Rehabilitar con encanto una casa rural

Rehabilitar una casa rural resulta más fácil de lo que parece cuando se tienen las ideas claras: en este caso, convertirla en un hogar confortable con piezas que destacan por la originalidad.

Rehabilitar una vieja casa de pueblo, enclavada en el Ampurdán, sin perder un ápice de su encanto tradicional era el objetivo que se marcaron sus dueños: una joven pareja con dos niños. La misión recayó en el estudio Lizarriturry Tuneu arquitectos, que siguieron a pies juntillas los deseos de sus clientes a la vez que les proponían sus mejores ideas para ganar en amplitud.

Así, por un lado, respetaron la arquitectura exterior y los acabados interiores que presentaba inicialmente la casa de tres plantas: pavimento de toba recuperada típico de la zona, techos abovedados, ventanas de madera… Mientras que, por otro, apostaron por reivindicar los espacios diáfanos, como si de un loft urbano se tratara. Dicho y hecho. El comedor y la cocina se hicieron uno, al igual que el dormitorio principal y el salón. Las tres plantas de la casa se dividieron a placer. En la entrada de la planta baja se dispuso un gran recibidor cuya amplitud se aprovechó para colocar una mesa que hace las veces de mini despacho. A continuación se encuentra la cocina-comedor, que evita desplazamientos incómodos. Se completa con un pequeño balcón y un aseo.

Una sencilla escalera conduce a los pisos de arriba. En la primera planta se hallan los dormitorios (principal e infantil), un baño y el salón. Y en la segunda, se ubicó un pequeño altillo y una generosa terraza chill out donde disfrutar de unas vistas maravillosas y prácticamente hacer la vida en verano. En ella se diseñó un banco de obra que hace de mirador y en cuyo disfrute la familia y sus invitados pasan las horas. El resultado de la reforma fue un rotundo éxito. No es de extrañar que sus dueños, orgullosos de su nuevo hogar, terminaran por llamarle Ca La Bonica; no hay más que añadir…       

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Terraza chill out

Para aprovechar las magníficas vistas de la terraza se diseñó un largo banco de obra que hace las veces de mirador. Al fondo se divisa la puerta del altillo guardamuebles. A la entrada, una estantería con puertas permite tener los libros -o el café- a mano. Banco de obra diseñado por Lizarriturry Tuneu. Mesa, de Teklassic. Sillas de teca, de La Bòbila. Cojines y plaid, de Luzio. Puf, de La Inmaculada Concepción

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Ventanal en arco

El acabado tradicional de las ventanas se respetó, ya fueran cuadradas o como ésta, de arco. La luz que traspasa los visillos livianos permite disfrutar de la lectura en el sofá. La doble cortina de algodón, en blanco y granate, de Ikea, aísla del frío durante la noche.

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Cojines vivarachos

Si en el sofá predominan los tonos crudos, dispón unos cojines de distintos tamaños y fórralos con retales sueltos: a rayas, de flores... que alegren el ambiente. Siempre respetando la misma gama cromática.

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Asiento con solera

Dos esfinges de piedra halladas en el jardín se han recuperado como base para realizar un práctico banco en un rincón del salón. Sobre ellas se colocó una balda de madera, y unos mullidos cojines en gris hicieron el resto. Este banco también se podría ubicar, por ejemplo, en el recibidor. 

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Dormitorio y salón comparten espacio

Situado en la primera planta, el dormitorio principal comparte espacio con el acogedor salón formado por un sofá y una singular mesa de centro, a ras de suelo. Sofá, de India & Pacific. Cojines, de Luzio. Alfombra, de Zara Home. Butaca años 60 y lámparas de pie y sobremesa, de Antique Boutique. Pufs de mimbre pintados de color blanco, de Ikea. El cabecero de la cama en madera y la mesa de centro, realizada a mano, son diseños de Lizarriturry Tuneu. Estufa danesa Morso, de Ferro i Foc de Palafruguell.

