Casa de vacaciones: Duende del sur

Un peculiar ritmo decorativo imprime carácter a esta original casa malagueña donde la presencia del color y de los textiles cobra especial relevancia.

Un eclecticismo vitalista, resumen de vivencias, viajes y gustos personales, es el alma decorativa de esta casa unifamiliar ubicada en la cálida Costa del Sol. Propiedad de una familia extranjera, actúa como refugio vacacional tanto en invierno como en verano, de ahí la sorprendente sensación de frescor y calidez que se percibe a partes iguales en cada estancia. La organización con el salón como centro neurálgico y distribuidor a un tiempo persigue la idea de los espacios abiertos y comunicados.

Una perfecta fusión de ambientes que se logró al prescindir de puertas de paso en las zonas comunes y gracias también a la elección de un magnífico suelo de barro para toda la casa. Partiendo de esta base, la propietaria de la casa, junto con Christine Van Hoecke, dueña de la tienda Araxan, optaron por una base neutra con paredes, techos y vigas pintados en blanco para dar rienda suelta al color y a los estampados de diversa procedencia con un claro predominio del azul en honor al cercano mar Mediterráneo. En el terreno personal la dueña —apasionada del mundo textil— quiso vestir la casa con numerosas alfombras superpuestas, la mayor parte de ellas traídas de Marruecos, almohadones de aire étnico junto a otros de flores adquiridos en Bruselas y la Provenza y coloristas colchas y mantas en las camas adquiridas en Asia. Una simpática muestra de sus numerosos viajes por el mundo.

La potente luz natural de la zona y las vistas al frondoso jardín de la casa fueron claves en la elección de ligeras cortinas blancas para vestir los numerosos ventanales de la vivienda aunque, como protección en las horas de más calor, todos cuentan con telas de arpillera adicionales. Una solución muy decorativa que además garantiza la privacidad en los dormitorios que dan al jardín.

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Un porche con vistas

Durante el verano el porche se convierte en una continuación del salón con sus alfombras, cojines e, incluso, cortinas blancas para proteger de la excesiva claridad a determinadas horas del día.
Taburete, bandejas y kílims procedentes de África. Cojines, de Becara. Visillo, de Ikea.

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Un porche ideal para relajarse al fresco

Los atractivos rincones de descanso y relajación se suceden por toda la casa y, por supuesto, llegan al porche y al jardín. Aquí una pareja de butacas de loneta componen un ambiente privilegiado, por sus agradables vistas y por su frescor.
Butacas plegables, de Habitat. Cortinas adquiridas en Ikea.

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La entrada a la casa

El recibidor se concibió como una habitación más, con capacidad de almacén para guardar, y separado del salón únicamente por una sencilla cortina de loneta blanca que ayuda a ganar luminosidad.
El banco, con tapa abatible y perchero en la parte alta, es de la firma Flamant, de venta en Araxan. Cortina, de la misma tienda. El kílim es antiguo.

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Una consola con historia

Consola de media luna: es una pieza típica de los años 70, atractiva y funcional cuando se trata de crear un rincón práctico en poco espacio. Aquí, junto a una silla, forma una confortable zona de trabajo.

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Un salón enriquecido con piezas únicas

Las piezas antiguas, pintadas o retapizadas, y ubicadas estratégicamente cobran fuerza y personalidad propia. Son el alma decorativa de la zona de estar.
Butacas y mesa de centro tapizadas con tela de Becara, por Araxan. Silla retapizada en vichy en una tienda de Londres. Alfombra de esparto, de Araxan.

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Salón en azul turquesa y blanco

El nexo de unión entre tanta diversidad en colores y procedencias se logra con el predominio del azul turquesa de base. Un tono que aporta sosiego y acoge a la perfección la presencia de las gamas y estampados variados.
Butacas y mesa tapizadas con un otomán azul, de Becara.

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Textiles combinados

¡Sí a las mezclas atrevidas. Los estampados más folk comparten ambiente con otros provenzales, kílims antiguos y plaids, como el que cubre la mesa, que es de Tanger. Pura explosión de color que otorga un aire bohemio y muy personal al ambiente.

