Un ático bohemio y femenino

Piezas de anticuario, muebles étnicos y complementos y textiles variopintos llenan de gracia y personalidad este pequeño ático, transformado tras una reforma en la que se recuperaron característicos elementos estructurales.

Aunque su estética nos traslada a las calles estrechas y llenas de encanto de París, este coqueto ático bajo cubierta se encuentra en el centro de la capital. Cuando sus propietarios lo adquirieron, emprendieron una reforma para adaptarlo a sus usos y gustos.

Su intención inicial era integrar un pequeño desván existente, pero se llevaron una grata sorpresa al descubrir que, en realidad, el ático era una buhardilla con techos inclinados, algunos con doble altura y lucidas vigas de madera. Todo el suelo se revistió con parqué de roble, salvo la zona que enmarca el chill out del salón, donde se respetaron las losetas hidráulicas. Este revestimiento hidráulico, que se recuperó al iniciar las obras, junto con las vigas de madera del techo, su doble altura y la pared de ladrillo visto, confieren a la zona de estar ese encantador aire rústico y bohemio que está presente en todo el proyecto. La planta se reparte en un salón, una cocina con office, un dormitorio y un cuarto de baño.

En éste último, el revestimiento de pizarra en color verde se convierte en protagonista sin agobiar el espacio gracias a la generosa luz natural que recibe. Todas las estancias comparten ciertos recursos de estilo que dan esa sensación de unidad y equilibrio al conjunto de la vivienda. Detalles decorativos, colores brillantes y muebles originales proyectan ambientes con estilo propio en espacios reducidos con el objetivo de recrear las vibrantes tendencias de los años 70 y 80. Todo un viaje al pasado con un final feliz.

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Una decoración con influencia de otras culturas

Los muebles escogidos para decorar el salón pierden su independencia para ocupar un lugar irreemplazable en el conjunto final. Cada detalle cuenta: la placa con el nombre de una calle, el cartel de París, el reloj de cuco... Son retazos de arte vestidos de cotidianeidad. Sillón orejero en color rojo, similar en Maisons du Monde. La mesa de centro es un antiguo trillo con un sobre de cristal.

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Improvisado chill out

En la zona donde el techo pierde altura, de difícil aprovechamiento, se ha creado un desenfadado espacio chill out, con cojines y colchonetas amontonados en el suelo. Este rincón se orienta hacia el pequeño salón donde las vigas de madera vistas llenan de encanto el espacio y confieren ese aspecto de casa en el campo. Cojines, similares en Zara Home.

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La cocina se amuebló de rojo

El estilo vintage que caracteriza a toda esta vivienda se desvanece en la cocina, decorada con llamativos muebles acabados en laca brillo en color rojo. Las notas de acero y la encimera en blanco rematan el proyecto, ideado por la propietaria para sacar partido al espacio. Mobiliario modelo Abstrakt, de Ikea. Electrodomésticos, de la firma Bosch.

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Dúo cromático en la cocina

A juego con el revestimiento en damero del suelo, el rincón de office se decoró en blanco y negro con una mesa de mármol con el pie de hierro y dos sillas de línea actual. La puerta de acceso es un diseño abatible lacado y con tres ojos de buey. Sillas, similares en El Corte Inglés. Lámpara, de la Oca.

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El dormitorio

Cuando el espacio es reducido se hace necesario pensar en soluciones ingeniosas, que decoren por sí mismas sin saturar. Las mesillas dejan paso a taburetes de reducidas dimensiones que sirven de apoyo para dejar el libro de lectura. Varios cojines, combinados en texturas y colores, decoran el cabecero. Almohadones, de Zara Home e Ikea. Taburete de diseño utilizado como mesilla; similar, en BoConcept.

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Un dormitorio vintage y chic

Su decoración propone recuperar muebles y complementos antiguos que comparten espacio con otras piezas actuales o que se transforman con detalles sugestivos. En este caso, las puertas de un antiguo armario heredado se han vestido con seda rayada, traída de un viaje a la India.

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Pared pintada a rayas

La pared pintada con rayas verticales anchas en dos tonalidades de azul suave, un farolillo en forma de lágrima, una vieja silla de enea y las vaporosas cortinas recogidas en el centro son los detalles que matizan la decoración, creando un ambiente de ensueño que evoca culturas y recuerdos.

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Baño coordinado con los colores del dormitorio

La decoración del baño mantiene las pautas de color del dormitorio principal: neutros y rosas. Impera la sencillez en su diseño y son los complementos los que ponen una nota personal. En esta imagen se aprecia la cenefa de cantos que remata el revestimiento de pizarra. Sanitarios, de Azulejos Peña. La grifería es de la firma Roca.

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Zona de lavabo

El almacenamiento en el cuarto de baño se ha solucionado con un mueble de obra abierto, acabado con la misma pizarra en tono verdoso que reviste las zonas de agua y el suelo. Para organizar botes y accesorios se han colocado bajo el lavabo una colección de cestos de fibra y mimbre. Cestos, de Ikea y Sandra Marques.

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