Un ambiente diáfano y luminoso para un loft

Menos tabiques, más luz; esta premisa marcó la reforma de este funcional apartamento de estética loft, situado en pleno casco histórico de Zaragoza.

En un edificio de finales del siglo XIX se encuentra este apartamento en el que destaca su interiorismo, de estilo muy actual; el resultado, una perfecta síntesis entre lo antiguo y lo moderno.

El objetivo de la reforma, proyectada por los arquitectos Jaime Magén y Luis Berruete, fue precisamente conciliar la esencia de la construcción con soluciones vanguardistas. Se tiraron todos los tabiques para dejar el espacio prácticamente diáfano, de manera que, tras las obras, los ambientes se suceden en una planta, de unos 90 m² y en forma de L, tan sólo delimitados a través de puertas correderas. Se trata de paneles de vidrio tratado al ácido que, suspendidos de la estructura metálica del techo, permiten comunicar o independizar los ambientes según se desee. Sólo el aseo, el vestidor y parte del baño principal se definen como habitaciones cerradas y aisladas del resto. Un gran espacio central acoge las zonas comunes, mientras que las privadas se situaron en los dos extremos de la casa, para garantizar así la intimidad.

La actual distribución potencia uno de los atractivos de la construcción original: una sucesión de ventanas abalconadas que dan a la fachada del edificio y que, además de dotar de luz natural a todas las estancias, se percibe de forma continua desde el dormitorio al salón. Esta pared, pintada en un rojo muy intenso, resalta la carpintería de madera original, restaurada y pintada en blanco, además de aportar una tenue calidez.

En toda la vivienda se siguió una idea de continuidad que condicionó la elección de los materiales. Se escogió una tarima de roble tratada al aceite para revistir todo el suelo. Esta uniformidad tan sólo se rompió en los baños, donde se prefirió un pavimento a base de resinas resistentes a la humedad, o en la zona de cocción de la cocina, que se protegió con una chapa de acero. 

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Gran salón comedor

El salón es un gran espacio abierto, donde se ubicaron el comedor y la zona de estar. La pared, pintada en un intenso tono rojo, acentúa el blanco de techos y carpintería. Para aportar sensación de unidad y continuidad visual, se optó por revestir el suelo de toda la vivienda con el mismo material: tarima de roble tratada al aceite. 

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Techos con vigas

La estructura de vigas metálicas del techo se dejó a la vista, si bien se pintó de blanco para suavizar la estética industrial. El color rojo de la pared y la madera clara del suelo aportan un necesario toque de calidez.

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Vista del salón con la cocina al fondo.

Tras una reforma integral, se consiguió que los distintos ambientes de la vivienda se percibiesen como un espacio continuo. Se optó por independizar sólo lo necesario mediante puertas correderas.

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Libreria en el salón

La librería que recorre toda la pared del salón y que se prolonga hasta el dormitorio establece una conexión visual muy efectiva, y acentúa la sensación de amplitud. Una puerta corredera, de DM laqueado en color gris, separa ambos ambientes para lograr intimidad. Alfombra, de Nani Marquina.

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Cocina con comedor

El comedor y la cocina comparten el mismo espacio. Para independizar los ambientes cuando la ocasión lo requiera, se instalaron unos paneles de vidrio tratado al ácido. Éstos se suspendieron de la estructura metálica del techo para potenciar la imagen actual del apartamento.

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Cocina actual

El suelo de la zona de cocción se cubrió con una chapa de acero galvanizado, por tratarse de un material más resistente a las manchas que la tarima. Campana, de Pando. Horno, de Siemens. Encimera, de Quartz Compact.

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Cocina en blanco y madera

La cocina se decoró con muebles laqueados en blanco y toques de acero. La distribución, en L, se prolongó en una barra de desayunos. Ésta se instaló sobre un radiador extraplano. Taburetes y complementos, de La Oca.

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Dormitorio en blanco y rojo

Vista del dormitorio, donde las mesillas y el escritorio volados potencian la ligereza y la sensación de amplitud. Colcha blanca, de Ikea. Manta y cojín, de La Oca. Alfombra, de la firma Nani Marquina. Lámpara de mesa modelo Bourgie, de Kartell.

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Baño abierto al dormitorio

Para independizar el dormitorio del cuarto de baño, se levantó un murete que hace las veces de cabecero. Éste se remató con una mampara de cristal transparente. Las baldas que rodean al espejo responden al mismo criterio estético que la estantería que aparece reflejada.

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Cuarto de baño: Lavabos

En el cuarto de baño, el lavamanos se instaló sobre una encimera volada. Debajo, se colocó un toallero en forma de barra que recorre toda la pared. Lavabo, diseñado por Arne Jacobsen para Arquitect. Grifería, de la firma Vola. Toallas, de Ikea. Los complementos son de Trentino.

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Plano de la vivienda

Es un espacio prácticamente diáfano, de manera que, tras las obras, los ambientes se suceden en una planta, de unos 90 m² y en forma de L.

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