Una casa de campo con mix de estilos

De la fusión de piezas de carácter rústico con otras de espíritu vintage surge el personal interiorismo de esta casa. La perfecta conexión de cada detalle propicia un ambiente sereno y armónico.

En esta vivienda, ubicada en la sierra madrileña, el mobiliario, los colores y los textiles obedecen al deseo de mezclar estilos y tendencias con un sentido estético, en el que la sencillez y la flexibilidad imperan y hacen más gratos los días de descanso que sus propietarios pasan aquí. Cuando el Estudio Punto Suspensivo recibió el encargo de decorar sus espaciosos ambientes, llevó a la práctica la premisa de “menos es más”, tanto en el mobiliario como en los detalles decorativos. El recibidor ya nos habla de un proyecto con tintes rústicos, notas vintage y discretas pinceladas industriales que conviven en escenarios armónicos.

Los interioristas supieron definir cada uno de los ambientes a través de los textiles —con paletas cromáticas coordinadas en cada estancia— y de los revestimientos, que marcan las plantas: un porcelánico oscuro para la zona común y una cálida tarima en madera envejecida en la planta superior, donde se ubican los dormitorios. Las alfombras, en tonalidades neutras, y las paredes, en blanco impoluto, aclaran el conjunto y potencian los contrastes. Mientras que en la zona de día los ambientes se suceden, lo que transmite una agradable sensación de continuidad visual y amplitud, en el espacio reservado a los dormitorios cada cuarto se define por sus tonalidades y piezas de mobiliario, elegidas con cautela. Así se crean espacios muy personales.

Esta vivienda que acoge a sus propietarios, ávidos de calma y relax, los fines de semana y en temporada de vacaciones, reclamaba un proyecto de interiorismo concreto. Nada podía distorsionar su serena belleza como punto de partida, pero al mismo tiempo, debía realzarse a través de detalles singulares, que hiciesen los ambientes más vividos con un plus de confort. ¡Conseguido! 

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Recibidor integrado al salón

El recibidor, el salón y el comedor comparten un espacio común en el que no existen barreras visuales. La escalera de peldaños sin contrahuella se convierte en un elemento arquitectónico de enlace visual desde la entrada. Debajo, una ligera consola de madera sobre la que se combinan jarrones de cristal con letras retro, un cartel de mariposas, una caracola y un globo terráqueo. Consola con caballetes en madera envejecida, de Adaleya. En el suelo: candelabro, de Filocolore.

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Los estilos en el salón

La elección de piezas ligeras y su disposición en la planta subrayan la sensación de amplitud, una de las claves del proyecto de interiorismo, realizado por el Estudio Punto Suspensivo. Azul, gris, plata y blanco se imponen en la paleta cromática. Sofás, tapizados por Tapicerías Robles con textiles de la firma KA International. Mesa auxiliar, de Adaleya. Alfombra, de Ikea. 

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La chimenea, protagonista

Encastrada en un frente cubierto por un panel pintado a rayas verticales en gris y blanco, destaca aún más en contraste con el resto de paredes blancas. Junto a la chimenea se realizó un pequeño vano para almacenar leña. La mesa de centro, un diseño con la estructura de hierro y el sobre de madera, y los taburetes en madera y croché introducen la nota rústica. Mesa de centro, de Adaleya. Taburetes, de Borgia Conti. 

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Un rincón al natural

Los materiales nobles -cuero, madera, punto y lino- son los encargados de poner un extra de confort al rincón de lectura, ubicado junto a los ventanales. El abundante flujo de luz natural permitió subir el tono del pavimento, un porcelánico con reflejos metalizados. Cortinas y visillos de lino, de Tapicerías Gancedo. Butaca y cojín, de Sia. Lámpara Jielde, de Naluz.

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Lámina de coleccionista

Son pura tendencia vintage. Carteles o láminas que explican en una sucesión de dibujos las diferentes variedades o muestras de un insecto, una planta o una flor. Cuadro de mariposas, de Ikea. Globo y letra de metal, de Guáimaro.

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Mix de estilos y tendencias en el comedor

Este rincón de comedor desprende una personal esencia por la acertada combinación de piezas: una mesa en madera de roble envejecido, sillas rústicas, una maxi alacena y varias lámparas retro, que ponen la nota de color. Mesa, vitrina y sillas (con aspa en el respaldo y fibra en el asiento), de Adaleya. Las sillas restantes se adquirieron en anticuarios, así como las lámparas, con pantallas de vidrio coloreado. 

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Exquisita sintonía sobre la mesa

Que se percibe en todos los detalles; sobre una mesa de madera luce el delicado menaje que anuncia la hora del té. Porcelana, cristal, lino, hiedra, madera... Materiales refinados se mezclan con texturas naturales en toda la casa a través de complementos y textiles. Mantel de lino, de Filocolore. Vela en vaso con tapa, de Sia. Pie de cristal con campana, de venta en Zara Home. Bandeja de cristal, de la tienda Guáimaro.

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Paredes estampadas en la cocina

En la cocina, los motivos de ramas que salpican los frentes consiguen un resultado efectista, todo en blanco y negro. En la pared de la ventana destaca el papel pintado, en consonancia con el cristal negro Lacobel -instalado por Solution Home-, que cubre el frente de la zona de trabajo. Mobiliario, de Ikea. Papel pintado, de Canterano. Botes, macetitas y caja de cinc con asas, de venta en Los Peñotes. Silla Tolix, en Naluz. 

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Los dormitorios

En los dormitorios, ubicados en la planta superior, el suelo se revistió con tarima flotante en un tono roble envejecido, más cálido que el porcelánico que predomina en el primer nivel. En este cuarto, la mezcla con malvas, el diseño de la mesilla y el original cabecero, creado con dos colchonetas fijadas a la pared, resulta muy femenina y original. Colchonetas, colcha y cojines, de Filocolore. Lámpara, de Habitat. Cajas y alfombra, de venta en Ikea. Tarima modelo roble vintage, instalada por Coloma Madera. 

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Un dormitorio entre telas y colores

En este dormitorio queda patente el acierto al coordinar tonos tierra con pinceladas de color intensas, que caldean la estancia mediante los textiles. Cabecero con tachuelas tapizado en lino, de Borgia Conti. Mesa auxiliar, de Hanbel. Lámpara de hierro, de Naluz. Cojines y cesto de malla metálica con velas, de Filocolore. Estera, de Ikea. 

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El mobiliario, pocas piezas pero muy bien seleccionadas

Una personal mezcla de estilos define esta estancia: un cabecero elegante, el toque retro de las tachuelas y ese aire industrial que aporta el diseño de la lámpara y de la mesa auxiliar, que hace las veces de mesilla.

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Sobriedad y estética en el baño

Gracias al blanco y negro empleado en el suelo, un porcelánico, y al microcemento en dos tonalidades de gris que reviste todas las paredes. En el baño: pavimento, de La Guardia. El microcemento y la encimera de la zona del lavabo fueron instalados por Tadelakt. Jarrones y toallas, de Ikea. Abajo: espejo, de anticuario. Butaca de terciopelo, de Hanbel. 

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Plano e ideas

Los textiles marcan la diferencia y colorean una base neutra
Se repite la muestra cromática en todos ellos en beis, rosa fresa y caldera, tonos vivos que también en el dormitorio transmiten serenidad. Destaca también la combinación de estampados dispares en armonía: rayas, letras, motivos florales y étnicos.

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