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Una mesa por los suelos

Unas cajas de madera que, en su origen, albergaron cava se han unido en forma de cuadrado y ahora su interior sirve para colocar libros, discos o velas. A ras de suelo, hace las veces de mesa de centro.

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Cocina con tradición familiar

La antigua mesa redonda de madera maciza que preside el comedor es heredada, al igual que el mueble bajo convertido en vitrina. Al fondo, la moderna cocina, diseñada por Lizarriturry Tuneu, con horno, de Neff. Campana y placas, de Gaggenau. Alfombra de esparto, de Batlle en La Bisbal. 

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Detalle de la entrada a la cocina
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Prácticas estanterías en la cocina

Para tenerlo todo a mano, Lizarriturry Tuneu diseñó estas sensacionales estanterías blancas con puerta para preservar su interior. Bajo el fregadero, una balda -o el propio suelo de toba recuperada- sirve para depositar el menaje más utilizado a diario. Cocina diseñada por Lizarriturry Tuneu con mobiliario especial, de Deulonder: encimera de madera de roble americano; fregadero de microcemento. Lámpara flexo, de Otranto y aplique, de Deulonder. 

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Cocina americana

La cocina está perfectamente integrada en el comedor, y todo gracias al discreto diseño del mueble negro, de Deulonder, empotrado en la encimera de roble americano. La mesa siempre dispuesta para el día con flores y para la noche, con velas. Sillas, de venta en La Inmaculada Concepción.

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Orden en la cocina

Almacenamiento extra: Cuando no cabe todo el menaje en los muebles de cocina hay que inventarse nuevos lugares de almacenamiento. Coloca unas baldas en la pared y crearás unas estanterías donde organizar los condimentos o la vajilla de diario. Ten la encimera despejada para trabajar lo mejor posible. Dispón de un contenedor en un lateral para tener los cuchillos de cocina a mano. Si la cocina y el comedor están unidos, ten siempre a mano velas perfumadas para eliminar humos y malos olores. En el caso de que no cuentes con lámpara de techo sobre la encimera, utiliza luz directa: un aplique, un flexo, etc.
Contenedores básicos: olvídate de guardar los cubiertos en cajones, tenlos siempre a mano y bien organizados en simpáticos cubiletes metálicos, como éstos, de Ikea, para cucharas, cuchillos, tenedores y utensilios de cocina.

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Apuesta básica en el dormitorio infantil

El dormitorio infantil es lugar de descanso pero también de juegos; por eso, se optó por el mobiliario básico, una alfombra para gatear y una mesa para las primeras lecturas y dibujos. Cuna y estantería, de Ikea. Dosel, de Habitat. Mesa y sillita, de Nobodinoz.

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Calidez en los materiales

La calidez de la madera y la pureza del blanco convierten las habitaciones en lugares acogedores. Ropa y cojín, de Luzio.

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Mesilla improvisada

Cuando en el dormitorio no hay sitio para la tradicional mesilla de noche, apila unos cuantos libros, uno encima de otro, hasta la altura de la almohada. En lugar de situar sobre ellos la lámpara, coloca un foco orientable a cada lado del cabecero y... ¡ya tienes un problema resuelto!

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Adornos diferentes

Unos frascos de cristal bonitos, un azulejo pintado a mano o un sencillo florero son algunas ideas para decorar la superficie de una tradicional estufa de hierro y sustituir así los típicos marcos de fotos.

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Líneas rectas en el cuarto de baño

Para el baño se propuso un estilo rústico con muebles de microcemento coloreado. Destacan las líneas depuradas en la decoración y el respeto de elementos estructurales, como las contraventanas. La original encimera del lavabo se prolonga en forma de un práctico banco. Espejo con marco de madera, de Habitat. Lavabo de gres, de Raventós de Fonteta. Sanitarios, de Roca.

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