Una casa en plena naturaleza

Érase una vez... una casa de cuento, que presumía de un encantador carácter ingenuo y desenfadado. Además, su interiorismo derrochaba optimismo gracias al protagonismo de la historia: el color.

Las vistas y el entorno natural de esta vivienda son un lujo. Así que el interior debía hacer justicia. La decoradora Mara Matey, del estudio de interiorismo Mateycia, supo armonizar la originalidad, el espíritu desenfadado y el color en los ambientes cuando emprendió este particular proyecto. Se enfrentaba a la tarea de dividir un chalé familiar de los años 70, situado en Cercedilla, en varios apartamentos, tantos como plantas tiene la construcción, sin desprenderles del sabor vintage, aunque con un divertido toque actual. Este piso, situado en un nivel elevado de la vivienda, cuenta con dos dormitorios, un cuarto de baño y un espacio abierto con cocina, comedor y salón, además de con una terraza orientada al valle.

Para compartir la zona de día se eliminaron los tabiques divisorios del distribuidor de la antigua escalera central, que conectaba todas las plantas. Al convertir en independientes los niveles, Mara mantuvo los escalones como recurso decorativo, convirtiéndolos en isla de trabajo, zona de asientos, librería o, simplemente, elemento divisorio entre la cocina y el salón. El propósito es que recuerdos, elementos familiares, labores artesanas y objetos recuperados convivan en armonía. El resto del encanto lo pone el color, que encandila en este proyecto y aporta ese toque naïf tan sugerente: delicado, ingenuo, divertido y con cierto componente mágico, que hace que cualquiera se sienta atraído por el resultado. Con todos los recursos utilizados por la decoradora Mara Matey —principalmente el hábil manejo del color y la luz— se consiguió un proyecto singular y muy vivido. Entrar en esta casa es perderse en un cuento y dejarse llevar por un interiorismo que resulta encantador. 

Este apartamento individual está disponible para alquilar los fines de semana o por temporadas. Se trata de Casa de Pájaros, uno de los pisos del proyecto El Oh!telito es una casa familiar reformada y dividida en varias viviendas que comparten las zonas exteriores: piscina, jardín y barbacoa. Visita www.elohtelito.webs.com

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Salón y comedor, divina convivencia

La artífice del interiosimo, la decoradora Mara Matey, del estudio Mateycia, contó con un aliado para crear esta original composición: la luz natural que recibe la estancia.Las vistas, de excepción. 

En este ambiente se mezclan muebles y detalles de herencia con otros procedentes de rastros o almonedas. Alfombra y cesta, de Berberia. 

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El salón, un amplio espacio de reunión

Pinceladas de turquesa, de fresa, de mostaza y de verde conviven en armonía en la zona de estar, organizada alrededor de una mesa de centro y con varios asientos. 

Sillones de la colección Susy-John, piezas recuperadas por Mara Matey. Cojines estampados, de Gastón y Daniela. Sobre el puf, restaurado por Mara, manta, de Zara Home. Sobre la mesa, cajitas, de Berberia.

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Muebles en la terraza

Los desayunos en la terraza son un placer y con vistas se convierten en un lujo. Solo necesitas una mesita tipo velador y un par de sillas para sentirte en conexión con el exterior. Mesa y sillas, similares de venta en Ikea. 

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Color en la piscina

La decoradora Mara Matey ha creado una alegre composición junto a la piscina, con muebles en metal, que soportan bien la intemperie y de procedencia dispar: rodajes de películas, rastrillos o contenedores.

Alfombra, de Tiger. Mesita plegable y sillas, similares en Nordal. 

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Un comedor mágico

Familiares y amigos se reúnen alrededor de una mesa bien vestida a la sombra de los árboles. Esta casa, rodeada de naturaleza, invita a salir en los días soleados. Aquí, bancos corridos comparten escenario con sillas de colores. 

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Reutilizar, un guiño de la imaginación

Y es que los objetos deco también merecen segundas oportunidades. Mara Matey ha convertido antiguas latas metálicas de alimentos en jarrones muy folclóricos.

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Detalles

A la izquierda de la foto, se aprecia la chimenea, solo decorativa en verano, para rendir plenamente durante los meses más fríos del año.

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Un tono por encima

El aparente desorden cromático esconde racionalidad: los colores se repiten en elementos dispares. El amarillo viaja del suelo del dormitorio a las letras de los estantes y a la lámpara de la pared. Lo mismo ocurre con el azul, el verde y el rojo en otros ambientes.

