Un ático luminoso de 68 m²

La arquitectura del edificio en el que está ubicado -con tejado a dos aguas, vigas vistas y amplias cristaleras- determina la decoración de este piso.

Su llamativa arquitectura constituye el principal atractivo de este ático, situado en Santiago de Compostela. Antes de su rehabilitación, el edificio era una antigua vaquería ubicada en la finca El Espino, una propiedad de principios del siglo XX. El arquitecto Víctor Pérez Cotelo se encargó de transformarla en un bloque de viviendas, un excelente trabajo que en el año 2003 le valió el premio Manuel de la Dehesa de la Séptima Bienal de Arquitectura Española. La ubicación del edificio, por un lado junto al río Sarela, y por otro, a pocos minutos de la plaza del Obradoiro, permite disfrutar de un entorno de zonas verdes en pleno centro de la ciudad, con vistas a la catedral de Santiago de Compostela. De entre todos los pisos, el ático ofrecía un encanto especial con el tejado inclinado a dos aguas sostenido por una impecable estructura de vigas vistas. Además, el arquitecto sustituyó gran parte de las paredes por cristaleras de suelo a techo para facilitar el paso de la luz natural, un bien escaso y muy preciado en el clima gallego.

El propietario confió la decoración al interiorista Esteban, de la tienda Mix Decoración. La idea era dar la máxima sensación de amplitud en 68 m2. La distribución contribuyó a lograr este objetivo, ya que el ático sólo tiene dos habitaciones independientes: el dormitorio y el cuarto de baño. El resto se concibió como una gran zona diáfana en la que salón, comedor y cocina comparten el mismo espacio. Los revestimientos también fueron clave para potenciar la sensación de continuidad: el suelo se pavimentó con lamas de roble y las paredes se pintaron de blanco, lo mismo que el techo, para que su inclinación no agobiara el ambiente.

A la hora de decorar el piso, el interiorista primó la arquitectura sobre el mobiliario. Los muebles de mayor tamaño, como librerías o armarios empotrados, se eligieron blancos para que pasaran desapercibidos.

El resto de las piezas se escogieron de estilo actual y con líneas ligeras que no restaran protagonismo a los elementos estructurales. El ejemplo más relevante son las sillas del comedor que, con su diseño transparente, no recargan el espacio ni impiden la vista del paisaje. Los complementos —ahí están los cuadros de Sergio Casas, la librería de cubos que precede al dormitorio o la lámpara de cristal de Murano del comedor— añaden personalidad a una vivienda original y con carácter. 

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Salón, comedor y cocina

El salón, el comedor y la cocina comparten un mismo espacio amplio y diáfano. Esta distribución se ve favorecida por las características arquitectónicas de la vivienda. El techo, a dos aguas y con vigas vistas, se pintó de blanco para multiplicar la luminosidad natural. De Mix Decoración: sofá, mesa de centro, alfombra y lámpara de techo de cristal de Murano. Manta, de Habitat. 

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Vigas vistas

El objetivo primordial de la decoración era destacar las peculiaridades arquitectónicas del piso. Por eso, se eligieron muebles livianos, como las sillas transparentes de Kartell (en Mix Decoración). Cuadro, de Sergio Casas.

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La vivienda se encuentra en el ático

de un edificio proyectado por el arquitecto Víctor Pérez Cotelo. En el año 2003, el inmueble obtuvo el premio Manuel de la Dehesa en la Séptima Bienal de Arquitectura Española. 

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En el tabique que separa el saln del dormitorio,

se colocó una librería modular del mismo color que la pared. Su diseño, una composición de estantes cerrados sólo por un lateral, resulta muy dinámico. Librería de Rafemar, de venta en Mix Decoración. 

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Grandes ventanas

El paisaje urbano se integra en el interior a través de las cristaleras. Éstas se equiparon con unas persianas de lamas metálicas regulables que permiten tamizar la luz y garantizan la intimidad; cuando se abren, permiten disfrutar de las vistas. Sillón de rejilla metálica (165 x en Mix Decoración).

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Las cristaleras

En la fachada destacan las amplias cristaleras de suelo a techo, que sustituyen a las paredes y facilitan el paso de la tenue luz del norte. 

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Cocina integrada

La cocina se amuebló con armarios bajos en color blanco para que se integrara mejor en el salón-comedor. La pared se protegió de manchas con un frente de cristal templado. Muebles, de la firma Siematic. 

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Dormitorio principal

El dormitorio y el cuarto de baño son las únicas habitaciones que se independizaron. En el caso del dormitorio, las paredes no se elevaron hasta el techo para no ocultar las vigas vistas del tejado, uno de los principales atractivos del ático. Librería de cubos y lámpara, de Mix Decoración.

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Ventanas en el techo

En el dormitorio, la cama se situó debajo de una ventana de tejado. Aunque el techo está inclinado, la pintura blanca con la que se revistió evita que el ambiente resulte agobiante. Lencería, de Habitat. Lámparas de la firma Modiss, de venta en Mix Decoración.

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Ganar espacio

El retranqueo que hay detrás de la puerta se aprovechó con una librería realizada a medida que se prolonga hasta el armario. 

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El cuarto de baño

Se revistió con azulejos que imitan gresite. El lavabo volado permitió fijar debajo dos baldas para almacenar toallas. Lavabo, de Vetroarredo. Grifería, de Grohe. Inodoro Meridien, de Roca.

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Plano e ideas

La luz, protagonista absoluta en este piso, se refleja gracias a los tonos claros que predominan en la decoración. Si te gusta, prueba con éstos de Titanlux: marfil 528, vainilla 527 y gris 504.

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