Una antigua pensión convertida en piso familiar

Su personal interiorismo cambió de forma radical la fisonomía de este piso madrileño, en el que se combinan diseños nórdicos y vintage. El suelo, de microcemento gris, es otro de sus aciertos.

Los propietarios de esta vivienda del centro de Madrid la adquirieron una vez reformada por el estudio de arquitectura de Rocío Monasterio. Lo que antes era una pensión con once habitaciones diminutas, ahora es un piso familiar con espacios funcionales. Con el cambio de la distribución y de los revestimientos, la casa ganó luminosidad y amplitud real y visual; se eliminaron tabiques para reducir el número de dormitorios a tres y la cocina se amplió al incorporarle un pasillo.

Aunque la transformación se puede considerar total, también es cierto que la casa conserva intacta su esencia. Las contraventanas se mantuvieron, y se dejaron a la vista los pilares de madera originales. Elementos que, junto al nuevo suelo de cemento pulido, son las señas de identidad de la vivienda. El interiorismo cuidado, con mobiliario de estilo nórdico, algunas piezas vintage y tapicerías sobrias, se enriquece y gana calidez con alfombras de lana espectaculares y de generosas proporciones. Son diseños que hacen únicos los ambientes, y que además, comparten espacio sin contradicción alguna con grandes librerías blancas a precio mínimo, que atesoran la biblioteca de la familia en el salón-comedor y en el despacho.

Capítulo aparte merece la cocina. Situada en el centro de la vivienda, tiene el encanto de un espacio familiar, muy acogedor. Mantiene las tonalidades blancas y grises, aunque cambia pintura por un papel pintado de rayas. Su mobiliario blanco funcional en la zona de trabajo se combina con una alacena que, por su sencillez, parece rescatada de una casa de campo: en seis huecos se organiza la vajilla y en dos baldas con ganchos, los botes y las tazas de desayuno. Por último, en el extremo opuesto a la cocina, en la zona más tranquila, se ubicó el dormitorio principal, con baño incorporado y una decoración sobria, en la que irrumpe un detalle sorpresa: una alfombra de piel de vaca.

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Salón muy personal

En la zona de estar destacan los diseños retro, el contraste de texturas y una maxi alfombra con múltiples motivos geométricos. PLANO >

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Un salón con muebles vintage

Sofá, de Becara, con almohadones, de Maison de Vacances. Alfombra, de la firma The Rug Company, en BSB. PLANO >

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Comedor en armonía con el salón

El diseño nórdico se convierte en nexo de unión entre el comedor y la zona de estar, dos ambientes delimitados con alfombras. En la zona de estar, mesa de centro danesa, de Ágora. Floreros blancos, de Ikea. A la izquierda, el cuadro apoyado en el suelo es de Lucía Corsini. PLANO >

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Despacho con piezas modernas

Parece un reflejo del comedor, pero es un espacio independiente del salón. Mantiene la estantería, la alfombra y las sillas blancas; cambia la mesa y se añade una silla de madera clara y enea. Mezcla de piezas de estilo moderno y diseños diferentes. Sillas: de madera, del diseñador danés Hans J. Wegner, adquirida en Ágora, y blancas, de Vitra. Cajonera auxiliar, de venta en Vinçon. PLANO >

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Un despacho integrado al salón

Este ambiente del salón se convierte en punto focal con la pared de cristal que comunica visualmente el salón con el despacho. Delante, una delicada composición de piezas sobre una mesa con marquetería hace aún más especial y sofisticada esta zona. Mesa de juego plegable, de Lafault. El árbol de Navidad se adquirió en Nueva York y la cabeza, en Grecia. PLANO >

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Un comedor cosmopolita

Una mesa de estética industrial se combina con sillas míticas del diseño nórdico e internacional para crear un comedor cosmopolita, que gana calidez con la librería y la alfombra de lana. Mesa de comedor, de Becara. Sillas de plástico y acolchadas, diseño de 1950, de Charles and Ray Eames para Vitra. Estantería, de Ikea. Alfombra Dragonfly, de la firma The Rug Company, en BSB.
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Cocina con office

El comedor de diario se decoró con piezas de diversa procedencia, un mix que da un aire familiar y acogedor al ambiente. Destaca la alacena diseñada por la propietaria: abajo, cubos de madera rematados con una encimera de cinc, y arriba, baldas aseguradas con escuadras. PLANO >

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En la cocina muebles con encanto

Mesa y sillas grises, de Casa. Las sillas blancas, encontradas en un contenedor, se recuperaron y pintaron. Vajilla de loza pintada a mano por Teresa San Miguel. PLANO >

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Detalles románticos en la cocina

Boles y tazas de desayuno imprimen un genuino aire retro a este rincón de la cocina. Las piezas adquieren protagonismo por su variedad de color y estampado. A la izquierda, un sistema vertical para colgar fotos con pinzas que la familia utiliza para las recetas. Bandeja de tres alturas, de Casa. Baldas Lack, reforzadas con escuadras para soportar el peso del menaje, de Ikea. PLANO >

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Dormitorio principal con notas románticas

La fusión de estilos convierte el dormitorio en un ambiente único y muy personal. El cabecero y las mesillas, sin perder un ápice de sobriedad, comparten escenario con una alfombra de piel de vaca. Cabecero, de KA International, con capitoné. Sobre él, óleo de Lucía Corsini. Cojines, de Maison de Vacances. Alfombra, adquirida en el outlet de KP. PLANO >

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Dormitorio y baño unidos

El dormitorio se comunica con un cuarto de baño mediante un gran vano y una puerta corredera, que hace más fluida la circulación. Son dos espacios con continuidad visual por el pavimento de cemento que ambos comparten y el color del alicatado en gris azulado, similar a la tela del cabecero y el óleo. Mesilla art déco de origen francés, realizada en madera de ébano de Macasar, con cajón intermedio, adquirida en Tiempos Modernos. Cabecero Castilla, de KA International con tapicería Reims de color piedra, en algodón y viscosa. Aplique orientable, de Ikea. En el baño, sobre la encimera, joyeros de espejo, de venta en Musgo. PLANO >

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Cuarto de baño funcional

Para optimizar la planta rectangular del baño se optó por distribuir los sanitarios en línea y separar el lavabo del inodoro-bidé mediante un murete y un cristal. El fondo se reservó para instalar una espaciosa ducha, con rociador y tarima de madera. Alicatado, de Azulejos Peña. Griferías y toallero, de Coysa. Toalla de lavabo y alfombras en color lila, de El Corte Inglés. PLANO >

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PLANO E IDEAS DE LA REFORMA

Salón y despacho son dos espacios independientes, cada uno con una entrada, pero comunicados con un gran vano. La sorpresa es un segundo vano con hoja de cristal que establece una conexión visual entre ellos. Una excelente idea para participar de la vida familiar aunque se esté en otra habitación.
Los pilares de madera originales de la casa descubiertos durante la reforma se dejaron a la vista. Junto a las contraventanas reafirman la solera de la vivienda, pero además, formando pareja con el pavimento de cemento pulido, otorgan a los ambientes autenticidad.

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