Un loft con encanto especial

La amplitud del espacio permitió reconvertir una antigua vivienda en un loft familiar, conjugando una decoración acogedora y materiales industriales.

A tan sólo 5 minutos de Barcelona se encuentra esta casa tan diferente y especial. Se trata de una vivienda antigua con techo alto a dos aguas que ha sido reformada y acondicionada, con ayuda de un arquitecto, para las necesidades de sus propietarios: una pareja joven con dos niños. La altura del techo con su cubierta de teja y vigas de madera y las paredes de ladrillo visto se conservaron, pero su distribución cambió. En primer lugar se proyectó una segunda planta para ubicar el dormitorio principal y dejar libre toda la inferior, donde se situaron salón, cocina, baño y dormitorio infantil. Un espacio abierto, compartido por zona de estar y cocina con comedor, sin tabiques que los separen, convierte la casa en un genuino loft. Pero además, el aire industrial de estas antiguas naves y fábricas que se iban convirtiendo en viviendas en el Nueva York de los años cincuenta, se respira también por doquier en esta casa barcelonesa. ¿Dónde? en las enormes paredes de ladrillo visto pintado en blanco, la nueva tarima de lamas anchas y extralargas de aspecto envejecido, el mobiliario y la encimera de acero de la cocina, también en el solado de microcemento de ésta, y por supuesto, en el forjado realizado para ganar la planta superior.

En el dormitorio principal la decoración creó una atmósfera nostálgica y evocadora. Algunas piezas antiguas recuperadas y otras con aire vintage destilan elegancia y buen gusto en un ambiente donde reina la calma. Su claridad y el equilibrio cromático consiguen que las texturas envejecidas destaquen aún más. Este espacio, que resulta tan íntimo, curiosamente, carece de tabiques; sólo una barandilla y un murete lo separan del salón, y un medio tabique y dos armarios, de la habitación infantil. En el dormitorio compartido por dos hermanos, una estancia de techos altos y paredes de ladrillo visto, la decoración no podía ser convencional. Con acierto, los propietarios decidieron usar el color de las paredes para crear más interés visual. Así, cambiaron el blanco luminoso de una de ellas por un tono chocolate y con este giro cromático, destacaron una bonita cama con barrotes en un delicioso tono berenjena. Entre los complementos decorativos, destacan unas estrellas colgantes, una divertida una jirafa y unas cajas recicladas por la dueña, utilizadas como estantes.

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Espacio luminoso

Enormes ventanales proporcionan abundante luz natural al salón y funden interior y exterior. Los visillos con largas caídas matizan tanta claridad y, junto a la lámpara de araña, imprimen un aire teatral a la decoración. En contraste, diseños modernos como la lámpara con arco majestuoso, el sillón mecedora y la librería. Araña, de Cottage Little House. Lámpara de pie, de D’Barcelona. Visillos, de Bandalux. Librería, con placas de Pladur. Silla, de Vitra. Alfombra, de F. Cumellas.

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Salón en rosa

Su decoración sorprende por el protagonismo del rosa en un ambiente donde el techo, las vigas y el ladrillo blanco en las paredes crearon un escenario rico en texturas y matices. Sofá, de Perobell. Mesas, de Ikea. Cojines, de pelo de de Sia; blancos, de Filocolore; y rosa, de Coriumcasa.

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Distribución

La altura de la vivienda permitió realizar una segunda planta, que se convirtió en el dormitorio principal. En la inferior, se creó un espacio multifuncional con dos ambientes: zona de estar y cocina con comedor, que permite a los propietarios compartir más tiempo con sus dos hijos. A la derecha, las escaleras que conducen al sótano, transformado en estudio y despacho; y al fondo, el dormitorio infantil. Manta, de Zara Home. Puf, de la firma Woodnotes; distribuye Francisco Cumellas.

