Una casa mimetizada con la montaña

La conexión de esta vivienda con su entorno natural es tan intensa que se percibe con los cinco sentidos. Los interiores abiertos y la comunión de materiales fueron la clave para lograrlo.

Como si puertas y paredes no existieran, la nueva concepción de esta vivienda integra la belleza de la montaña hasta en el último rincón de su interior. Un objetivo alcanzado por el arquitecto Jaume Coll Fulcará, de Coll i Fulcará Arquitectos, en esta casa edificada por la empresa Construcciones Porfit. Grandes profesionales que consiguieron impregnar los espacios del silencio que se percibe en el entorno hasta crear una fuerte conexión con la naturaleza. La original combinación de materiales —en especial en el caso de los revestimientos— como el canto rodado, el gres que imita barro natural o la pizarra, dan como resultado interiores plenos de un indiscutible estilo propio.

Responsable también de este éxito fue la original estructura de la casa, con distintos niveles de altura, retranqueos en algunas zonas y diseños arquitectónicos únicos, como la librería del salón con chimenea integrada. En la misma línea, funcional y estética, los arquitectos idearon una forma de comunicar interior y exterior mediante ventanucos y vanos con cristales fijos que se suceden a lo largo de los ambientes y que, además de luz natural, permiten disfrutar de la vegetación desde cualquier punto. Mención aparte merecen, por supuesto, los enormes ventanales, entre los que destaca el de la zona de estar, formado por varios cuerpos y coronado por un cristal fijo en forma de arco.

En el otro extremo de la vivienda se organizan lo que podríamos denominar como espacios funcionales: comedor, cocina y, si se desea, porche con un comedor al aire libre. Tres ambientes muy diferentes, aunque en permanente unión voluntaria, gracias a la sustitución del tabique frontal por una cristalera gigante, de total apertura, que da paso al exterior. Este espíritu ecológico y natural que lo impregna todo se tradujo en una decoración basada en la sencillez de lo práctico, en el orden implacable como método de relajación y como medio para dejar fluir los mensajes de la naturaleza sin obstáculos. La ausencia de elementos superfluos y la escasez de adornos son un ingrediente más de la apuesta por lo esencial como modo de vida en una casa pensada para huir del estrés y la monotonía de las ciudades.       

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Comedor en la terraza

El comedor y el porche se comunican por completo gracias al enorme ventanal de apertura total que se instaló entre ambos. El espacio creado para comer o cenar al aire libre se convierte en una estancia más. Mesa, de Fermob. Sillas de tijera, de Habitat. Mantel, de Filocolore. Flores artificiales, de la firma Sia.

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Una casa para vivir al aire libre

El placer del silencio y la fantástica panorámica sobre el puerto hacen del porche el núcleo de esta vivienda, un espacio de reunión para los largos días y las noches estivales. Mesa modelo Rendez Vous, de Fermob. Sillas, de Habitat. Mantel, de Filocolore. Flores, de Sia. Bandeja, de India & Pacific. 

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Porche y jardín

La belleza del entorno impulsó a los propietarios a mantener en el porche y el jardín el toque rural y agreste de la zona, con muebles acordes a ello. Mesita baja y sillas a juego de hierro forjado y acabado en blanco, de Casa. Los cojines son de la misma tienda.

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Un salón con buenas vistas

La ubicación privilegiada de la casa hacía necesarios ventanales tan amplios y despejados como los del salón, rematados en forma de arco y con la posibilidad de mantener los estores recogidos. Es la mejor forma de comunicar interior y exterior, incluso, en los meses más fríos del año. Lámpara, de Foscarini. Cortinas, de Ikea. Puf, de Designers Guild.

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El suelo de la casa marca la pauta

Una base de canto rodado muy cuidada reviste casi por completo los suelos de toda la casa; los diferentes ambientes se delimitan por baldosas de gres que forman amplias alfombras permanentes de fácil mantenimiento. Sofá, de Meridiani. Mesa de centro lacada en blanco, de Celda. Almohadones, de Filocolore, Coco-Mat, India & Pacific y Lu Ink. Suelo empedrado, de Tercocer. Losetas, de Concorde. 

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Un estar muy acogedor

Soluciones arquitectónicas tan acertadas como la composición que forma la chimenea, la estantería y el cristal fijo integrado hacen única y personal esta vivienda. Gracias a esta cristalera, desde cualquier ángulo del salón se pueden ver el cielo y los árboles. Mesa modelo Equi, de Celda. Adornos, de Lu Ink. Colchonetas en el suelo, de venta en Coco-Mat.

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Un comedor muy cálido

Junto al comedor interior se ubicó una segunda chimenea con cassette y zona de leñera contigua que favorece las largas sobremesas también en invierno. El frente, en lugar de integrarlo, se resaltó con un revestimiento de pizarra. El banco de obra y la mesa de comedor fueron realizados a medida. Cojines y pufs, de Designers Guild. Lámpara, de la firma Foscarini.

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Cocina y comedor, espacios comunicados

La original planta de la vivienda -con marcadas irregularidades en su distribución- se aprovechó al máximo al instalar la cocina en uno de los espacios más complicados.  

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Elementos de unión

Los tabiques delimitan el acceso, la comunicación con el comedor y la organización de sus elementos.   

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Los muebles de la cocina

Armarios de cocina estratificados en blanco y realizados a medida. Electrodomésticos, de la firma Teka. Losetas, de Grespania. 

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En el dormitorio, sólo lo necesario

La sencillez y funcionalidad de los muebles que componen el dormitorio suponen un plus de descanso y relajación. Cama y mesillas de noche, de Zanotta. Lamparitas modelo Monroe, de la firma Artemide. Colcha blanca, de Filocolore. Plaid naranja, de Luzio. Almohadones, de Lu Ink. Ventilador de techo, de The Modern Fan Co. 

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Un cuarto de baño muy luminoso

La elección del color blanco tanto para las paredes como para el techo y la encimera fue un recurso muy acertado para ganar amplitud visual y máxima luminosidad. Encimera modelo Blanco Zeus Extreme, de Silestone. Toallas y accesorios de baño, de Filocolore.  

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Plano y distribución de la vivienda

- El prodigioso entorno natural y la luz son tesoros que se perciben a través de los grandes ventanales.
- La mezcla de revestimientos encuentra su nexo en el blanco elegido para carpintería, paredes y techos.
- La alternancia de materiales favorece el dinamismo e invita a la mezcla de diversos estampados.

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