Un piso de 105 m² en tonos naturales

Además de crear ambientes cálidos y luminosos, el fondo neutro contribuye a unificar la variedad de estilos y materiales que marca la decoración.

Cuando los inquilinos de este piso —un matrimonio brasileño— decidieron fijar su residencia en Madrid no quisieron desprenderse de sus muebles y objetos más queridos y optaron por traérselos. Tenían claro que ocuparían un lugar destacado en la decoración de su nuevo hogar, pero antes tenían que encontrarlo. Afortunadamente, en cuanto visitaron esta vivienda, de 105 m2, supieron que habían dado en el blanco.

Los techos altos y los ventanales del salón, casi de techo a suelo, no les hicieron dudar ni un momento. Sólo había un problema: la casa necesitaba un buen lavado de cara y, al ser alquilada, no era posible hacer grandes obras; pero eso no fue un impedimento. Decidieron acuchillar el parqué, para disimular sus imperfecciones y arañazos, y devolver a la madera su belleza y calidez. Además, las paredes se pintaron en colores neutros, jugando con distintas tonalidades según la luminosidad de cada estancia. Para el salón, que disfruta de abundante luz natural, se optó por un crema, que crea un atractivo contraste con el blanco de techos y carpintería. Sin embargo, el dormitorio principal, menos luminoso, se pintó en un tono pálido. En cualquier caso, son tonalidades cálidas y serenas que amplían el espacio y crean atmósferas naturales. Otra de las mejoras que se llevaron a cabo fue la instalación de nuevos puntos de luz, para lo que fue necesario bajar los techos.

Una vez terminados estos pequeños cambios, los inquilinos, con la ayuda de la arquitecta e interiorista brasileña Mara Chap Chap, comenzaron a plantearse la decoración de su casa. Buscaban crear ambientes contemporáneos, que transmitieran sensación de calor nada más cruzar el umbral de la puerta. Lo consiguieron con muebles de líneas sencillas, en distintos materiales —madera, fibra vegetal, metal y cristal—, combinados con tapicerías lisas que alternan tonos neutros con pinceladas negras, marrones y rojas. El matrimonio, tal y como se planteó desde el principio, quisó poner el toque personal y único en la decoración con complementos de plata, cerámica y textiles procedentes de Brasil, y otros que adquirieron en viajes a países asiáticos. Por último, grabados y pinturas abstractas y contemporáneas marcan, en muchos casos, la personalidad de los ambientes. Así, en el salón dos obras de gran formato presiden una de las dos zonas de estar del salón. 

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El salón se pintó en un suave y luminoso tono beis

que contrasta con el blanco de techos y carpintería. En su decoración se combinaron muebles de línea actual en distintos materiales, con piezas y complementos que viajaron con los inquilinos desde Brasil; como los pufs de piel o los cojines. Sofá, de La Continental. Mesa de centro, de Becara. Alfombra, de Gancedo. Los cuadros son de Fabia Delgado, el pequeño y de Cristina Sampere, el grande. 

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La planta alargada del salón

permitió situar dos zonas de estar. Frente a uno de estos ambientes, se colocó una consola de cristal y un espejo de grandes dimensiones, que amplía visualmente el espacio. Consola, de Javier Muñoz. Espejo, de La Continental. Baúles, de Casa & Jardín. 

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Vista de una de las zonas de estar del salón.

En este ambiente, para romper el equilibrio de los tonos neutros y crear un atractivo contraste se añadieron un par de butacas rojas y una mesa de centro de madera oscura. Sofá, de Becara. Mesa de centro, de Molteni. Butaca, de Javier Muñoz. Los complementos son de LaDecó y Las Aguirre. 

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Entre el salón y el comedor

se instaló una puerta corredera de dos hojas que permite independizar o comunicar los dos ambientes según sea necesario. 

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El dormitorio

se decoró en tonos naturales para lograr una atmósfera serena y relajante. El cabecero y la mesilla son de Becara. Cortinas, de la firma KAInternational. Lámpara, de La Decó. Edredón de seda azul, de Habitat. 

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En el dormitorio,

los armarios empotrados ocupan todo un frente. Sus puertas combinan molduras de madera laqueada en blanco, como el resto de la carpintería, con cuarterones de espejo, que aligeran visualmente el espacio. 

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Bajo la consola

-un diseño ligero de líneas depuradas- se colocaron dos baúles que permiten contar con más zonas de almacén y mantener revistas y libros ordenados. 

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En el cuarto de baño,

los lavabos van encastrados en una encimera volada de mármol blanco. El espacio que queda libre debajo se aprovechó con un par de armaritos con ruedas para almacenar las toallas y demás productos de aseo. Muebles, de Ikea. Toallas, de Sandra Marques. 

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PLANO

...la casa necesitaba un buen lavado de cara y, al ser alquilada, no era posible hacer grandes obras; pero eso no fue un impedimento. Decidieron acuchillar el parqué, para disimular sus imperfecciones y arañazos, y devolver a la madera su belleza y calidez.

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