Una casita de 40 m² en el campo

Construida con poco presupuesto en un rinconcito de la finca familiar, esta coqueta casita está pensada para disfrutar del campo.

Un refugio en pleno campo, por pequeño que fuera, ese era el deseo de los propietarios de esta casa, una joven pareja asturiana. Pero la realidad era que ya tenían suficientes gastos con su primera vivienda, como para hacer una fuerte inversión en una casa de verano. Como llovida del cielo, la solución llegó cuando el padre de ella les cedió parte de la finca familiar.

Se trata de un pedacito de tierra que linda con el muro de piedra de su propiedad, ideal para lo que ellos querían. Se pusieron manos a la obra y diseñaron su propia casita: de una sola planta y con dos dormitorios. A la hora de plantear la distribución sólo tenían clara una cosa: era básico crear un porche bien resguardado, para comer al aire libre sin preocuparse por las cambiantes condiciones climatológicas.

Al estar ubicada tan cerca de la playa, la intención era pasar también los veranos en la casita, y deseaban comer al aire libre sin tener que mirar al cielo. Tan sólo construyeron una planta de 40 m2, el presupuesto no daba para mucho más, pero el mimo y el buen gusto que invirtieron a la hora de decorar su interior dieron como fruto un refugio muy acogedor, donde prima la combinación de blanco y madera en muebles, paredes y techos. 

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Textiles para el sofá en color crudo

En el salón: plaid del sofá, de Zara Home (89 €) y cojines, de DTC (22 € c/u). Mesas auxiliares, de Ikea (desde 10 € c/u). Alfombra, de El 30 de Campoamor (45 €/m). 

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Salón en color blanco

La construccin de la casita es muy sencilla; eso sí, cuenta con un porche para disfrutar de un espacio al aire libre tanto si hace sol, como si llueve. El interior sigue esta misma línea, sin complicaciones, y se decoró con lo esencial, y en tonos claros, para multiplicar la luz. En el porche: mesa y sillas, de Casa, y complementos, de El 30 de Campoamor. 

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Suelo de gres

El suelo de toda la casa se cubrió con un gres que imita el barro. Resistente y fácil de limpiar, es el revestimiento ideal para una casa situada en pleno campo. Gres de la firma Porcelanosa (52 e/m). No obstante, para delimitar cada zona y para restar frialdad, se colocaron varias alfombras en color crudo, de El 30 de Campoamor (45 €/m). 

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Aparador de madera patinada en gris

Contar con suficientes zonas de almacén era muy importante; por eso, en el salón se colocó un aparador muy espacioso. Se trata del modelo Visdalen, de Ikea. Espejo de madera patinada en gris, de El 30 de Campoamor (238 €). 

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Fachada con porche

La distribución de la casa es muy básica: una sola planta baja con un agradable porche exterior. 

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Mesas y sillas de madera para el porche

El acceso a la vivienda se realiza a través de un pequeño porche. Este espacio cuenta con techo y su ubicación hace que esté bastante resguardado. Se hizo así para disfrutarlo los días de calor, pero también los de lluvia. Se amuebló con una mesa y sillas de madera, de Casa. Menaje, de El 30 de Campoamor.

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Mesa y sillas para el office en color crudo

Junto a la cocina, y separado por una barra, se situó una zona de comedor. Los muebles se eligieron en crudo, en un tono lo más parecido posible al de los armarios; el objetivo era integrarlo mejor en este espacio. Mesa, sillas y galletas, de Ikea. Jarra de latón pintada, de El Chinero. Los cubiertos, los platos, las copas y la fuente, decorada con un pez, proceden de DTC.

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Cocina en forma de U

La inclinación del techo y las vigas de madera sobre la cocina condicionaron su distribución. Y es que, aunque era necesario contar con una zona de almacén, no había espacio suficiente para situar los armarios de pared. Del diseño y la realización se encargó la empresa Armicor, que instaló armarios bajos distribuidos en U, y dos pequeñas vitrinas. Junto a la puerta se ubicó una columna que alberga el frigo y el microondas. 

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Chimenea de hierro

Entre las dos habitaciones se instaló una chimenea de hierro. Así el calor llega por igual al salón y al comedor. Esta pared se decoró con un original espejo hecho con troncos por Cristina Somontano (90 €). El leñero es de DTC (70 €). 

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Espejo sobre la cama

En el dormitorio principal se prescindió de cabecero. En su lugar, un espejo rectangular ocupa toda la pared y, además, crea sensación óptica de mayor espacio. Los muebles y telas de esta habitación se eligieron en color crudo. Espejo, de Ikea. Mesita de madera patinada, de DTC (310 €). Lámpara de mesa articulada, de El 30 de Campoamor (149 € c/u). 

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Dormitorio infantil

Para el dormitorio del niño se apostó por una decoración más bien juvenil; de esta forma no será necesaria renovarla cuando crezca. La mesilla es un modelo muy sencillo, con dos estantes y laqueada en blanco. Como lamparita se optó por un flexo. La cama se visitó con una colcha a rayas. Mesita y flexo, de Ikea. Colcha, de La Costa del Algodón. 

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Plano de la casa

La cocina, que está integrada en el salón, se distribuyó en forma de U, para delimitar visualmente su espacio.

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