Una casa al sur de Mallorca

Aunque conserva su encanto de casa payesa, se reformó para que fuera más cómoda, lo que permite disfrutar de ella y de su entorno todo el año.

La propietaria de esta antigua casa payesa confió en la experiencia del arquitecto mallorquín Arnau Panadés cuando decidió reformarla. El objetivo era convertirla en una vivienda más moderna, que contara con todas las comodidades de hoy, pero sin perder su esencia rural ni su encanto; y así ha sido.

La casa, vista desde el exterior, mantiene la fachada de piedra e, incluso, los árboles frutales que ya había, pero ahora incorpora mejoras importantes que permiten hacer más vida al aire libre. Entre ellas destacan la habilitación de dos porches, la construcción de una piscina elevada e integrada en el entorno, y la instalación de un gran acristalamiento de hierro que, ubicado en un paso abovedado —antes destinado a almacén—, supone una generosa entrada a la luz natural y abre “literalmente” la casa al paisaje. Respecto al interior, el arquitecto modificó la distribución para hacerla más funcional. Los dos espacios que más ganaron con los cambios fueron la cocina y el salón, ya que ahora cuentan con más ventanas y metros. La razón es obvia: son estancias donde se pasa mucho tiempo, y además, son el lugar de reunión para estar con la familia y los amigos. Por ello, la cocina es, en realidad, algo más. Se puede decir que la vida en la casa gira en torno a ella porque es un espacio diáfano donde la zona de trabajo comparte espacio con un comedor y una zona de estar; pero además, tiene entrada directa desde la calle y un acceso al porche que antecede a la piscina.

Está decorada, como el resto de los ambientes de la casa, con la simplicidad de un estilo rústico actualizado y funcional; en el que se apuesta por el blanco en paredes y techo, y por un pavimento cerámico que imita las baldosas de barro cocido. Una combinación muy acertada que crea espacios luminosos y al mismo tiempo acogedores y que, además, da continuidad a los diferentes ambientes de la casa. En el salón y el dormitorio lo que más destaca es la naturalidad de la decoración, basada en la mezcla de tapicerías en tonos crudos con muebles rústicos realizados en madera natural. Aquí, como en la cocina, la presencia de la luz natural va inundando los dos ambientes y logra conectar el interior con el exterior.

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Vista del porche con un comedor al aire libre.

Aquí destaca el gran arco y el paso abovedado que conduce a la cocina. A la derecha de la foto, la valla que separa esta zona de la piscina. Las sillas de teca y la mesa con pie de hierro son de Tempo Mobles. 

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La casa mantiene la fachada de piedra original e, incluso, los árboles frutales.

En la imagen, otro de los porches de la vivienda del que arranca una escalera que conduce a su tejado, que se utiliza como solárium cuando llega el buen tiempo, y también como mirador. 

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La piscina se integra en el paisaje que la rodea.

Situada en un nivel más bajo que el resto de la casa, se funde con el horizonte y el entorno de forma natural. Además, es un excelente mirador desde el que disfrutar de las puestas de sol. Cojines y bandeja, de Ikea. 

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La zona de estar se orientó hacia la entrada de luz natural.

Además, para conectar el interior con el exterior, los sofás se colocaron enfrentados a ambos lados de la puerta que conduce al porche; mesa de centro y librería en cerezo; todo, de Tempo Mobles. 

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Buena idea

El color blanco, que inunda todo el salón, y la altura del techo multiplican la luz natural y crean la sensación de mayor amplitud.

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La cocina y el comedor comparten un espacio

que resulta acogedor por la combinación de la madera de roble de los muebles de Xey, de venta en Cuinart, y los revestimientos rústicos. Mesa y sillas, de Tempo Mobles. Lavavajillas, de Siemens. 

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En el dormitorio se realizó una gran hornacina que sustituye al cabecero tradicional.

Para decorar la habitación se combinaron varias texturas y se mezclaron tonos crudos con tostados. Mesa, lámpara, cojines y cortinas; de Tempo Mobles. 

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En el dormitorio

El vano rematado con un arco, que destaca por sus dimensiones y enmarca la puerta del baño, separa la zona de descanso del vestidor. 

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En el baño destaca un lavabo semiempotrado en un mueble de madera.

Su diseño recuerda a una bañera antigua y sus medidas especiales permiten la instalación de dos grifos con mandos en aspa. 

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El plano muestra la división de la casa en dos zonas diferentes, que forman una L.

La que ocupa más superficie y tiene planta cuadrada se compone de un recibidor, que conduce a dos dormitorios y al salón; y el dormitorio principal. La segunda zona es un espacio alargado y diáfano con cocina, comedor y zona de estar.

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