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Comedor con solera

La espaciosa cocina permitió incluir un comedor bastante generoso que es en realidad el principal de la casa, ya que en el salón no había metros suficientes para incluir uno. La búsqueda de espacios tradicionales en este ambiente se reforzó con muebles antiguos reconvertidos, como la alacena alemana o el aparador inglés.
Sillas, de El Rastro. Cojines, de Côte Soleil-Marbella. Lámpara de techo, de Ikea.

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Cocina con aire tradicional

La cocina, realizada a medida, se equipó con muebles tradicionales en sintonía con el resto de la casa. Se evitaron diseños o electrodomésticos vanguardistas y se utilizaron en su lugar detalles y accesorios antiguos.
Mobiliario de cocina realizado a medida por Carpintería San José.

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Adornos muy personales

Esos detalles que solemos colocar sin prestar atención definen, y mucho, el resultado final de un espacio. Para personalizarlo, nada como exponer recuerdos, fotos o, incluso, esas caracolas que recogimos en la playa aquel verano.

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Muebles de exterior

Puede que ya tengas suficientes piezas para el jardín, aunque también es posible que no combinen entre sí. Un buen consejo es aplicar a todas ellas una mano de pintura idéntica para integrarlas en un mismo juego. Los cojines y plaids son importantes aliados.

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Fusión con el jardín

Los enormes ventanales permiten disfrutar de la belleza del cuidado jardín -que tiene una piscina en el centro-, desde el interior de la casa. La decoración en el exterior también se cuidó mucho manteniendo la misma pauta tradicional y singular en la elección de los muebles.
Tumbona de madera pintada adquirida en un mercadillo de Bruselas.

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La cerámica decorada

Esas piezas de toda la vida recuperan protagonismo en las casas de campo y de verano. Se convierten en excelente decoración para las alacenas antiguas junto a ramilletes de flores frescas.

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Rincones privados

En ocasiones unos cojines mullidos bastan para lograr un reducto de intimidad donde desconectamos del mundo. Si tienes oportunidad, monta tu propio refugio al fresco de la tarde.

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El cuarto de invitados

El dormitorio de invitados cuenta con una decoración muy colorista en la que participan estampados diferentes.
Cabeceros tapizados con tela de Becara. Alfombra, de Araxan. Las colchas se compraron en Bruselas.

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Dormitorio principal en tonos cálidos

Los rojos y los tonos caldero protagonizan el dormitorio principal en forma de textiles de muy diversa procedencia y estilo. Encontramos un kílim antiguo a modo de colcha codeándose con el vichy rojo de la butaca o las rayas de las cortinas.
Alfombra de fibra, cortinas, butaca y puf, de Araxan.

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Dormitorio en perfecto orden

La estudiada simetría entre muebles auxiliares y complementos transmite sensación de orden en el dormitorio principal. También la serie de cuadros en hilera sobre el cabecero o las maletas apiladas a los pies de la cama refuerzan esta sensación.
Telas, lámparas, maletas y alfombra, de Araxan. Los almohadones son de la tienda Côte Soleil Marbell.

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Un baño con mucho encanto

Algunas antigüedades y piezas de almoneda encontraron su sitio en el amplio cuarto de baño principal, espacioso, con mucha luz y con una decoración inspirada en las estancias de principios del pasado siglo.
Toallas, de Araxan.

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Plano y distribución de la vivienda

- Las texturas, colores, estilos y estampados de los textiles juegan un papel vital en la decoración final de un espacio. En el caso de cortinas, por ejemplo, su estilo marcará e impregnará el resto de la estancia. En el cuarto de baño las cortinas de ducha de encaje trasmiten romanticismo a un ambiente que se completa con toallas con puntillas y piezas de anticuario.

- La elección de los estampados se debe hacer imaginando el conjunto final, ya que afectará visualmente a todo el conjunto. Las rayas, como en este caso las de la colcha que cubre la cama, pueden crear sensación de amplitud. En este caso, a lo largo.

- Para conseguir una fusión adecuada de los diferentes estampados, sin producir estridencias ni recargar demasiado la decoración, es clave en primer lugar, optar por un tono claro y sosegado como base predominante en los revestimientos. Además, también es importante elegir una sola gama de color para todos los textiles que unifique todo el conjunto.

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