Una casa colorida y vital

Muebles clásicos, piezas singulares y detalles con impacto visual componen una llamativa decoración que emana estilo, carácter y personalidad en ambientes plenos de luz.

A la hora de elegir una vivienda cada persona tiene sus preferencias; para la pareja que habita ésta la prioridad era disfrutar de luz natural abundante. Como los dos son profesionales autónomos —él es escritor y ella, ilustradora— trabajan en casa y para ellos lo más importante era disponer de claridad el mayor número de horas al día. Según la opinión de la propietaria, la luz en una casa de ciudad casi siempre está asociada a un paisaje urbano y, cuando visitó este piso, la sorpresa fue que la terraza se había cerrado para ganar metros de superficie. Enseguida se la imaginó como una galería donde colocar plantas altas.

El objetivo era crear la sensación de disponer de un espacio verde, aislado de la urbe. La decisión estaba tomada, vivirían allí. La superficie del salón era muy generosa y, con una distribución funcional, era posible crear una zona de trabajo para cada uno. En cuanto a la decoración, había un pequeño inconveniente… Los dos aportaban muebles de las casas donde habían vivido antes, y los estilos de cada uno eran muy diferentes. Él, clásico y con muebles de madera como base; y ella, colorista y una fetichista convencida, con objetos sorpresa como zapatos de tacón y máscaras, convertidos en complementos decorativos con efecto sorpresa. No fue fácil hacer que encajaran muebles y piezas tan dispares; por eso, el resultado sorprende. Espacios eclécticos y acogedores, al margen de tendencias, se suceden en el salón y en el pasillo; mientras que en el dormitorio principal, la atmósfera se vuelve más tranquila e íntima. Es un espacio amplio que gustó a la dueña por su luminosidad.

Un espejo y una cómoda le otorgan singularidad y calidez respectivamente. El primero, con su luna convexa y su marco de ramas de coral es una pieza de gran impacto visual; la segunda, adquirida en una feria de antigüedades, es de madera y con sus elegantes tiradores aporta autenticidad al ambiente. Sobre ella, la propietaria dispuso varios tocados que forman una atractiva composición rebosante de estilo, que suma un plus de sofisticación.

En el dormitorio infantil, la decoración también se aleja de lo convencional. Aunque el punto de partida es un clásico en las habitaciones de niño: la combinación de blanco y azul. Bastó la elección de dos mesillas diferentes —una de patas estriadas y otra actual, rectilínea—, para dinamizar el ambiente. La de diseño antiguo fue rescatada de un contenedor y pintada a mano por la dueña; sobre ella se colocó una lámpara de estética retro; ambas son el contrapunto al modelo de líneas depuradas. En definitiva, una vivienda de espíritu libre, como sus moradores.

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Fusión personal

En torno a la chimenea se creó una zona de estar muy especial, con la mezcla de singulares piezas vintage con otras de diseño actual. Sofá Karlstad y mesa de centro Strind, de Ikea. Espejo, de Lous & Hernández. Aparador antiguo y lámpara, de L.A Studio. Mesa auxiliar, de Ágora. Sobre el aparador, bolas y adornos de cristal, y en la chimenea, cuadros de mariposas; todo, de Anmoder. Bolas transparentes, de Musgo.

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Zona de estar

Alfombras, cojines y plantas aportan color y textura al estar, donde predomina el blanco en muebles y tapizados. 

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Rincón de lectura

Situado entre los dos miradores, se decoró con una butaca de los años cincuenta con tapicería berenjena, una mesa auxiliar y una lámpara tipo arco. Butaca, de Ábaka. Cojín con lunares, de The Rug Company, en BSB. Mesa auxiliar, de Ágora, con lámpara, de Olofane. Lámpara de pie, de El Apartamento. Aparador Torsby, de Ikea. 

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Recibidor

El recibidor, con cuadros, de L.A Studio e ilustraciones de Javier de Juan y de Guillermina Royo-Villanova para la revista El Dodo. 

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Detalles con impacto

Adornos tan chic como las máscaras venecianas dan vida a un rincón de trabajo de estilo vintage. Estantería, lámpara Barometer y alfombra Hellum; de Ikea. Silla, de La Europea. 

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Pasillo luminoso

En el pasillo, el juego cromático creado por las alfombras, las mariposas y el cristal de color aporta interés visual a esta zona de paso. Consola, de El Globo Muebles; cuadro, de Anmoder; jarrones, de L.A Studio y Lou & Hernandez; y alfombras, de Ikea. 

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Cocina en acero

Los muebles y los soportes de pared para los accesorios, todos en acero, y con una distribución simétrica, transmiten sensación de orden en el frente de cocción, a pesar de ser una zona de almacenaje abierta, sin puertas. Quemadores y horno, de Smeg. Complementos con flores: jarras, ensaladeras y cuencos pequeños, de Musgo. Platos, de Zara Home y Habitat.

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Office integrado

La cocina cuenta con dos ambientes bien delimitados por un tabique con un vano rematado con arco, que los conecta visualmente y proporciona abundante luz. En el interior, más amplio, se ubicaron comedor y frente de cocción; junto a la galería, una segunda zona de trabajo, con fregadero, frigorífico y lavadora. Cojín verde, de Antennae. Platos, de Zara Home y Habitat. En el vano rematado en arco, jarras y floreros, de Ikea. Alfombras Ringum, de Ikea. 

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Baño clásico

Sobre la encimera de mármol se creó una composición armónica y elegante con detalles de tocador muy femeninos; así el baño adquiere un aire más sofisticado. Sobre la encimera, ilustración, de Guillermina Royo-Villanova. Jarrón plateado y botes, de El Globo Muebles. 

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Dormitorio principal

En el dormitorio, decorado con ropa de cama y cuadrantes retro, destacan la cómoda vintage y los tocados chic. Espejo, de Anmoder. Colcha y mesilla-taburete, de Antennae. Cuadrantes, de Textura. Cojines, de BSB. Cómoda adquirida en la feria Almoneda, de Madrid. Baúl, de El Globo Muebles. Tocados y cómoda, de Kala.

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Tocador y cómoda

Tocados diseñados por Fátima de Burnay, de venta en Kala. Cabezas, de Anmoder. Espejo ovalado, de La Pepa. Flexo, de Olofane. 

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Dormitorio infantil

La combinación de blanco y azul acentúa el estilo clásico de este ambiente, que se reaviva y actualiza con los cojines naranjas. Destaca el dúo retro formado por la mesilla, recuperada y pintada por la propietaria, y la lámpara de sobremesa. Lámpara, de El Apartamento. Sofá-cama y estor, de Ikea. Lámina abstracta, de Mompó, enmarcada en la tienda Fann. 

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Distribución

- Recurrir a complementos originales, como máscaras venecianas, zapatos de tacón o sombreros, y colocarlos en lugares muy visibles, personaliza la decoración. Para los menos atrevidos: cuadros de mariposas, una colección de jarrones de colores o alfombras superpuestas impactan y dan vida a los ambientes.
- Dar protagonismo a piezas de diseño espectacular. El aparador retro negro con las puertas multicolor en el salón o el espejo en la pared de la cama del dormitorio bastan para dar un aire más exclusivo a estos ambientes. La sensación de calidez la aportarán el resto de muebles y textiles.

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