Un apartamento con encanto bohemio

Una estudiada reforma ordenó el espacio y lo transformó en este coqueto apartamento de estilo afrancesado. El equilibrio formal lo convierte en un ejemplo perfecto de elegancia bohemia.

Apartamento bohemio
Hearst

Posee un encanto especial gracias a la armonía conseguida en su decoración, donde se mezclan los espacios de estilo afrancesado en el interior con las notas étnicas que predominan en la terraza. Tras una reforma exigente, de la que se encargó la decoradora Carmina Baygual, este apartamento barcelonés se convirtió en un refugio de evasión para sus dueños, que no residen habitualmente en la ciudad.

Tanto las ventanas del salón como las de la cocina no son las originales de la vivienda, sino que se compraron en una tienda de antigüedades y, en función de sus medidas, se realizaron los vanos en la fachada principal. Esta característica marcó el proyecto de interiorismo, orientado a conseguir espacios amplios y luminosos que elevasen el potencial decorativo de la vivienda. Fundamental fue la altura de los techos, con dos niveles en el salón y vigas vistas que, pintadas de blanco, contrastan con el suelo —una tarima de madera oscura— en un atractivo juego óptico. En el dormitorio, el objetivo fue la búsqueda de la sensación de equilibrio, al que contribuyen las gamas escogidas como tonalidades de fondo —tierras de diferente intensidad— cuya neutralidad se anima con escogidos toques en color rosa.

El matiz sofisticado lo aportan los reflejos metalizados del papel del cabecero y la pantalla de la lámpara de la mesita de noche. Para preservar la cama de las miradas desde la puerta de acceso al dormitorio, el vestidor se creó a la entrada en forma de L, en las mismas tonalidades que el resto de la estancia. ¿El resultado final? Un apartamento contemporáneo, sin estridencias, que presume de elegancia.

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Un salón muy personal

Los elementos arquitectónicos recrean el estilo afrancesado, con el espectacular techo en dos alturas pintado de blanco y los ventanales recuperados con cuarterones. Las formas sinuosas del mobiliario, la chimenea y la delicadeza de los complementos potencian ese coqueto aire chic. Sofá y chaise-longue, de Cusó Tapicería, con telas de C.M. Textiles. Mesa, de Unopiù. Alfombra, de la firma The Rug Company, en BSB.

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Decoración multicultural en la terraza

Mesitas bajas al más puro estilo oriental, una linterna de aire marroquí y alfombras de inspiración persa se combinan en una evocación de destinos lejanos. En la terraza se abandona el estilo predominante en el interior para crear un espacio más informal. Mesitas auxiliares de madera, de Natura. Sofá, de Unopiù. Alfombras antiguas, de Azul Tierra. Toldo, de Toldos Febo. Los cojines son un recuerdo de uno de los viajes de los propietarios a Marruecos.

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Rincón privilegiado

La amplia terraza, a la que se accede desde el salón, es el oasis perfecto para relajarse o tomar un té mientras anochece. El gusto por lo étnico queda patente en la elección de los complementos decorativos. Mesita y sillas en color verde, de Habitat. Vasos marroquíes, de Natura.

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Salón en blanco y negro
Hearst

La combinación de tejidos lisos y a rayas enriquece la zona de estar, con asientos en perfecta disposición para la charla. Además, cuenta con un plus de estilo: la chimenea recuperada. Espejo, de Mavi Lizán. Chimenea, de Otranto. Baúles antiguos, de Azul Tierra. Cortinas, de Villegas.

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Más que un comedor

El office resulta personal y acogedor gracias a la peculiar combinación de elementos: la mesa antigua, las sillas con respaldo de rejilla, la celosía que reviste la pared... Los asientos se completan con un banco que se convierte en cama para los invitados. Mesa, de Estudio Restauración. Sillas, de venta en Ana Ros. Las telas proceden de C.M. Textiles.

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Una cocina práctica

En la cocina se crearon dos zonas: la de trabajo, sobre estas líneas, y la de comedor, en la otra página. La primera se distribuyó en forma de U con muebles acabados en madera color azul celeste. Sólo a ambos lados de la campana se colocaron módulos altos: dos vitrinas con una original composición de cuarterones.

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Dormitorio clásico

Las ventanas originales de la construcción dan un aire señorial al dormitorio y contribuyen a crear una atmósfera romántica. Los textiles de trama gruesa y en tonos tostados aportan serenidad. Papel, de La Maison. Cabecero y butaca, de Cusó Tapiceros. Lámpara y mesita de noche, de Cottage. Cojines, de Coriumcasa. Alfombra, de The Rug Company, en BSB.

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Vestidor

Una composición de armarios con frentes lacados en blanco resuelve el problema del almacenaje. Su distribución en L crea un pequeño distribuidor que mantiene la intimidad en la zona de descanso. Armarios, de Mis Queridos Muebles. Cortinas confeccionadas en Villegas con telas de Gastón y Daniela.

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Cuarto de baño

El papel pintado, con un delicado estampado floral, potencia la calidez en el cuarto de baño. Para protegerlo del agua, se instalaron dos frentes de Silestone: uno en la zona del lavabo y una plancha vertical en la bañera. Sin más artificios, el conjunto se completa con un espejo cuadrado y dos coquetos apliques. Lavabo, de Mármoles Juyol. Papel, de venta en Pepe Peñalver.

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PLANO DE LA CASA

- El estilo clásico que predomina en el dormitorio, conseguido con tonos tierra de base y notas puntuales en un intenso color fresa, que añaden toques de romanticismo.

- El protagonismo del ventanal, con dintel curvo y carpintería en color blanco. Su presencia se potencia con visillos y cortinas de doble faz. En la barra, los remates se decoran con borlas de pasamanería.

- La creación de un vestidor, que se independiza del dormitorio con un armario colocado en forma de L que no llega al techo para facilitar el paso de la luz natural.

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