Un loft en 48 m²: factory chic

El punto de partida era el clásico en estos casos: techos altos, ladrillo visto y ausencia de tabiques. Con su decoración —un mix de colores y trucos infalibles— se lograron ambientes acogedores, coquetos y vitales.

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Decoración energética

Vital y con impacto en la decoración, el azul eléctrico de la butaca y el baúl vintage brillan con luz propia. El truco para que destaquen: el contraste con el cojín anaranjado y el papel coral. Butaca, de Designers Guild, en Usera Usera, con cojín, de BoConcept. Mesas: cubo, de Usera Usera; cuadradas, de Zara Home y velador, de Dedon. Alfombra, de A Loja do Gato Preto.

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Decoración: ¿Todo tiene look industrial en un loft?

El espacio diáfano y los techos altos están ahí, pero la decoración es una cuestión personal. Aquí, en la zona de estar, hay tanta diversidad de colores que se crea un ambiente vital y alegre, casi primaveral. Al fondo, la pared de la cocina, toda en negro, fiel al concepto factory. Sobre las mesas: maceteros blancos, de Ikea; y bandejas mini, de Usera Usera.

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Estética loft

Mobiliario negro con grafiti de tiza, tuberías reales, pero con uso decorativo, y un fondo de ladrillo visto acabado en blanco. ¿Un loft en el SoHo? Con ingredientes así podría ser. A esta cocina, bien equipada, no le falta nada. Abierta al salón, electrodomésticos y muebles se distribuyen en línea, y se separan de la zona de estar mediante una mesa rústica, muy práctica para desayunos y comidas, y para completar la superficie de encimera. A destacar: el zócalo y la franja del suelo en amarillo, como las señales que advierten de tramos en obras. Cocina, de Zanussi. Accesorios, de Ikea. Tuberías de cobre y grifos, utilizados como colgadores, de Leroy Merlin. Mesa, de El Globo (488 € aprox.). Debajo, cajas de madera y pizarra (24,70 € c/u en Los Peñotes).

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Esencia factory

¿Una lámpara con pantalla de cobre? En los primeros lofts, ubicados en naves y fábricas abandonadas, los metales estaban presentes en instalaciones de todo tipo, como los tubos de ventilación y las tuberías. También la madera y el cemento -en vigas, estanterías y suelos- solían quedar a la vista. Cuando se rehabilitaban, si su estado era aceptable, formaban parte de la decoración. En los lofts actuales hay más flexibilidad, pero si se quiere crear una atmósfera fabril, los muebles y los complementos de metal y madera natural no deben faltar. Una idea: un techo alto pide lámparas colgantes, con varios metros de cable, y diseño industrial. Pantalla Gnejs, de Ikea, imitación a cobre. Platos y boles, de El Almacén de Loza.

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Zona de cama

Un diseño green con palés recuperados. Son la base para el colchón y, colocados en vertical, forman el cabecero. Éste, con una manita de pintura, de Bruguer, y las plantas, de Los Peñotes, se convierte en un jardín vertical. Colcha blanca y cojines con raya y moteado, de Textura. Plaid verde y sillita, de Filocolore. Tela con patchwork, de BoConcept. Estores, de Leroy Merlin.

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Collage de papeles en las paredes

Después de empapelar, suele sobrar algo de papel; suficiente como para decorar un rincón del dormitorio. Aquí se combinaron retales de varios modelos y se colocaron en aparente desorden. El resultado: un toque de femineidad y mucho dinamismo. Al igual que el palé, convertido en cabecero, este collage supone un reciclaje con estilo. Si no tienes retales, alterna papel y pintura; aprovecha los baratillos que organizan las firmas textiles o pregunta en las tiendas especializadas; a veces tienen un pequeño outlet de temporadas anteriores. Papeles, de Sanderson, en Gancedo: de rayas (59 €/rollo de 0,50 x 10 m) y con motivos orientales (102 €/rollo de 0,78 x 10 m). Marcos y cojines con mix colorido, de A Loja do Gato Preto.

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Plus de frescura en el baño

Como en la mayoría de lofts, el baño es el único espacio independizado con tabiques. Su decoración apuesta por el color y el frescor que se respira en el dormitorio y que llega a la zona de lavabo, donde los verdes y el blanco se superponen. Cortina de ducha, de A Loja do Gato Preto. Mueble de lavabo de la serie Lillangen y espejo Levanger (69,99 €); de Ikea.

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