pintados, se decoraron los estantes con piezas pequeñas como cajas enteladas, macetitas, velas perfumadas... Los libros de más altura se ubicaron en el resto de estantes sin forrar. Las cajas en forma de casita son de Søstrene Grene.

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Cajón de sastre

Se dejó en el suelo una bonita caja de madera a la que se le podía sacar partido como bandeja para servir un piscolabis, para trasladar libros de un sitio a otro o para guardar el sobrante de los papeles pintados. Estos pueden necesitarse más adelante para forrar más estantes, libretas...

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Dormitorio: Sueños dorados

Sencillo y cálido, el dormitorio principal sigue una misma unidad cromática en tonos ocres y anaranjados. Está formado por una cama de matrimonio bien abrigada y dos mesillas diferentes a ambos lados. Una variada selección de cojines y una guirnalda luminosa sustituyen al clásico cabecero.

Manta verde, de Ezcaray. Alfombra, de Leroy Merlin. Zapatillas, funda nórdica y cuadrantes a juego. Todo, de Ikea.

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Un cesto de mesilla

A los lados de la cama de matrimonio se ubicaron las mesillas, dos piezas diferentes en forma y material. Esta de mimbre es en realidad un cesto de Ikea situado boca abajo sobre el que se apoyó una bandeja de tono anaranjado. Sobre ella, se ha colocado una lámpara adquirida en un mercadillo, un despertador -también de Ikea- y una foto botánica de Angélica Heras.

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Una guirnalda divertida

Ni cuadros, ni póster, ni cabecero al uso... al dormitorio principal se le dio un carácter joven, fresco, diferente. La clásica almohada dio paso a un sinfín de cojines de distintos colores y tamaños. Los firman Ikea y Zara Home. Y sobre este improvisado cabecero se decoró la pared con una guirnalda de luces, de Ikea, enrollada en una tira plástica de embalaje.

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Velador customizado

Para la otra mesilla se utilizaron unos tableros de palé, pintados en azul decapado y rematados con unos listones de madera reciclada, a los que dieron una original forma poligonal. Sobre ella descansan quinqué, despertador y luces, de Ikea. Flores, de Angel Magán.

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