Ático reformado, sueño cumplido

La reforma de este ático es un buen ejemplo de cómo las ilusiones, a veces, se hacen realidad. Una distribución moderna y un concepto multifuncional del espacio dieron forma a las aspiraciones de sus propietarios.

La proximidad del madrileño parque de El Retiro, pulmón verde de la capital, fue uno de los motivos por los que sus propietarios compraron este ático. A la excelente ubicación se unían su amplitud y posibilidades. El piso tenía una distribución anticuada: recibidor, salón, comedor, despacho, vestidor y aseo se articulaban a ambos lados de un pasillo que oscurecía y empequeñecía visualmente la vivienda.

Para actualizar la planta y sacar el máximo partido al espacio, los dueños confiaron la reforma de su ático al estudio de Dafna Brodovka. Antes de iniciar las obras, expusieron las dos premisas clave. Por un lado, soñaban con trasladar al interior de su casa la maravillosa luz natural que inundaba el parque. Por otro, querían disponer de un ambiente multifuncional que les permitiera disfrutar el mayor tiempo posible de sus hijos. La solución propuesta por el estudio les pareció perfecta. Y así, tanto el pasillo como las habitaciones a las que éste daba paso desaparecieron. Al derribar los muros que independizaban cada estancia, se consiguió un espacio diáfano en el que la luz que entraba por las ventanas circulaba sin encontrar obstáculos. En él, la interiorista planificó una zona de estar, un comedor y un práctico despacho que centralizaban la vida familiar y facilitaban que niños y mayores simultanearan sus actividades.

La nueva distribución permitió, también, planificar zonas de almacenaje realizadas a medida. Armarios de suelo a techo, con frentes tan discretos que se funden con las paredes y pasan desapercibidos, solucionan la necesidad de guardar en el office y en el dormitorio principal. En este último, la eliminación de tabiques permitió, a su vez, organizar un espacio para uso exclusivo de los padres, dotado de una pequeña zona de estar y cuarto de baño privado.

En cuanto a la decoración, el color blanco que predomina en carpinterías y paredes realza la presencia de muebles actuales, muchos de ellos piezas emblemáticas del diseño. A su lado, elementos señoriales, como bellas molduras de escayola o techos de altura infinita, añaden carácter a la vivienda en una atractiva fusión de estilos.

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Salón sin tabiques

La supresión de paredes dio lugar a un gran espacio diáfano que integra el salón y una zona de trabajo en lo que antes era el recibidor. La ubicación del sofá, orientado de espaldas a la puerta de entrada, delimita cada ambiente.

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Sala de estar

Sofá de la firma Minotti, adquirido en D’Erre. Cojines, de Usera Usera. La mesa de centro es un diseño del estudio de Dafna Brodovka.

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Espacio multifunción

Los propietarios quisieron que la casa se adaptara a su estilo de vida, muy familiar. La idea de unir despacho, salón y comedor permite que los niños estudien, dibujen o jueguen en compañía de sus padres.

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Recibidor integrado

Mesa editada por Zanotta, de venta en B.D. Sobre ella, lámpara Fontana, adquirida en Años Luz. En el suelo, una alfombra diseñada por Paul Smith para The Rug Company delimita el espacio que corresponde al recibidor.

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Zona de comedor

También forma parte de ese gran espacio diáfano de uso familiar. Por eso se completó con una librería de suelo a techo en la que tienen cabida libros de estudio, música y películas para disfrutar juntos. Se trata de un diseño de la interiorista que integra a la perfección las dos puertas que conducen, a la izquierda, hacia los dormitorios, y a la derecha, hacia la cocina. Mesa diseñada por el estudio de Dafna Brodovka. Sillas, de la firma Kartell.

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Comedor de diario

El comedor de diario, junto a la cocina, se planificó con un frente de armarios que resuelve la necesidad de almacenaje. Vajilla, conservas y alimentos no perecederos se guardan tras puertas lacadas en blanco y sin tiradores que, al tener el mismo acabado de la pared, pasan desapercibidas. Armarios y mesa con estructura de acero pulido y sobre de mármol, diseñados por la interiorista. Sillas de Arne Jacobsen, procedentes de B.D.

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Cocina práctica

La cocina se amuebló con armarios realizados a medida. Los módulos situados en la esquina se diseñaron con cantos redondeados, para facilitar la circulación hacia el fondo. Además, son una forma estupenda de evitar coscorrones en una casa con niños. El suelo se pavimentó con baldosas que imitan el acabado del mármol travertino, pero que al ser cerámicas, ofrecen una superficie que se limpia, incluso, con productos abrasivos.

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Dormitorio, suite privada

Las dimensiones del dormitorio principal permitieron crear una zona de estar, formada por dos butacas y una mesita auxiliar. Los elementos arquitectónicos, como las puertas de acceso al cuarto de baño -con molduras de madera y cuarterones de cristal grabado- embellecen y dan prestancia al conjunto.

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Rincón de estar en el dormitorio

Butacas de Le Corbusier, de venta en B.D. Lámpara, de la firma Flos.

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Un baño muy ingenioso

Los lavabos se situaron debajo de la ventana, lo que permite utilizarlos mientras se disfruta de las vistas. Pero ¿dónde se coloca, entonces, el espejo? La solución: dos modelos abatibles que se fijan en el marco de la ventana. Así, ésta se abre y se cierra cómodamente cuando hace falta.

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PLANO E IDEAS DE LA REFORMA

- Antes de la reforma el recibidor, el salón y el comedor estaban pavimentados con parqué en diferentes acabados. Al derribar las paredes y aunar los tres espacios, se pintaron en el mismo color, un marrón chocolate.
- La carpintería blanca refleja la luz hacia el interior de la vivienda. Las puertas y los frentes de los armarios se eligieron en tamaño XXL, para realzar la altura de los techos y potenciar así la arquitectura señorial del piso.

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