Un ático decorado de cara al exterior

La presencia de una terraza condicionó la reforma y decoración de esta vivienda, que se orientó hacia ese delicioso jardín urbanita en busca de espacios diáfanos y de una luminosidad permanente e intensa.

La interiorista Sagrario Escribano se encargó de la reforma y decoración de este ático madrileño. La presencia de una terraza a lo largo de una de las fachadas, con una envidiable vista sobre el centro de la ciudad, fue un elemento clave a la hora de distribuir la vivienda. La primera medida consistió en suprimir las paredes que no fueran necesarias para organizar espacios diáfanos. Y ello con dos objetivos: disfrutar de un ambiente desahogado que potenciara la sensación de amplitud y facilitar la circulación de la luz desde la terraza hacia el interior de la casa. El resultado está a la vista. Zona de estar, comedor y rincón de trabajo comparten un mismo espacio bañado por una intensa luminosidad natural. Sólo un pilar, que no se podía suprimir por cuestiones de seguridad estructural, y un murete a media altura delimitan, de manera sutil, el paso hacia el resto de la casa.

Otro aspecto fundamental de la reforma fue el diseño de muebles a medida para albergar la colección de libros de los propietarios: una librería de suelo a techo en el salón, otra en el interior del murete que separa la zona de estar del comedor, y estantes en las hornacinas originales que ya existían en el dormitorio. En cuanto a la decoración, la interiorista partió de la gama del blanco para multiplicar la luz natural que llega desde el exterior. Presente en las paredes y en los muebles de mayor tamaño —como el sofá o la mesa del comedor— el blanco permitió jugar con tonos vivos.

Respecto al estilo, los propietarios lo tenían claro. Querían una casa moderna, con muebles de líneas sencillas que convivieran a la perfección con piezas llamativas, auténticos iconos del diseño contemporáneo: como el sillón Butterfly de la zona de estar o la butaca Barcelona situada a los pies de la cama, en el dormitorio. Señas de identidad, todas ellas, de una decoración actual que aúna estética y sentido práctico para llenar de belleza una casa funcional, rica en ideas ingeniosas.  

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Una casa orientada a la terraza

Tanto el salón como el dormitorio principal comparten la misma fachada, recorrida por una impresionante terraza. A ella se accede desde la zona de estar a través de puertas con cuarterones de cristal que prolongan visualmente el espacio hacia el exterior. Cuando se dejan abiertas, esta área entra a formar parte de la decoración del salón. La entrada de luz natural se graduó con estores dobles de lino, de Canterano. 

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Una deliciosa terraza

Como si fuera un jardín urbano, la terraza acoge plantas y hasta frutales. 

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El salón, un espacio sin fin

Es la sensación que se consiguió al suprimir los tabiques y unificar el salón, el pasillo y el comedor. El único elemento que no se suprimió, por cuestiones de seguridad arquitectónica, fue el pilar central, que se integró en la decoración gracias al murete que separa la zona de estar del comedor, situado al fondo. El murete, además, se prolongó como lateral de la librería: un diseño de la interiorista Sagrario Escribano en DM lacado en blanco. 

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Los muebles del salón

Sofá Roma, mesa de centro Sicom y mesa auxiliar con sobre de cristal, todo, de Canterano. Cojines, de Antennae. Lámpara de pie, de venta en Aries Decoración. De Batavia: sillón Butterfly, en piel de vaca, mesa de teca con sobre de bandeja circular y estructura plegable, y lámpara de sobremesa. Alfombra modelo Ahnif, de Berberia. 

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Solución ingeniosa

Con la reforma se prescindió de pasillos y de distribuidores inútiles que sólo compartimentaban el espacio e impedían la libre circulación de la luz natural. La parte posterior del murete que integra el pilar se aprovechó con una librería baja con el mismo acabado que el diseño realizado en la pared de la zona de estar. La lámpara de pie se situó junto al pilar, una ubicación que lo camufla parcialmente y que no obstaculiza el paso hacia el salón ni hacia ninguna otra zona de la vivienda. 

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Una decoración con señas de identidad

El comedor y el rincón de trabajo comparten el mismo espacio que la zona de estar. Para que cada ambiente quedara bien delimitado, se buscó una decoración que diera identidad y carácter a cada uno de elllos. En el rincón de trabajo, se eligió una mesa de aluminio pulido y cristal con sillas de roble curvado. Mesa y sillas Apple, de venta en Canterano. 

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El comedor

En el comedor llama la atención el atrevido juego de color: dos sillas fucsias se alternan con otras dos color berenjena bajo las lámparas de techo rojas. Todo, armonizado por la serenidad de la mesa blanca con sobre de cristal. Mesa Jean, de venta en Canterano, sillas Chabada, de Roche Bobois y lámparas Olivia, de la firma Marset, de venta en Comercial Fraile. Portavelas, de Sia. 

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Una cocina con office

Junto a la zona de cocción se organizó un comedor de diario. La mesa se eligió con el sobre de Silestone, el mismo material y acabado utilizado para la encimera. Llama la atención el radiador, ubicado debajo de la ventana, que se pintó en el mismo color rojo de la pared. Mesa con sobre de Silestone, de Biotti. Sillas Cuadra y estor, de Canterano. Lámparas de techo, de Comercial Fraile. 

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Mobiliario de cocina en wengué

Las puertas en acabado wengué crean un contraste sobrio y elegante con los electrodomésticos de acero. En la pared más larga se situaron el horno y el microondas en columna, el frigorífico y la cafetera empotrable, todos ellos enmarcados por armarios altos hasta el techo y gaveteros. El suelo, con losetas de gran formato en acabado cemento, potencia el estilo actual de la cocina. Muebles de cocina, de Biotti. Los electrodomésticos son de la firma Bosch. Cafetera empotrada, de Zanussi. 

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En el dormitorio, objetivo: el relax

Cada detalle del dormitorio se planificó para hacer de él un ambiente donde refugiarse. Las hornacinas originales a ambos lados de la cama se rehabilitaron con un doble función: por un lado, sustituyen a las mesillas y por otro, se aprovecharon como estanterías. La repisa de la ventana se habilitó, también, para colocar más libros. Junto a ella, un espejo de pared y una butaca permiten vestirse con comodidad. Espejo, de Aries Decoración. Butaca, de venta en Deslan. Lámpara Tolomeo, en Ideas Luz. Cabecero tapizado y visillos estampados, de Canterano. Cojines, de Maison de Vacances. 

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Cuarto de baño

A él se accede desde el dormitorio a través de una puerta corredera de cristal al ácido. La interiorista diseñó el mueble de lavabo y el estante: una repisa con poco fondo que protege el espejo de salpicaduras de agua. Lavabo de Porcelanosa y grifería de Cosmic; ambos, en Trazes. Mueble realizado por Santomar Ebanistas. 

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Reloj de pared

Es la pieza estrella de la cocina. Este es de La Oca y cuesta 48 €.  

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PLANO E IDEAS

Siempre que la seguridad lo permita, la supresión de paredes da lugar a una distribución diáfana que ayuda a aprovechar al máximo los espacios. El cristal, transparente en las ventanas y puertas que dan al exterior, y al ácido en los cuarterones de las puertas interiores, facilita que la luz pase de un ambiente a otro. Tomamos nota de las soluciones para colocar los libros: se hicieron estanterías en la pared y en el murete del salón, en las hornacinas del dormitorio, en las repisas de las ventanas...

Los muebles principales, como el sofá o la mesa de comedor, en color blanco admiten detalles en tonos vivos e intensos.

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