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Recibidor y distribuidor

Desde el recibidor se accede a un espacio central en el que se derribaron los tabiques para forzar la continuidad entre la cocina, el salón-comedor y un dormitorio, delimitado por un cerramiento de madera y cristal, realizado con puertas y ventanas recuperadas.

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Un recibidor alegre

Este piso recibe a sus invitados haciendo gala de su espíritu. La mezcla y ese sutil aire infantil, presente en toda la casa, pactan en el recibidor su convivencia. Muñecos de trapo y piezas recuperadas o de diseño tradicional son la original carta de presentación. ¡Bienvenidos!

Perchero, de herencia familiar. Alfombra y bolso, de Berberia. 

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Un gran ambiente acoge tres espacios

El colorido potencia la magia de una decoración ultra fresca y consigue el equilibrio en piezas básicas y líneas ligeras. La conexión visual fue una de las premisas de la reforma. Así se eliminaron tabiques divisorios y cocina, comedor y estar conviven. 

Mesa, de Ikea. Las sillas son de diversa procedencia. Sobre la mesa, tela, de Gastón y Daniela. 

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¡Si a la variedad!

Estilos, líneas y colores comparten presencia en cada rincón de esta vivienda. Nada resta protagonismo, más bien el mix añade atractivo. Esta imagen del comedor es una buena muestra: personal, diferente... ¡Es único!

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Nuevos espacios

Con esta solución, la vivienda gana una zona de estar o de juegos, integrada a través de la cristalera, o un dormitorio independiente e 
íntimo con solo echar las cortinas.

Sofá The Wall Flower, de la colección Susy-John, de Mara Matey. 

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Nuevos usos para la escalera

Aunque los elementos varíen de función o uso, concédeles un nuevo valor y conviértelos en un referente arquitectónico. Aquí, la antigua escalera
es ahora un elemento multifunción. 

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Una cocina original

Un mueble de oficio recuperado toma protagonismo en la cocina, dotándola de un aire de exclusividad. Está pintado en color verde y decorado con motivos realizados por los niños de la casa. El contraste con el frente de azulejos en color violeta es una excelente muestra de cómo combinar acabados y materiales en perfecta armonía.

Revestimiento, de Azulejos Peña. Alfombra, de la firma Berberia. 

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Detalles vintage en la cocina

¿Viejo? ¡Nada más lejos de la imaginación! Vintage o retro. Esos complementos que decoraron las casas de nuestras abuelas son ahora tendencia. Y algunos, incluso funcionan.

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Paso al dormitorio

Al dormitorio principal, que cuenta con una cuna frente a la cama, se accede desde la zona de estar, a través de un panel corredero oculto en la pared. En esta toma se aprecia cómo asoma su intenso color rojo en contraste con el tono del suelo del dormitorio. 

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Color en el dormitorio

Alegría y quietud no son excluyentes. Se complementan en este ambiente con una decoración basada en piezas recuperadas y actualizadas con color y complementos. El suelo, en amarillo yema de huevo, revitaliza el conjunto. 

La pintura del suelo es ecológica, de Ecopinttors. Lámpara de techo, de El Rastro madrileño y customizada con lazos, cintas, bisutería... La pared del cabecero se ha pintado con rodillos de estampar. Cojines lisos, de Gastón y Daniela. Alfombra, de Berberia. 

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Un baño ideal

El cuarto de baño se ubicó en lo que era la antigua escalera por la que se descendía al piso inferior. Una puerta corredera lo independiza. Sus tonos suaves y el estilo de sus piezas confieren un aire retro muy femenino.

Silla, adquirida en un rastrillo del pueblo Los Molinos. Revestimiento de la pared, de venta en Azulejos Peña.

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Plano e ideas de la reforma

- La concepción de la arquitectura interior, prácticamente sin tabiques, invita a compartir las zonas de día. Las divisiones existentes, a través de puertas correderas o del frente acristalado de uno de los cuartos, favorecen
la fluidez y la comunicación. 

- El marcado estilo del mobiliario es el nexo de unión entre los ambientes: piezas heredadas, objetos adquiridos en almonedas, muebles rescatados de rodajes... Una mezcla fresca, original y cálida, seña de identidad.

- El objetivo era que la casa se sintiese familiar, que evocase recuerdos de la infancia, de esas estancias en un hogar rodeados de familiares
y sin preocupaciones. De ahí ese abuso del color para dotarla de alegría y vitalismo. 

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