Una casa familiar en Madrid

Espacios amplios y luminosos caracterizan esta vivienda madrileña, decorada con muebles ligeros y revestimientos rústicos.

La posibilidad de participar en el diseño y la construcción de tu propia vivienda es una ventaja que tienen algunos afortunados, como los propietarios de esta casa madrileña. Mano a mano con el arquitecto que la proyectó, valoraron la mejor distribución de sus dos plantas. Ésta no sólo tenía que ajustarse a las necesidades de la familia, un matrimonio con dos hijos, sino que, además, debería sacar todo el partido posible a la abundante luminosidad de la que disfruta. Por eso, lo primero que tuvieron en cuenta fue la orientación del sol y, a partir de ahí, fijaron el uso que darían a cada estancia. En la parte de la casa que recibe una iluminación natural suave desde las primeras horas del día hasta que se pone el sol ubicaron el salón, con zona de estar y comedor, la cocina y los dormitorios; y en la zona que no reciben luz directa del sol, los baños y el cuarto de lavado y plancha. Una de las ventajas que tuvieron al participar en el diseño de la casa fue que pudieron cambiar la distribución sobre plano. Por ejemplo, en un principio se planificaron dos dormitorios infantiles pero, tras ver los planos, los propietarios optaron por no levantar el tabique que los separaba y destinar una parte a zona de juegos. En su afán por lograr ambientes luminosos, pintaron toda la casa en blanco; un tono que multiplica la luz y potencia la sensación de espacio, pero que puede resultar frío. Para solventarlo, los dueños decoraron las paredes con obras de gran formato de artistas como Lucio Muñoz, Natividad Bermejo y Montserrat Gómez-Osuna. La elección de los revestimientos también fue muy meditada: para la planta baja, donde se encuentran las zonas comunes, escogieron losetas de barro cocido, un material muy sólido; en el piso superior, reservado a los dormitorios, instalaron tarima, una opción mucho más cálida; y en los cuartos de baño colocaron baldosas de gres. 

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El salón, muy amplio y luminoso, se decoró con dos sofás de tres plazas colocados en ángulo.

En las puertas acristaladas que conducen al porche de la casa se colocaron unos velos típicos de las mujeres saharauis que los propietarios adquirieron en un viaje. Sofás Ektorp con funda blanca Blekinge, de Ikea. Mesa de centro, de madera de haya en La Caja Blanca. Cuadro de Lucio Muñoz, en Galería Marlborough. 

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Vista del comedor con la cocina al fondo, comunicados a través de un gran vano sin puerta.

En la decoración del comedor se combinaron muebles de distintos materiales: la mesa de hierro forjado, las sillas de fibra de roten y la vitrina de madera. Mesa de hierro forjado, de Becara. Vitrina de venta en El Globo Muebles. 

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En la cocina se optó por una distribución en forma de L.

Las amplias dimensiones de esta estancia permitieron prescindir de armarios altos. Muebles laminados con tiradores cromados, de Famacolsa. Azulejos, en 10 x 10 cm en Celestino Viejo.

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La zona destinada a lavado y plancha

se amuebló con dos módulos -un armario y una cajonera- rematados por una encimera de aglomerado de madera, que acoge también la secadora y la lavadora. La encimera, protegida con un muletón, se puede utilizar como tabla de plancha. Cesto en la tienda La Caja Blanca. 

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El dormitorio principal está presidido por un cama de estilo oriental.

El cabecero se sustituyó por un impresionante cuadro en tonos grises de Montserrat Gómez-Osuna, adquirido en Galería Egam. Cama Ikebana, de Habitat.

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Una parte del dormitorio de las niñas se reservó como zona de juegos.

En su decoración se combinaron muebles de madera clara con ropa de cama y visillos en alegres y llamativos fucsias y naranjas. Camas: Ateles, individual y Tovik, alta; visillos. Todo, de Ikea. 

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El detalle

La puerta de entrada a la habitación de los niños se flanqueó con una original y divertida exposición de dibujos infantiles con un mismo tema: todos ellos son retratos. 

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En el baño principal, los lavabos se encastraron en una encimera de mármol.

Debajo se realizó un mueble de madera con un módulo abierto en el que se instaló un toallero extraíble. Mueble de Akarpinteros. Encimera de mármol, de Álvaro Guadaño. Azulejos que imitan gresite en 20 x 20 cm de A. Peña. 

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LOS COLORES

Tonos naturales. Contrasta el tono rojizo y anaranjado del barro con detalles crema. Aquí son: beis C126 Grano de Trigo; tostado D107 Coffe Pot, y teja C091 Arcilla Húmeda. Todos, de Valentine.

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