Un piso con carácter desenfadado

Esta casa es toda una declaración de intenciones: rincones neo hippie, chill out de inspiración balinesa y piezas escogidas se traducen en un cóctel decorativo que refleja el carácter desenfadado e inconformista de sus habitantes.

La relación perfecta entre la casa y el exterior fue el punto de partida para la organización y decoración de este bajo barcelonés. La interiorista Mireia Pla, del estudio Vuong, así lo concibió en esta singular vivienda, donde la búsqueda de la luz se convirtió en prioridad absoluta. Tal objetivo se alcanzó mediante la instalación de cristales fijos, grandes puertas correderas, que cierran los ambientes exteriores, y tres amplias claraboyas realizadas en el techo de la cocina, que proporcionan claridad tanto a este espacio como a la zona de estar.

Destaca la distribución tipo loft, con el baño como único espacio independiente, y un interesante juego de alturas que garantiza cierta intimidad en algunas zonas sin perder la esencia de libertad y la energía positiva que transmiten los espacios diáfanos. El patio exterior, concebido como una zona de estar al aire libre, es la fuente de estas buenas vibraciones; su espíritu chill out, informal y divertido, nace en este espacio, se cuela en la vivienda y se transmite al resto de la decoración. Allí paredes blancas y suelos de madera de haya natural acogen un interiorismo único y muy personal.

Cabe destacar la elevada altura de los techos originales de la vivienda, que permitió jugar con los distintos niveles sin llegar a duplicar la planta. En lugar de esto se creó un altillo, con una estructura similar a un cubo con el frontal lacado, que acoge en su interior el dormitorio. Este espacio, decorado en blanco y con toques morados, alcanza un grado mayor de sofisticación, pero sin abandonar el tono informal del resto de la casa. Además, rentabilizar los metros hacia arriba permitió crear un nivel inferior —ubicado justo debajo del cubo-dormitorio— donde se ha organizado un cuarto de invitados.

El cuarto de baño es la única zona de la casa independizada mediante una puerta corredera. Su superficie, algo reducida, se aprovechó al máximo gracias a un mueble de gran capacidad y a una generosa ducha de obra en cuya pared se instaló una hilera de cristal de pavés para permitir la libre circulación de la luz hacia los otros ambientes.

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Un estar en el patio

La zona exterior, concebida como un chill out, se elevó sobre una plataforma en microcemento pulido donde se asienta el sofá de obra. Alfombra tipo kílim y pufs de fibra, de Ikea. Mesa de centro y cojines, de Filocolore. Sillas de hierro pintadas en blanco, de Luzio. 

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Comedor exterior

A continuación de la zona de estar en el patio, y al más puro estilo oriental, se organizó un comedor equipado con una mesa y unos bancos importados de Bali. 

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Un salón muy singular

Los materiales naturales, como la piel, la madera sin tratar o la fibra vegetal son protagonistas en el salón, incluso la tarima de haya natural aporta calor. En contraste, triunfa el blanco en paredes, textiles y parte de los muebles. Sofá, de Ascensión Latorre. Cojines, de Lu-Ink. Mecedora, de Ikea. Mesitas diseñadas por la interiorista. Cuadro, de Rosa Roca. Alfombra adquirida en Argentina. 

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Zona de tertulia

El espacio de tertulia es un ambiente de la vivienda donde se respira eclecticismo. Está compuesto por un sofá de aire vintage, en terciopelo verde dorado, unas mesitas de troncos muy country, un flexo retro y un cuadro naif que se desmarca del resto de estilos. Sofá de Ascensión Latorre. Mesitas diseñadas por la decoradora. Cojines, de Lu-Ink. Cuadro, de Rosa Roca. 

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Un comedor con toques exclusivos

El diseño irrumpe en el comedor con las sillas de la familia Plastic Chair, de Charles Eames; un contraste que favorece el equilibrio general y enriquece la presencia de otros estilos. La mesa del comedor, diseñada por Mireia Pla, es de madera maciza lacada en blanco. Lámpara de techo, de DK Home. Portafotos de acero en forma de palmera, de Vinçon. Cuadro, de venta en Cado. 

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La cocina se conecta con el patio

La correcta elección de cerramientos fue clave para lograr la sensación de unidad entre interior y exterior. La transparencia de las puertas correderas permite, además, que la luz fluya y que circule también por los grandes lucernarios de la cocina. El resultado: una sensación de amplitud inigualable. 

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Una cocina funcional

Muebles de la cocina, de Ikea. Mesa de teka diseñada por Mireia Pla. 

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El altillo

Los altos techos ayudaron a paliar la falta de metros mediante una estructura elevada, lacada en blanco igual que las paredes, donde se ubicó el dormitorio.

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Zona de estar

Debajo del altillo se creó una zona de estar más íntima, con una pared revestida por un collage de papeles pintados; ideas originales para crear espacios muy especiales. Tatami, de venta en Futon Espai. Cojines, de la firma Natura Casa. 

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Dormitorio principal con estilo

Es fantástica la coquetería que destila el dormitorio; con una base decorativa sencilla en blanco, que realza la presencia de piezas tan llamativas como el cabecero, la lamparita de sobre mesa o el cuadro en formato XL. El cabecero, con tapicería capitoné en color morado, es un diseño de Mireia Pla. Ropa de cama y cojines, de Filocolore. Cajas debajo de la cama, de Ikea. Maxi lienzo, de Eurocuadro. 

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Detalles que decoran

La recuperación de algunos muebles que lucen ahora nuevos acabados, más la presencia de piezas muy sofisticadas crean rincones únicos, que merece la pena destacar. La mesita de noche fue restaurada por la decoradora. Lámpara, de Casa Bella Collection. Aplique, de Cottage. Ropa de cama, de Filocolore. 

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Cuarto de baño

La sobriedad y su buena organización definen el cuarto de baño, pequeño pero muy bien equipado. Destaca el mueble corrido con los lavabos, de poco fondo, pero que llega casi hasta el suelo para ofrecer mayor capacidad. Sanitarios de la firma Roca. El mueble es un diseño de la interiorista. 

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