Una vieja imprenta transformada en un loft

Ausente de trabas, este loft madrileño se reformó por partida doble con la intención de ganar luz y espacio aprovechando su generosa altura. ¿El resultado? Un piso diáfano, sin puertas, divisiones ni fronteras.

Quién diría al ver este piso dos veces rehabilitado que en su origen fue una vieja imprenta con una vivienda adosada. De esa época todavía mantiene intactas las vigas de madera, el ladrillo visto o los tubos de las instalaciones. La empresa Kavac, especialista y pionera en el desarrollo de lofts, adquirió el espacio y lo convirtió en pisos independientes alrededor de un patio. La segunda reforma llegó de la mano de su actual propietaria, una arquitecta que vio en la enorme altura de los techos (cinco metros en su parte más alta) la excusa perfecta para crear dos altillos y multiplicar así los metros. La creatividad de su dueña hizo el resto; renunció a las puertas para que la luz circulara por la casa con toda libertad. 

Su planta diáfana hizo posible distribuir los 123 metros partiendo de un coqueto vestíbulo presidido por una cómoda vintage y el mítico sillón Barcelona, tapizado en piel de vaca. La luz entra a raudales por dos frentes: a través de un muro de pavés y de un patio interior acristalado que se vislumbra al fondo de la vivienda. A continuación se suceden la zona de estar, el comedor y la amplia cocina que forman un multiespacio perfectamente delimitado, a pesar de la deseada ausencia de puertas.

Junto a la entrada, unas escaleras conducen al primero de los altillos, que lleva al dormitorio principal comunicado con el baño. La segunda altura se dispuso junto al comedor, para crear una zona de trabajo aislada. El mobiliario, escaso pero escogido, alterna el diseño con piezas vintage, heredadas o de creación propia. En definitiva, un espacio funcional, abierto y dinámico, ideal para vivir solo o en familia.  

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Una pared decorada con mapa mundi

El protagonismo indiscutible en esta zona es para el mapamundi XXL que cubre toda una pared. Está flanqueado por dos estanterías diferentes; una diseñada por la propietaria de la casa para colocar los CD y otra metálica, que hace las veces de despensa. Mural, de National Geographic Store (shop.nationalgeographic.com). Estantería Metro, de Wikinsa.

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Salón y comedor comparten espacio

Un banco de madera introduce la zona de estar; sobre una alfombra de fibra descansan escogidas piezas de diseño, como el sillón Barcelona, de Mies van der Rohe. Al fondo, el comedor y la cocina. Banco Ripples, de Batavia. Cuadro de Javier Gómez adquirido en Brocar. Lámpara vintage y sofá de Le Corbusier; ambos, en L.A. Studio. Puf-mesa de piel, de Artespaña.

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Un recibidor muy luminoso

La cálida luz del patio acristalado ilumina la entrada, decorada con muebles clásicos y de diseño. Sillón Barcelona en acero y piel de vaca, de L.A. Studio. Lámpara de pie, de Ikea.

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Comedor y biblioteca

Presidido por una librería, el comedor está formado por una mesa hecha a medida y diseñada por la propietaria, y sillas para seis comensales. Las escaleras conducen al estudio. Librería modular Bonde y sillas Nandor (69,99 €/unidad), de Ikea. Lámpara Arco, de Flos.

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Decoración pop

Los diseños de los 60 alegran cualquier estancia; así ocurre en este rincón, con una pared empapelada con círculos de diferentes tamaños. Junto a una estantería muy original, se dispuso un aparador retro. Papel pintado con motivos pop, de Gancedo. Estantería modelo Elipsis. Mueble de los años 30 que la propietaria adquirió en L.A. Studio.

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Una isla en la cocina

Al fondo de la planta y asomada al patio se halla la cocina, equipada con cajones, gavetas y encimera de mármol. En medio se instaló la isla, con fregadero y encimera, y un trío de taburetes para comidas exprés. Armarios de cocina y taburetes de acero inoxidable modelo Julius (59,99 € c/u). Todo, de Ikea.

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Altillos bien aprovechados

Gracias a las dimensiones del loft fue posible realizar dos altillos; el primero, situado junto a la zona de comedor, se dedicó a estudio, mientras que el segundo acoge al dormitorio principal con su respectivo cuarto de baño. Desde las escaleras, de peldaños volados, se divisa un pasillo que comunica con la zona infantil, situada justo debajo. Así es posible vigilar a los niños desde arriba sin que sientan la continua presencia de los mayores.

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Dormitorio principal abuhardillado

Desde el vestíbulo de entrada arrancan las escaleras que conducen al dormitorio principal y al baño. Abuhardillada y con las vigas originales, la habitación recibe luz natural a través de una ventana de techo Velux. Papel pintado modelo Galaxia, de Sophie Leblanc, en Tres Tintas. Lámpara de sobremesa modelo Tolomeo, de la firma Artemide, en Biosca & Botey.

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Cuarto de baño

Junto al dormitorio, y exento de puerta, se encuentra el cuarto de baño. En este espacio conviven sin estridencias vigas de madera, ladrillo visto y piezas de diseño contemporáneo, como el premiado lavabo Vera o la puerta de cristal al ácido que oculta la ducha. El suelo es de gres tipo pizarra. Lavabo modelo Vera, de Duravit, en Calvo y Munar.

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