Un elegante piso con 'look dandi'

Sobriedad, funcionalidad y elegancia son las claves deco de este apartamento madrileño, que su joven propietario decidió reformar para su uso y disfrute.

Apartamento madrileño
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

La falta de almacenaje y una cocina cerrada y poco práctica fueron el punto de partida de la reforma de este apartamento madrileño, ubicado en una urbanización con zonas comunes muy completas, pero calidades interiores básicas. La vivienda, dotada de salón-comedor, cocina, dormitorio y baño, ya presentaba algunos acabados algo deteriorados, a pesar de que era relativamente nueva. Su joven propietario buscaba mejorar no solo su funcionalidad, sino también la estética de la casa, fundamentalmente para su disfrute actual sin descartar la posibilidad de venderla o alquilarla en un futuro.

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Sabia mezcla
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

Un mix de texturas y estilos conviven en armonía en la zona de estar y proporcionan al ambiente un tono masculino. Algodón, terciopelo y piel se reparten en diseños modernos y vintage, pero siempre con un look clásico afín a su propietario.

De líneas sencillas
La sobriedad del sofá, en tonos naturales, se dinamiza con una butaca tapizada en piel y un banco de terciopelo azul, a juego con los cojines. Todo delimitado por una alfombra vintage en tonos verdes. Como mesa de centro se eligió un diseño de mármol con estructura metálica.

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Visto y no visto
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

Con el fin de independizar el salón de la cocina, situada en la entrada, se levantó un tabique separador. Sobre él se dispuso un espejo envejecido XL apoyado en el suelo, que sirve para ampliar la zona de estar y ocultar el cuadro eléctrico.

Un mueble bajo para la tele
El joven propietario dedica gran parte de su tiempo libre a ver películas y series. Como el tamaño del televisor es considerable, se eligió un mueble volado que oculta todos los periféricos relacionados con la pantalla (barra de sonido, disco duro…), que solo quedan a la vista cuando se utilizan.

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El tiempo se detiene
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

El mueble del televisor se decoró con accesorios ligeros realizados en cristal, en este caso una colección de relojes de arena. En la pared se colgaron dos fotografías antiguas, con imágenes deportivas reveladas en blanco y negro.

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Espacios cálidos
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

El suelo original estaba bastante deteriorado en toda la casa, por lo que se sustituyó por un laminado de tabla grande en roble, con rodapié recto de 12 cm, que se pintó en blanco como las paredes. Así se logró un ambiente cálido y actual.

En contraste
Cerca del ventanal se dispuso el comedor, bañado por la luz natural. En el techo, una lámpara dorada con tres globos transparentes aporta al espacio un plus de sofisticación. Un bonito árbol de interior separa visualmente el comedor de la zona de estar.

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Asientos de autor
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

Aunque el piso no es muy grande, a su propietario le gusta organizar reuniones con sus amigos. En el comedor se mezcló una mesa robusta de roble con cuatro sillas de diseño impecable, que aportan carácter a la zona. Sillas modelo Comback, de la diseñadora Patricia Urquiola para Kartell.

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Accesorios ligeros
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

Para no sobrecargar la zona, en los extremos del mueble se dispusieron complementos livianos, como este juego de botellas de cristal en tono humo.

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Mesa de desayunos
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

La encimera de la cocina se convierte en una península que hace las veces de barra de desayunos. Iluminada por una lámpara suspendida, se completa con unos taburetes altos.

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Abierta
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

La cocina, situada junto a la entrada, estaba cerrada en su origen y casi no tenía zonas de almacenamiento. La arquitecta Helena Martín la convirtió en la estrella de la casa: abierta, en blanco, con armarios arriba y abajo y con una barra de desayunos que la separa del recibidor.

Frente protegido
Los muebles, de madera lacada en blanco, líneas rectas y ausencia de tiradores, se dispusieron tanto en la zona inferior como en la superior hasta llegar al techo. En la zona del fregadero se instaló una encimera con veta de mármol que también reviste el frente para facilitar la limpieza a la hora de cocinar. Encimera modelo Estatuario silk, de Neolith.

Una deco muy sutil
Un par de fotografías de manos en blanco y negro decoran la única pared libre de la cocina. Frente a ellas, el tabique que la separa del salón oculta un armario para abrigos, un escobero y la nevera. El resto de electrodomésticos están panelados, a excepción del horno y el microondas, de cristal blanco.

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Preservar la intimidad
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

Una puerta corredera conduce desde la zona de estar al dormitorio. Ésta permanece cerrada cuando acuden visitas para que su interior quede a resguardo de miradas indiscretas. Al deslizar la hoja, lacada en color blanco, se mimetiza con la pared.

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Capitoné
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

El dormitorio, neutro y sencillo, cuenta con una cama con cabecero tapizado en lino, diseñado por Helena Martín. A ambos lados se dispusieron unas mesillas en mármol y metal negro, de Zara Home, al igual que las lámparas de mesa, con un diseño ultra ligero.

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Armario ropero
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

A la izquierda del dormitorio se creó un generoso armario en forma de L de suelo a techo, con frentes lacados en blanco, uñero vertical e interior acabado en gris claro. En el suelo, a los pies de la cama, se colocó una alfombra vintage en tonos burdeos.

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Bien aprovechado
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

Un hueco que quedaba libre entre la mesilla y la ventana se utilizó para colocar una pequeña cómoda de madera que amplía las zonas de almacenaje. Un cuadro y un jarrón dorado decoran su superficie.

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Con ducha acristalada
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

Desde el vestíbulo se accede al baño. En el frente de lavabo, se instaló un espejo iluminado sobre un bastidor y una hornacina, de Neolith Nero Marquina. Un mueble suspendido acoge el lavabo. Porcelánico Legend blanco, de Roca. Lavabo y plato de ducha, de Corian by Dupont. Griferías empotradas, de Grohe. Mueble, de Durian.

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Plano de la vivienda
JUAN CARLOS MARTÍNEZ

La arquitecta Helena Martín se puso manos a la obra y decidió intervenir en primera instancia en suelo, puertas y pintura, y conservar solo las ventanas. Se eligió un pavimento laminado en roble que discurre por toda la casa, y se pintaron las paredes y las puertas de blanco. El siguiente objetivo fue mejorar el aspecto de la cocina, que al estar junto a la entrada, debía dar una excelente impresión.

Su nueva distribución fue diseñada a conciencia por la arquitecta: abierta, con muebles blancos que dieran luminosidad, electrodomésticos ocultos y una funcional barra de desayunos. Además se creó un práctico tabique para separarla del salón con doble funcionalidad en su capacidad de almacenaje: por la parte del estar sirve para instalar el cuadro de luz (oculto por un espejo XL), mientras que por la cocina se convirtió en un generoso armario para guardar abrigos, artículos de limpieza y colocar el frigorífico panelado. El trabajo de carpintería, todo un éxito.

También se modificó la distribución del cuarto de baño, situado en la entrada frente a la cocina. El objetivo primordial era abrir un nuevo acceso en el vestíbulo y clausurar el del dormitorio, donde estaba en origen. Con ello se preservaba la intimidad del dueño cuando recibiera visitas. Este cambio afectó positivamente a la zona de descanso, ya que la antigua puerta del baño se convirtió en una pared más y se aprovechó para colocar un nuevo armario ropero que duplica las zonas de almacenamiento.

Por último, se cambió la ubicación y el diseño de los radiadores por otros planos, de dimensiones especiales, y en color grafito. En cuanto a la decoración, se buscó un aire clásico renovado, atemporal, una atmósfera sobria y masculina, afín a su dueño.

www.helenamartin.es

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