Un piso funcional en la playa

Luminoso y muy funcional, estos son los principales encantos de este espacioso piso situado a pie de playa en la cálida costa de Castellón.

Darle a este ambiente un carácter más funcional y moderno era el principal objetivo de sus dueños. Y es que el piso, situado a pie de playa en una localidad costera de Castellón, pasó de ser un apartamento vacacional a la residencia habitual.

Para cumplir con sus aspiraciones y convertir el piso en algo más que una segunda vivienda, recurrieron a la ayuda del arquitecto Damián Ribas. La decoración estaba anticuada, ya que la vivienda se edificó hace 30 años, y la rehabilitación le concedió mayor amplitud y luminosidad, y permitió la creación de cuatro habitaciones dobles con baño propio, que resultan perfectas para la familia.

La terraza desempeña un papel muy importante en la vida de la casa; por eso, se conectó visualmente con el interior mediante la decoración, y se amuebló como si fuera otro salón. La presencia de materiales frescos y naturales, como el mimbre o la madera de haya, permiten esta continuidad y aportan ligereza y luminosidad. Con el fin de que los muebles se adaptasen perfectamente a las necesidades de la familia, muchos de ellos fueron diseñados por el arquitecto Damián Ribas; ejemplo de ello son la estantería, que mantiene el orden en el salón, o la cama, con cabacero y mesillas integrados que permiten un aprovechamiento total del espacio.

El antiguo pavimento de baldosas de terrazo, que tenía un tono muy oscuro, se cambió por el mármol de color crema. Este material, muy práctico para una casa en la costa por su fácil limpieza, recorre las distintas habitaciones de la vivienda ejerciendo como hilo conductor y aportando frescura y claridad a todos los ambientes. 

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Un mismo ambiente incluye la zona de estar, el comedor y el recibidor, lo que amplía visualmente el espacio.

Para separar el salón del recibidor y dotarle de mayor independencia, detrás del sofá se colocó una estantería sin fondo, que no resta espacio. Para el pavimento se escogió un mármol en color crema, perfecto para una casa en la playa, ya que es luminoso, fresco y muy fácil de limpiar. Estantería, diseñada por Damián Ribas y realizada a medida en haya. Lámpara de papel Akari, de venta en Vinçon.

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Para dar más luz y aumentar la sensación de amplitud, se optó por el predominio del color blanco en paredes y tapicerías.

Además, la continuidad decorativa entre los distintos ambientes se ha logrado a través del uso reiterado de materiales como la madera de haya o las fibras vegetales. Lámpara de pie, de venta en Santa & Cole.

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El comedor se situó al lado de la terraza.

Para crear cierta continuidad con el exterior, las sillas se sustituyeron por unas butacas de mimbre. Las ramas anudadas en una esquina, ponen el toque natural. Mesa Literatura, en Vinçon. Butacas y balda Lack, de Ikea. Cuadros, de Joan Ponç y Arranz Bravo.

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El estar se delimitó mediante una estera de fibra vegetal y se situó en torno a una chimenea, que calienta el ambiente y permite disfrutar de la casa durante todo el año.

Sofá, de Ikea. Mesa de centro, de venta en Vinçon. Chimenea de hierro, diseñada por Damián Ribas. Cuadro, de Ràfols Casamada.

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Para disfrutar de la terraza a cualquier hora del día, se instaló un toldo de grandes dimensiones que da sombra a la zona.

En lugar de intentar que pasara desapercibido, se decidió darle protagonismo con un tono naranja muy llamativo combinado con anchas rayas blancas.

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En la amplia terraza se siguió el mismo estilo decorativo que en el resto de la casa.

Para ello, se mantuvo el pavimento de mármol, y las paredes de ladrillo se pintaron de blanco. Sofás, de Habitat. Butacas y tumbonas, de Ikea. Mesitas de centro de iroco, diseñadas por Damián Ribas.

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La serenidad es la característica que se buscó en el dormitorio.

Al igual que en el resto de la casa, se consiguió mediante una decoración en blanco, alterada sólo por la estructura de la cama, en haya, que aporta el tono de calidez y lo hace aún más acogedor.

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La cama lleva el cabecero y las mesillas incorporados.

El cabecero, a modo de balda, permite utilizarlo como estantería para dejar los libros y otros elementos decorativos, como algún cuadro. Cama, diseñada por Damián Ribas. Cuadro, de Todó.

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En el baño, destaca la encimera volada de iroco que incluye un lavamanos redondo.

El espacio que queda debajo de la encimera permite ganar zonas de almacén. El frente del lavabo se cubrió con un gran espejo, que amplía visualmente el espacio y aporta mayor luminosidad.

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