Una casa clásica en Madrid

Los tonos claros de telas, complementos y muebles contribuyen a actualizar el aire clásico que marca la decoración de esta vivienda.

La ubicación de esta casa, en una tranquila urbanización a las afueras de Madrid, fue lo que impulsó a sus actuales propietarios, una joven pareja con un niño, a adquirirla: era una excelente oportunidad para huir del bullicio y el ajetreo de la ciudad. Por eso, a la hora de decorarla, buscaron transmitir esa paz y serenidad. La dueña tenía claro que se basaría en la paleta de los crudos, beis y tostados para crear ambientes frescos, naturales y muy tranquilos. Además, esta gama cromática encajaba a la perfección con el color de las paredes, un vainilla muy suave. Contó con el asesoramiento del equipo de interioristas de la conocida tienda de decoración Icíar de la Concha, que vistieron la casa con telas de sus colecciones. Después de estudiar distintos muestrarios, optaron por combinar diferentes estampados, todos discretos y de estilo clásico renovado. Por ejemplo, en el salón seleccionaron primero la tapicería de los sofás —un diseño a rayas en tonos crudos y blancos—, y a partir de ahí, escogieron el resto de coordinados: un estampado floral con el que tapizaron la butaca y confeccionaron las cortinas, y un tejido a cuadros para tapizar las sillas del comedor. En el dormitorio principal, optaron por una combinación de blancos y tostados.

En el cuarto del niño, querían una decoración que no resultara muy infantil, de esta forma no será necesario cambiarla a medida que crezca. Por eso, escogieron telas a cuadros vichy en verde y blanco, y cubrieron la pared con un papel a cuadros en tonos claros. En cuanto al mobiliario, los dueños eligieron piezas de madera laqueada o decapada en acabados claros, alternando diseños actuales con otros más clásicos. En la cocina y los cuartos de baño, el estilo de los revestimientos marcó el resto de la decoración. En la primera, los azulejos blancos y la cenefa de estilo tradicional se combinaron con armarios de color blanco y una encimera laminada en madera. Los tiradores en forma de barra y los electrodomésticos en acero inoxidable ponen la nota de modernidad. El baño principal, alicatado en color crema y con una encimera volada de mármol crema, se completó con un par de cestas de fibra vegetal para almacenar las toallas y un espejo con marco de madera que potencia el estilo predominante en la decoración. 

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El salón se decoró con muebles de madera laqueada en tonos claros.

Lo componen dos sofás, dispuestos en ángulo alrededor de una mesa de centro, y una butaca tapizada con la misma tela que se utilizó para confeccionar las cortinas. Tapicería a rayas (31,59 €/m); butaca (537,67 € sin tela) y cortinas (36,53 €/m). Todo, de venta en Icíar de la Concha. La mesa es de Mis Queridos Muebles.

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Para vestir el salón, se combinaron telas de diferentes estampados en tonos crudos.

Resulta una opción muy serena, perfecta para los muebles de estilo clásico, pintados o decapados en blanco y azul grisáceo. La alfombra es de Habitat.

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El rincón más luminoso del salón, delante de la ventana, se reservó para ubicar una zona de lectura.

Junto a la butaca se situó una librería baja decapada en blanco, de Calamobel (283 € en El Globo Muebles).

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El comedor.

Se amuebló con una mesa redonda y cuatro sillas. Esta solución, además de facilitar el paso, resta muy poco espacio.

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En la cocina se optó por una distribución lineal de los muebles.

Los armarios laminados en blanco se combinaron con una encimera de madera que, junto con los revestimientos, marcan el aire clásico de la estancia. Los tiradores y electrodomésticos de acero ponen la nota de modernidad.

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Una de las habitaciones se habilitó como cuarto de invitados,

con una cama nido adosada a la pared y un acogedor rincón de estudio.

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En el dormitorio infantil,

se realizó un zócalo en un tono vainilla, muy suave, y se remató con una original moldura de madera. El resto de la pared se cubrió con un papel pintado a cuadros; un diseño que, al no ser muy infantil, se irá adaptando a las edades del niño. Cómoda, de Casa y Campo. Cuna, de El Guiñol. Peluche y cesta, de VTV.

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El dormitorio principal se decoró en tonos tostados.

Para ello se eligieron muebles decapados en tono blanco, y se contrastaron con cortinas y ropa de cama que combinan diferentes estampados pero siempre en esta gama de colores. Cortinas, colcha y cojines, de Icíar de la Concha.

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Vista del baño del dormitorio principal.

Los lavabos van encastrados en una encimera volada de mármol. El espacio que queda libre bajo ésta se aprovechó con un par de cestas de fibra para almacenar las toallas y demás productos de aseo.

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COLORES NATURALES

Anima la gama de color blanco con detalles en tonos intensos que den viveza al ambiente. Éstos son de Valentine: PL-044 Silver, F 033 Arena Volcánica y A 057 Fresa Ácida.

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