Un apartamento con toques personales

Vivir la casa como un lienzo en blanco, con un interiorismo en constante cambio, da como resultado espacios dinámicos y peculiares. Todo un alarde de personalidad.

La bella estructura original de este piso antiguo fue la responsable del auténtico flechazo que sintió su actual propietaria al visitarlo por primera vez. Por eso, no dudó un instante en adquirirlo; también en gran medida por su excelente ubicación, en pleno centro de Madrid, una zona acorde con el ritmo de vida que lleva su dueña. Respecto a la organización del espacio, se mantuvo la distribución original de la vivienda, con la carpintería restaurada y reforzando la presencia de algunos elementos arquitectónicos tan decorativos como útiles en la reorganización de los ambientes; toda la planta, claro está, adaptada al tipo de vida actual.

Una de las características más curiosas de este piso es el expreso deseo de su propietaria de apostar por una decoración austera, reducir los muebles principales al mínimo y optar por una sobria pintura en color blanco. El objetivo es emular un lienzo a estrenar sobre el que expresar sus emociones y estados de ánimo a través de un interiorismo a base de piezas efímeras. Su declarada pasión por la decoración, es seguidora de las últimas tendencias, la lleva a concebir su propia vivienda como un espacio cambiante. Este es el motivo por el que adora renovar los textiles, los muebles auxiliares y los detalles ornamentales cada cierto tiempo, para lograr así dar un nuevo giro al interiorismo de cada ambiente.

De cara a la temporada más festiva del año, por ejemplo, los detalles en la gama de los rojos —en su versión más sobria—cobran protagonismo; en especial en forma de alfombras, almohadones variados o pequeños adornos. Las guirnaldas de luz decorativas aportan un aire sugerente a ciertos ambientes, como el dormitorio, tan relajante gracias a su nueva iluminación, que invita a mantener el clásico adorno navideño durante todo el año. Aquí también juegan un papel importante los almohadones de colores y la manta rosa, responsables directos del cambio en una decoración que se basa en el blanco como base para cualquier renovación.

Aún buscando siempre la renovación, destacan algunas piezas fijas que se transforman en hilo conductor de la decoración; los muebles de los años 50 y 60 de patas triangulares y con la madera como material estrella. Se distancian de esta línea tanto la cocina como el cuarto de baño, ambos espacios muy funcionales y amplios, con mucho espacio de almacén y, una vez más, con el blanco como punto de partida, lo que facilita la inclusión de accesorios y complementos de colores en contraste.

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Punto de lectura

Lectora empedernida y amante de los libros, la propietaria quiso incluir su afición como parte fundamental de la decoración. Los encontramos apilados junto a la chimenea, en estantes, hornacinas de la pared y, por supuesto, en la librería.

Una apuesta decorativa personal fácil de integrar en este espacio gracias al predominio del color blanco, que aligera e ilumina. 

Adornos, de Ikea y Leroy Merlin. Cojines, de MCH.

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Vestida de fiesta

La decoración clásica del salón, con muebles vintage y una chimenea con embocadura de mármol, acoge de maravilla el contraste que provocan los farolillos XXL a modo de guirnalda que se amontonan en un rincón. 

Alfombra, de Dolz Colección. Cojines,
de MCH. Guirnalda, de Ikea. Sobre la mesa de centro, adornos de Leroy Merlin.

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Llega la Navidad

Y con ella los adornos, las luces, el árbol decorado... Nos encanta en todas sus versiones. Aquí, por ejemplo, la opción es intencionadamente sobria, elegante y monocromática: triunfan el cromado y las velas.

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Discreto y elegante

Desde la puerta de entrada se transmite un aire festivo, con una decoración sencilla y tradicional; una gran estrella y un mini arbolito de Navidad dejan clara la intención de celebrar.

Estrella plateada con cinta a juego, de Leroy Merlin. Alfombra, de Ikea. Cuadro, de Jaime Gorospe.

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Los cojines

De gran formato, pequeños, cuadrados, rectangulares, incluso, redondos, los cojines son perfectos aliados a la hora de dar vida y color a un espacio. Se pueden combinar, cambiar y renovar a nuestro antojo y con una inversión mínima. ¡Nos encantan!

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¡Adornos de papel!

Si buscas huir de dorados y brillos esta Navidad, apuesta por adornos de estilo nórdico en papel. Son muy decorativos, se pueden colgar, ya que no pesan, y cuando terminan las fiestas, se pliegan y
no ocupan espacio.

