Una casa de verano en el sur

La idea de disfrutar de más tiempo al aire libre es clave para entender esta vivienda gaditana en la que el salón se prolonga hacia el porche.

Los propietarios de esta vivienda, situada en la urbanización gaditana de Sotogrande, se plantearon su decoración con criterios básicamente prácticos. La adquirieron para pasar en ella el verano con su familia y para tener la posibilidad de invitar a sus amigos a disfrutar de las excelentes playas de la zona.

De ahí que renunciaran a colocar muebles delicados que exigieran un mantenimiento primoroso. Su filosofía de las vacaciones se resumía en pasar la mayor parte del tiempo en el exterior; por eso, una de las zonas más cuidadas fue el porche. Situado a continuación del salón, se organizó con una acogedora zona de estar y un comedor con mesa extensible para ampliar el número de comensales cuando fuera necesario. Además, la zona de estar se protegió del sol con unas cortinas de loneta —resistentes y fáciles de lavar— colgadas de una barra y sujetas por el bajo con un cable de acero para impedir que el viento las haga volar y moleste a quienes descansan en las hamacas o el sofá esquinero.

Los dueños también se plantearon una distribución que les permitiera reunir a muchos invitados al mismo tiempo. La solución fue encargar unas puertas correderas con cuarterones de cristal para separar el porche del interior, de manera que, si en algún momento se quería ampliar el salón, bastaba con abrir la puerta y prolongar visualmente el espacio hacia la zona de estar exterior. Esta sensación de continuidad se logró, también, en las dos zonas de comedor: además de ubicarlas una a continuación de la otra, se amueblaron con el mismo modelo de sillas, lo que unifica aun más ambos ambientes.

La paleta de color fue otro de los elementos decorativos que más se cuidó en la casa. La idea era integrar en la vivienda la viveza de la intensa luz natural característica de la costa de Cádiz. Las paredes y tapicerías en la gama del blanco y los muebles de madera clara —como los bancos de roble talqueado encargados a medida que sirven de mesa de centro en el salón— multiplican la luminosidad y la sensación de frescor. Para romper la monotonía cromática, en la decoración se alternaron algunos detalles en fibra natural y toques multicolor, como la alfombra de la zona de estar, adquirida en Inglaterra. Por último, la cocina y los baños se diseñaron como espacios funcionales, con zonas de almacén y superficies fáciles de limpiar que permiten disfrutar de las vacaciones.

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El salón se situó en la zona más luminosa, y se decoró con tapicerías y muebles claros.

Sofás, de La Continental. Las mesas de centro, de madera de roble, las hizo a medida un carpintero según un diseño de los propietarios. La alfombra se adquirió en Londres. Lámpara, de Abaka. Óleo, de Juan Carlos Busutil. Estores, de KA International. 

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El comedor se delimitó visualmente mediante una alfombra de fibra vegetal.

Mesa, del mercadillo de Becara. Sillas, de Habitat. Lámparas y alfombra, de Ikea. Cuadro, de Berenguela Vázquez Terry. Cortinas, de KA International. 

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La cocina

Se amuebló con armarios y con una estantería cromada en la que los complementos de más uso quedan al alcance de la mano. 

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El salón se comunica con el porche a través de una puerta corredera que de día se mantiene abierta.

Así se facilita la circulación entre el interior y el exterior, con una zona de estar y un comedor al aire libre. Mesa de comedor, de Kettal. Sillas, de Habitat. Vajilla, de Vinçon.

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Durante las vacaciones, la vida se hace al exterior, en la zona de estar situada bajo el porche.

Para protegerla del viento y el sol, se colgaron unas cortinas de loneta que se sujetan con un cable de acero por el bajo. Sofá, de Teklassic. Mesas auxiliares, de Habitat. Tumbona, de Ikea. Ventilador, de Liberty Luz. 

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En lugar de cabecero, en la pared del dormitorio principal se colocó una fotografía en blanco y negro de Felipe Scheffel.

El plaid y los cuadrantes de seda, con toques en color negro, armonizan el ambiente y le dan un toque sofisticado; todo se puede adquirir en Meridiana. Mesilla, de Ikea. 

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El armario del dormitorio principal tiene puertas correderas.

Como no se necesita espacio para abrirlas, delante se creó un rincón de lectura formado por una butaca, un reposapiés y una lámpara de pie; todo, de venta en Ikea. 

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En el cuarto de baño, la ducha se independizó mediante un muro de medio cuerpo.

El banco de madera de teca se retira durante el aseo y sirve para secarse y vestirse con comodidad. El lavabo se encastró en una encimera; debajo se hizo un armario a medida donde se almacenan los productos de aseo. 

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La idea.

En el dormitorio juvenil se situó un escritorio a los pies de la cama. La mesilla, con un estante, multiplica el espacio de almacén. 

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Con colores relajantes.

Si quieres potenciar la luminosidad, elige paredes y tapicerías en blanco o crudo y altérnalas con detalles en tonos refrescantes con el verde. Por ejemplo, de Titanlux, el 528 Marfil, 585 Beige y 511 Verde Mar.

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