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Espacios compartidos

Un frente de muebles en acero con electrodomésticos en columna y la mesa del comedor forman una L que marca la separación entre la cocina y la zona de estar. Debajo de la mesa se aprecian los pavimentos que se utilizaron en cada ambiente: microcemento en la cocina, contínuo y de fácil mantenimiento, y tarima en salón y zonas de paso, más cálida. Cocina y mesa, de la firma Doimo Cucine. Arreglos florales, de Sia.

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Sin tabiques

Fiel al espíritu loft, la cocina es un espacio abierto al salón, aunque la distribución de sus muebles y la presencia de un pilar ayudaron a delimitar su propio espacio en la amplia planta inferior de la vivienda. En la superior, un murete consigue más privacidad en el dormitorio principal y reduce la intensidad de la luz natural. Sillas de la firma Tolix, en acero galvanizado, adquiridas en Coriumcasa. Campana extractora, de Pando.

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Materiales

Microcemento, acero, madera y ladrillo visto se combinan magistralmente para recrear el estilo industrial que caracteriza a un loft. Las texturas de la tarima y las paredes restan frialdad a la estructura de acero que sustenta la planta superior. El frigorífico, de Smeg, es un guiño a la estética de los años 50, que introduce un femenino rosa pastel en una base cromática más sobria, de gris y blanco.

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Jardín con piscina

Un entarimado de madera tratada rodea la piscina y convierte este ambiente exterior en uno más de la casa.

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Al aire libre

El jardín de la casa se convirtió en un espacio chill out, relajante y actual, para disfrutar del buen tiempo o bañarse en la piscina.   

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Ambiente romántico

Con bancadas de obra y colchonetas se crearon ambientes cómodos para sestear, comer o tomar el sol. Una pérgola de madera con visillos consigue más intimidad en este oasis particular y proporciona una agradable sombra. 

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Detalles

Visillos, de Bandalux. Cojines blancos, pequeños, de Filocolore. Cesta multicolor, de Zara Home. 

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Dormitorio infantil

Una cama con barrotes en color berenjena, animada por una colcha estampada, es la protagonista de este rincón. Además, cambiar el color blanco por chocolate en una de las paredes focalizó aún más la atención sobre ella. Las estanterías colocadas en la pared son cajas recicladas por la propietaria. Cama, adquirida en Internet. Cortinas, de Filocolore. Colcha y pupitre de Zara Home.

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Cabecero con repisa

En el dormitorio, una segunda cama de diseño más actual, incorpora un cabecero que hace las veces de mesilla y estante para los tesoros del niño. Cama realizada por un carpintero, diseñada por la dueña. Colcha, de Filocolore. Cojines, de Zara Home.

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Dormitorio principal

Destaca por su decoración personal de inspiración rústica vintage y un estilo shabby chic, que apuesta por recrear ambientes más vividos y naturales recuperando piezas con pasado, texturas y tejidos naturales. El maniquí de modista, el baúl antiguo, restaurado por los propietarios, el espejo tallado y decapado y los cojines de ganchillo son piezas con mucho encanto. Funda nórdica, cojines y alfombra de pelo largo, de la firma Zara Home.

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Murete de obra

Además de proporcionar privacidad al dormitorio, es un cabecero y una solución práctica para instalar los enchufes e interruptores necesarios junto a la cama; se eligieron con estilo retro, en línea con la decoración. Mesas y lámpara, de Cottage Little House. Enchufes similares, de Fontini.

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Ambiente personal

Los propietarios prefirieron colocar dos armarios exentos, antes que uno empotrado, para no apartarse del estilo neorrústico y muy natural que querían para su habitación. Armarios, de Ikea, pintados por los dueños. Cesto y alfombra, de Zara Home.

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Cuarto de baño

Baño con paredes y encimera de microcemento; espejo y aplique, de Cottage Little House. Grifo mural de aire retro, de la firma Grohe.

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Plano e ideas de la vivienda

- La introducción de piezas de época junto a muebles de diseño crea ambientes con mucho encanto. La clave es dosificarlos para realzar su protagonismo.
- El predominio de muebles y revestimientos claros es como un gran lienzo en blanco que admite pinceladas en tonos vivos y atrevidos, como los complementos en fresa.

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