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Las velas son imprescindibles

Y más aún si hablamos de una época de fiestas como esta. Nuestra recomendación es que combines formas y acabados y coloques bodegones variados sobre bonitos centros.

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Zona de paso

El vano en forma de arco -tan habitual en las antiguas casas señoriales- y las molduras que lo enmarcan se restauraron y conservaron como elemento separador entre el estar y el comedor. Una estructura de gran belleza que no precisa de ninguna ornamentación adicional para resaltar su presencia. 

Plaid amarillo, de The 2nd Downtown. Cojines, de MCH.

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A mesa puesta

La tradicional mesa de Navidad presenta múltiples versiones. Puede ser clásica, con vajilla y cristalería completas, o como aquí, algo más informal, aunque impecable.

Destaca el contraste de las ramas cobre sobre el mantel marengo y la curiosa elección de platos rojos sobre individuales de fibra. ¡Es perfecta!

Platos de estilo oriental, en Vinçon. Adornos navideños, de Leroy Merlin.

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Una base neutra

En el salón se optó por muebles básicos y tapicerías lisas como base para dejar a los cojines, complementos y alfombras la responsabilidad de introducir notas de color; eso sí, siempre en tonos armónicos.

Almohadones de MCH, Dolz Colección y Macarena Saiz. Alfombra rosa envejecida modelo Decolorized, de Golram en Dolz Colección. Guirnalda de papel en tonos visón, de Ikea.

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Bien aprovechada

La cocina es el ambiente más funcional de la casa. Distribuida en forma de L y con mucha capacidad de almacén, se organizó de manera que se pudiese incluir un pequeño comedor de diario. Destaca, además, el frente de espejo en la zona de cocción; una idea fantástica para crear sensación de mayor amplitud.

Alfombra, de Zara Home. Paños y delantal a juego en color rojo, de Lexington.

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Un mini office

Contar con una zona de comer en la cocina facilita la vida; crea la tuya, por pequeño que sea el espacio, y resáltala con una lámina colorista y divertida, la iluminación adecuada y menaje de color

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Piezas únicas

Los muebles retro decoran y completan las distintas habitaciones. En el dormitorio, por ejemplo, destaca a los pies de la cama un escritorio antiguo con tiradores de latón. Un punto de éxito en la deco final de este espacio que adopta un bonito aire ecléctico.

Escritorio antiguo. Colcha rosa envejecido, de The 2nd Downtown.

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Recupera piezas de otro tiempo

E intégralas en la decoración actual; el resultado es fantástico. No temas mezclar estilos, es la última moda, eso sí, sin abusar y manteniendo siempre el equilibrio. 

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Ideas sugerentes

Al igual que las velas, las guirnaldas luminosas a base de pequeños leds pueden recrear ese ambiente cálido y romántico en el dormitorio. Aquí, junto a unos almohadones mullidos, el ambiente se presenta relajante.

Guirnalda luminosa con estrella, de Leroy Merlin. Almohadones, de NYA Nordiska en Macarena Saiz.

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Muy personal

Una decoración muy original y desenfada da forma al dormitorio, presidido por un cabecero blanco de gran formato y con dos flexos de pie como iluminación complementaria. Un maniquí antiguo ocupa el lugar de una de las mesillas y pone su peculiar nota decorativa en el ambiente. 

Lámparas modelo Tolomeo, de Artemide, en Vinçon. Alfombra, de Jacaranda Carpets en Macarena Saiz.

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¡Viva el blanco!

El cuarto de baño, al igual que la cocina, triunfa por su sencillez y funcionalidad; aquí prima también el blanco en sanitarios y revestimientos y se reserva el color para los complementos,
en este caso, las toallas. Además, algunos detalles en madera ayudan a calentar el espacio.

Toallas a rayas multicolores, de Zara Home. Velas, de Ikea.

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Sacar partido a la casa

Aún situada en una zona de la casa con muy poca luz natural, algo recurrente en las casas antiguas, la cocina luce hoy clara y espaciosa gracias, en parte, a su planta cuadrada muy fácil de rentabilizar. 

Un punto clave en la renovación de la cocina fue la búsqueda de luminosidad; ésta se potenció mediante muebles y revestimientos acabados en blanco.

Un recurso sencillo, pero muy eficaz, fue instalar un frente de espejo bajo los armarios en la zona de cocción. Se convierte en una pequeña trampa visual que aporta profundidad al espacio y que también multiplica la claridad. 

En un entorno neutro, juegan un papel vital los textiles, que ponen la nota de color y equilibran el resultado final.

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