Un piso reformado de 75 m²

Para que la luz llegara a todos los rincones de esta casa, la cocina se concibió como un espacio dinámico desde el que se accede al salón y al dormitorio.

La ubicación de este piso, en un barrio céntrico de Madrid, hizo que sus dueños se decidieran a comprarlo. Sin embargo, con la distribución original de la vivienda no se sacaba partido a sus 75 m².

Los arquitectos Silvia Chouciño y Francisco Ausin se enfrentaron a la tarea de modificar una planificación anticuada, con un largo y oscuro pasillo que conducía hasta el salón. Éste quedaba en el centro de la vivienda, sin ventanas ni luz natural, rodeado de habitaciones pequeñas y con un solo baño. Chouciño y Ausin derribaron todos los tabiques y reordenaron el espacio. Ahora, desde el recibidor —más pequeño— se accede a la derecha hacia un dormitorio. De frente se continúa por un pasillo que tiene a la derecha un aseo y un cuarto de baño y, al final, la cocina. La concepción de la cocina como zona de paso es uno de los puntos clave de la reforma. Desde ella se puede acceder al salón —situado al final del piso, junto a las ventanas— a través de una puerta corredera con hoja de cristal, de forma que, si se quiere independizar el estar de humos y olores, la puerta se cierra sin obstaculizar el paso de la luz natural. La cocina incluye, también, una zona de comedor; desde aquí se pasa al dormitorio que, a su vez, contacta con el salón mediante una puerta corredera.

La idea era crear un único espacio circular que permitiera acceder al salón desde la cocina y el dormitorio, pero con la posibilidad de independizar cada ambiente en caso necesario. Para potenciar la sensación de espacio único, el suelo se pavimentó con madera de jatoba y los armarios se eligieron con el frente de DM laqueado en blanco; así no hay ruptura visual entre las habitaciones. La búsqueda de la luminosidad llevó, también, a sustituir el tabique que separa el cuarto de baño del aseo —éste sin ventanas— por un cristal que permite el paso de la luz. En resumen, una distribución diferente y funcional.

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Un estar luminoso

Los muebles y tapicerías del estar se eligieron en tonos claros para que el ambiente resultara luminoso. Los detalles en tonos vivos aportan carácter y calidez al espacio. Sofá Nikkala y mesas de centro Lack; todo, de Ikea. Butacas de los años 60 retapizadas con telas de Antoñita Jiménez. Cojines, de LaDecó. Alfombra y complementos, de venta en La Oca.

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Paso a la cocina

El salón se independizó de la cocina con una puerta corredera de cristal con perfil de DM laqueado en blanco que, cuando se cierra, permite el paso de la luz natural desde el salón. Cuadros de acero, de la serie Diario del Tiempo, de José Manuel Nuevo.

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Zona de trabajo y estudio

Junto a una de las ventanas del salón se creó una zona de trabajo, formada por un escritorio y una butaca de estilo clásico. El rincón se completó con estantes en la pared para colocar los libros y con un mueble bajo con cajones. El escritorio y la silla se adquirieron en El Rastro.

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Muebles con personalidad

En el salón destaca una cómoda de estilo art dèco que los dueños adquirieron en un mercadillo y que ellos mismos restauraron. Al tener cajones, además de ser decorativa, la cómoda soluciona el problema del espacio de almacén. Cuadro de Xurxo Oro, adquirido en la Galería Ad Hoc.

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Juntos pero separados

El salón y la cocina comparten el mismo espacio con sólo abrir la puerta corredera. Con este recurso, los arquitectos crearon una continuidad visual que hace que el ambiente parezca más amplio. A ello contribuye el uso del mismo suelo de jatoba en toda la casa. Frigorífico de acero inox., de la firma General Electric.

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Un comedor con luz

El comedor se situó junto a la ventana, entre la cocina y un armario con puertas lisas que se camufla con la pared; en su interior se ocultan la lavadora y la secadora. Mesa Lack, de Ikea. Menaje, de La Oca. Sillas, de herencia.

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Pilar de apoyo

Uno de los pilares que sustentan la estructura de la casa, y que no se pudo eliminar con la reforma, ayuda a delimitar la zona de comedor.

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Una pizarra en la cocina

Una de las paredes de la cocina se revistió con una pintura especial que la convierte en pizarra. Además, la pared negra delimita el espacio de la cocina –de paso hacia el salón- y acorta visualmente el pasillo cuando se ve desde la entrada.

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A continuación, la cocina

La cocina se concibió como una zona de paso hacia el salón, por eso se decoró con módulos Faktum con puertas Applad blancas, todo, de Ikea. Grifería, adquirida en Badiale. Electrodomésticos, de Menaje del Hogar. Las fotos son de Pierre Gonnord.

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Frente acristalado

Vista de la cocina con la puerta que conduce hacia el salón, al fondo, cerrada. El mismo cristal translúcido de la puerta se utilizó, también, para proteger la pared en la zona de cocción.

Campana hecha a medida por Inox Orense. Vitrocerámica, Fagor. Encimera, de Silestone, instalada por Valcárcel. El menaje es de La Oca.

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Paso al dormitorio

El dormitorio también se comunica con el salón mediante una puerta corredera. A los pies de la cama se ubicó un frente de armarios que se prolonga hacia la zona de estar y potencia la sensación de continuidad entre ambos espacios.

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Dormitorio independiente

Tras la reforma se creó una distribución circular que permite acceder al salón tanto a través de la cocina como del dormitorio. Éste tiene una doble puerta: corredera hacia el estar, y de paso hacia la cocina para independizarlo de humos.

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Decoración serena

En el dormitorio se colocaron estantes con poco fondo, que no obstaculizan la circulación. Cama Malm y estantes Lack, de Ikea. Edredón, de Descamps. Fotos, de Pierre Gonnord. Cuadro, de Hugo Proaño.

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Baño de colores claros

El cuarto de baño se revistió con azulejos en color arena y pintura marfil. El lavamanos se instaló sobre una encimera de madera volada. Lavabo, de Discesur. Azulejos, de Paz y Cia.

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Un baño con divisiones

Para que el aseo -que carece de ventanas- tuviera luz natural, la pared que lo independiza del cuarto de baño se sustituyó por un panel de cristal translúcido de suelo a techo, que garantiza la intimidad necesaria. Lavabo y grifería, de Discesur.

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Plano de la casa

Puntos clave de la reforma: se eliminaron los tabiques y se creó una nueva distribución diáfana. Se renovaron las instalaciones, la cocina y el baño, y se hizo un aseo nuevo.

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