Una antigua masía del siglo XIV

Después de permanecer un tiempo cerrada, esta casa ha recuperado su esencia rural, su encanto, y comienza una nueva etapa tras una sabia rehabilitación.

Esta casa, que forma parte de una antigua masía del siglo XIV, está situada dentro del casco antiguo de la localidad de Madremanya, en Girona. Sus propietarios la reformaron para convertirla en Can Bassa, un encantador alojamiento rural. En origen, no disponía ni de baños, ni de cocina; sólo tenía unas habitaciones, distribuidas en tres plantas, donde, según creen los dueños, podrían haber dormido los jornaleros que trabajaban en los campos que tenía la masía en época muy lejana. Para conservar su esencia rural, la rehabilitación fue respetuosa con los muros de piedra originales, aunque algunos se derribaron para ampliar el comedor y la zona de estar, y otros se pintaron para ganar claridad.

Todos los techos y suelos se reforzaron y su estructura se aisló térmicamente para disfrutar de un óptimo confort en el interior. Acabadas las obras y colocadas las vigas en su acabado natural, después de lijarlas y tratarlas, llegó la hora de convertir las estancias en ambientes acogedores. En todos ellos destaca la simplicidad del estilo rústico y la fusión entre muebles y tapicerías de tonos claros y tostados con el pavimento de barro, las paredes y la viguería. Todo ello compone un escenario sereno y evocador, en armonía con su entorno.

Para disfrutar más de ese paisaje y sentir más cercana la presencia de las montañas de Les Gavarres, los propietarios decidieron ubicar el salón en la segunda planta de la casa, de modo que el antiguo secadero, situado también allí, es ahora una terraza con formidables vistas. Con el palomar abandonado —ubicado en la última planta y al que se accedía mediante una trampilla y una escalera— también se realizó un gran trabajo. Se acondicionó para ubicar ahí un dormitorio con dos camas y se construyó una escalera para hacer más cómodo su acceso. Este nuevo ambiente es sin duda muy especial ya que, al mantener las paredes de piedra y el techo de madera y vigas, parece transformarse en un acogedor y cálido refugio de montaña.

Can Bassa Avenida Gavarres, 10. Madremanya (Girona).
Teléfono de información: 648 100 001.
www.canbassa.com

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Una casa con sabor rústico

En la rehabilitación de esta casa se han conservado la fachada de piedra original y gran parte de las paredes; pero otros elementos, muy deteriorados, se sustituyeron por materiales de derribo de otras masías de la zona.  

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Un salón al natural

Las vigas y el solado de barro aportan autenticidad al salón, fiel al estilo rústico. En su decoración, priman las texturas naturales, que ganan relieve con la intensa claridad. En el centro, una alfombra aporta calidez y, junto a las paredes, ofrece una gran superficie que aumenta la luminosidad. Lámpara de pie, de Luzio. Manta gris, de Sia. Alfombra, de la firma Francisco Cumellas.

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Detalles personales decoran el salón

Los viajes que realizaron han dejado una huella imborrable en estas maletas de cuero y tela; su desgaste las convierte en piezas con mucho encanto y valor decorativo. Pero siguen siendo prácticas, apiladas se utilizan como una mesa auxiliar y en ellas se pueden guardar mantas, mandos, revistas... Maletas, de India & Pacific. Taza y plato, de Sia. 

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Detalles con estilo

Un cuadro, un puf customizado con tapicerías rústicas y las maletas retro causan impacto en la decoración del salón; lo transforman en un espacio dinámico y de mayor interés visual. Cuadro y puf, de Lu-Ink. Sofá y visillos, de Ikea. Cojines blancos, de India & Pacific, y de cuadros, de Coriumcasa. Lámpara, de India & Pacific. Mesa, de Toca Fusta.

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Un rincón al aire libre

La terraza del salón, antiguo secadero, está protegida entre los tejados de la casa y ofrece maravillosas vistas a las montañas de Les Gavarres. A ella se accede a través de grandes puertas correderas, pintadas en un verde aceituna que se funde con el paisaje. 

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La terraza

Sillas de fibra trenzada, de Luzio. Baúl, adquirido en un brocanter. Cojines, de India & Pacific. 

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Continuidad visual

Un gran arco permite que a este espacio, antes oscuro, llegue la increíble luz natural del salón. Con sus proporciones, además, indica que el comedor tiene la misma importancia que la zona de estar y también contribuye a crear sensación de más amplitud. Menaje y cubitera de plata, de India & Pacific. En las baldas, letras decorativas y cabeza de toro, de Lu-Ink.

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Cocina y comedor

La puerta de la cocina se eliminó y en su lugar se abrió un gran vano que hace más fluida la circulación con el comedor. Al fondo, destaca el frente del fregadero, alicatado con piezas azules, recuperadas de un baño. Arriba, en primer plano, la lámpara de forja con cuentas de cristal transparente y ciruela se convierte en un detalle femenino y sofisticado en contraste con los muros de piedra. Lámpara, de herencia. Bandeja, de India & Pacific. Taburete, de Little House. Fregadero, de Ikea. 

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Baño íntimo y personal

Gracias a la bóveda que forma el techo se creó una agradable sensación de intimidad en el baño. Al abrigo de los muros, el mueble de obra con lavabo encastrado, junto a la grifería retro y la ventana en verde aceituna, componen un evocador ambiente de casa de campo. La luz natural en contacto con la piedra da a las paredes más valor decorativo. Lavabo de mármol antiguo, de Otranto.

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Dormitorio en calma

Las paredes y los muebles de madera recuperados y patinados en blanco aportan claridad en el dormitorio principal. En él, las bovedillas de barro del techo y el solado aportan calidez y textura. Cojines, de Coriumcasa. Colcha verde, de Viva Bombay. Sillón y alfombra, de Luzio.

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Un refugio con encanto

El antiguo palomar, que conserva todos los muros de mampostería, se convirtió en un coqueto dormitorio. Con todos los muebles patinados en el mismo tono para lograr homogeneidad, el ambiente se dinamiza con la variedad de textiles. Cuadrantes rosas, de India & Pacific. Cojines estampados y puf, de Lu-Ink. Cubrecamas realizados con una tela de la firma Güell Lamadrid.

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Cómo acentuar el encanto

Renovar todos los muebles de los dormitorios con una pátina clara fue un acierto porque, aunque las maderas sean diferentes, se crea una cohesión cromática acorde con el tono de las paredes.
Los textiles son clave para reforzar el estilo rústico en el salón y las habitaciones. Desde mantas de punto grueso a las telas de saco y tapicerías de cuadros, pasando por estampados retro... En las casas de campo más que en otras, las telas son para ver y tocar. Perfecta en el dormitorio principal, la colcha vintage, que entona con la ventana en verde. 

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PLANO Y DATOS DE LA CASA

Can Bassa
Avenida Gavarres, 10. Madremanya (Girona).
www.canbassa.com
Telf: 648 100 001. PLANO

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