Un ático de 68 m² con terraza

La gran terraza en forma de L que rodea esta vivienda facilita la conexión entre el interior y el exterior, que se potenció al dejar las ventanas sin vestir.

La envidiable terraza que rodea en forma de L a este ático madrileño, de unos 68 m2, era justo lo que buscaba su propietaria, una joven que quería independizarse. El edificio era de nueva construcción, disponía de ventanales que inundaban el interior con luz natural y tenía una distribución moderna.

Desde la entrada se accede, a la izquierda, a la cocina —que tiene una segunda puerta hacia el pasillo— y, de frente, a un salón comedor. Desde aquí se pasa a un pasillo que conduce a la cocina, una habitación de trabajo, dos cuartos de baño y el dormitorio principal. En éste, precisamente, la dueña planificó un pequeño cambio para que la casa reflejara su sueño: disponer de un vestidor. Para ello, renunció a parte del espacio, que independizó con una puerta corredera empotrable, para no perder capacidad de almacén.

La propietaria también sustituyó el suelo por madera maciza de merbau, una variedad resistente a las carreras de su compañero de piso —un perro juguetón— cuya intensa actividad es la razón de que no haya una sola alfombra en toda la vivienda. Los demás aspectos de la decoración del ático también reflejan el estilo de vida y los gustos de la dueña. El color blanco de las paredes actúa como hilo conductor, tanto en las paredes como en los muebles. La única excepción se encuentra en el dormitorio, en el que la pared donde se apoya la cama se revistió en un tono chocolate, que añade calidez al ambiente. El color blanco se encuentra, asimismo, en los muebles. Son piezas de marcado estilo actual, algunas de ellas reediciones de clásicos del diseño —las butacas del salón son el célebre modelo LC3 creado por Le Corbusier— que conviven en un atractivo contraste con muebles heredados por la dueña. 

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La zona de estar y el comedor comparten el mismo espacio.

Los materiales utilizados en ambas zonas -piel blanca y acero- y el estilo actual de los muebles facilitaron la integración de los dos ambientes. Sofá, de Viccarbe. Las butacas, de BD, son una reedición de un clásico del diseño actual, el modelo LC3, de Le Corbusier. Mesa, de Gunni. Lienzos, de Guillermo Summers. 

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Uno de los principales encantos de la casa

es la gran terraza en forma de L que bordea el piso y a la que se accede a través de unas puertas correderas. Los muebles de exterior son de Óscar Tusquets.

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El salón tiene otro acceso a la terraza,

que proporciona una importante entrada de luz natural. El televisor se situó sobre un mueble, de Ikea, lacado en blanco, a tono con los asientos. 

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El exterior y el interior se funden

a través de las puertas acristaladas que sustituyen a una de las paredes del salón. Cojines y manta, de Kifil. Lámpara de pie Tolomeo, de la firma Artemide. Candelabro, de La Oca. Las sillas y la mesa del comedor son de herencia familiar. 

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La planta en forma de L de la cocina

permitió organizar dos zonas en función de su utilidad: una para barra de desayunos y almacenaje y, la otra, de trabajo. Ambas se unificaron con los muebles, de Formica blanca, y con la encimera, de Silestone. 

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En una de las paredes de la cocina se realizó una barra de desayunos.

En esta zona se combinaron muebles con dos acabados y fondos diferentes: los grises, profundos, ocultan pilares y mochetas; los blancos se eligieron con menos fondo para no obstaculizar el uso de la barra. Muebles, de Donna. Taburetes, de La Oca.

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La zona de trabajo

de la cocina se organizó en dos frentes paralelos. En uno de ellos se situó la placa y los hornos, éstos, en columna; enfrente, está el fregadero. 

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En el dormitorio,

la pared donde se apoya la cama se pintó en color chocolate, un tono que da sensación de profundidad y que envuelve el ambiente en una atmósfera cálida. En lugar de cabecero, en la pared se colocaron dos cuadros de formato vertical enmarcados en blanco, a tono con las mesillas, de La Oca. Cuadros, cojines y colcha, de Kifil. 

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Parte del espacio del dormitorio

se destinó para realizar un vestidor, que se independizó con una puerta corredera para que la hoja no ocupara espacio. 

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El cuarto de baño

se decoró en blanco, con detalles escogidos en color negro que captan la atención y consiguen que el ambiente no parezca plano. Revestimientos y sanitarios, de Discesur. Carro, de Vinçon. Grifería, de Hansgrohe. 

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PLANO DE LA CASA
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